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16 de febrero de 2013
Valera entre nosotros
27 de junio de 2011
Ley de medios comunitarios:
¿Una manzana envenenada?

Con apoyo de diversos estamentos y funcionarios del gobierno, desde principios de año se vienen realizando reuniones que, como ha sido difundido por varios medios, promueven la discusión y aprobación de una Ley, simplifiquemos el título, de Medios Comunitarios.
Variadas notas de prensa, así como documentos disponibles, revelan que la propuesta apunta básicamente al logro de dos cuestiones: la reserva del 33 por ciento del espectro electromagnético para este tipo de iniciativas y el otorgamiento de un abultado presupuesto público para estas emisoras por vía de la publicidad oficial. Algunos señalan el 50 por ciento.
Amén de las lógicas suspicacias que un proyecto de este tipo pueda levantar, y de lo evidentemente desfasado que resulta, tomando en consideración las nuevas venas que abre la digitalización, lo que nos parece más curioso es el ominoso silencio de quienes, en nuestra opinión, tendrían mucho que abonar en un debate sobre el tema. Porque ese es un punto cardinal. No hay discusión y debate. Al menos abiertamente.
Las reuniones a las que nos estamos refiriendo están siendo auspiciadas por destacadas figuras afectas al gobierno y en ella participan, de forma mayoritaria también, gestores y representantes de un conjunto de medios claramente identificados con el sector oficial.
Sé, porque conozco el sector desde hace muchos años, que el de los medios comunitarios no es un grupo homogéneo, sumiso y obsecuente. Por el contrario, si algo late en el corazón de su tradición, es el ser esquivo a los controles y mediatizaciones.
Esa, y no otra, es la razón de su emergencia en el espacio mediático, para demandar democracia informativa, al margen de los intereses comerciales y gubernamentales. Ello, como ha sido reconocido por tirios y troyanos, se puso claramente de manifiesto en el año 2002 cuando, gracias al blackout mediático operado por la TV comercial, surgieron como una “alternativa” a la desinformación.
¿Cómo se comportan ahora? Varios estudios disponibles que examinan sus discursos y tendencias dan cuenta de ello. Algunos son de corte descriptivo, con énfasis en las percepciones de sus promotores; otros, ponen sus los oídos en las audiencias; algunos más de fondo, producto de tesis doctorales en universidades y centros de investigación del país y del extranjero, los calibran a la luz de teorías comunicacionales y políticas.
Palabras más, palabras menos, al menos los que hemos consultado, coinciden en una realidad notoria: son pocos los que cuentan con un fuerte anclaje social. Un buen trozo de esta torta ha sido comida por el gobierno. Desde el 2002 se planificó y llevo a cabo un proceso de cooptación dirigido a hacer de ellos un altavoz oficial y así se desempeñan muchos. Muchísimos.
Pero también emerge de bulto que ese panorama no es uniforme, plácido, inamovible. Subsisten, penosamente invisibilizadas, una interesante cantidad de medios de genuina vocación alternativa y comunitaria.
¿Qué piensan estos de esta propuesta de Ley? ¿Qué les parece una pretensión como la que se revela en el proyecto, destinada a doblegar, mediante una pauta publicitaria oficial, su necesaria, sana y legítima independencia?
Que sepamos, no existe en el orbe legislación que se ajuste a tamaño despropósito. Existen sí, Estados democráticos que aseguran y destinan presupuestos y partidas del erario público al sostenimiento económico de unos medios que le urgen a la democracia. Partidas y presupuestos compuestos por ingresos provenientes de fuentes públicas y privadas, vía tasas impositivas, por ejemplo, administrados localmente y supervisados por entes equilibrados y probos.
Porque es esto lo que está en el fondo. Quién te financia y para qué. Ya lo decía Alfonso Gumucio-Dagron, uno de los estudiosos más respetados por el movimiento de medios comunitarios a escala latinoamericana: La sostenibilidad de estos medios es un arte de equilibristas.
De acuerdo con este investigador, autor de varios libros de obligada consulta y protagonista de diversas experiencias en Bolivia y Guatemala, los medios comunitarios tienen que procurar un balance (nada fácil) entre tres tipos de sostenibilidades: social, económica e institucional.
Social, porque deben auscultar y expresar los pálpitos de una comunidad, que siempre es diversa, con equidad. Económica, porque de ella depende su autonomía e independencia. Y, finalmente, institucional, porque tienen el derecho - y el deber- de exigirle al Estado un margo legal y regulatorio que garantice su supervivencia, de acuerdo con los ideales de una gestión democrática y participativa. Sin concesiones.
Hemos advertido muy de cerca la presión que sienten quienes, para nosotros, encarnan prácticas de legítima comunicación comunitaria y alternativa. Por eso nos resultan tan valiosas las expresiones de Argenis Fuenmanyor, de Tierra Libre FM de Trujillo; o de Kenia Useche, de Canal Z, de Maracaibo, quienes en un reciente foro celebrado en Valera, con el patrocinio de la misma Gobernación del Estado, abogaron por una revisión de fondo sobre el quehacer de estos medios y, en el contexto de la Ley que se promueve, pusieron sobre el tapete el tema de su necesaria independencia, al margen del discurso oficial.
¿Quién puede dudarlo? Es necesaria una Legislación que legitime, acote y preserve el digno quehacer de estos medios. Lo que no debe aceptarse es que, en aras de su muy circunstancial cooptación, se les ofrezca -y se acepte- una manzana envenenada. ¿Habrá algún ingenuo en esta época? ¿Se la comerán? ¿Cómo conjurar esa trampa? ¿Cómo aprovechar esta contingencia para avanzar en la antigua y noble lucha por una comunicación democrática?
7 de abril de 2011
Comunicación digital...y local
No son pocos los problemas que confronta la carrera de comunicación social en el país, como comentamos hace un par de semanas. La de la Universidad de Los Andes, en Trujillo, no es la excepción. Los más notorios, al menos desde aquello que directamente nos concierne, son la existencia de un pensum desactualizado y la falta de una infraestructura de telecomunicaciones que permita explotar a fondo las posibilidades que brinda la web 2.0 para la formación y el ejercicio profesional. No obstante, los 18 cursantes de la cátedra de periodismo digital superaron el reto que se les impuso: con ganas y determinación.
Si en algo modifica la explosión digital al viejo y noble oficio periodístico es la posibilidad que se abre para la difusión y el tratamiento alternativo de la información de proximidad. Esa fue la apuesta que lanzamos: hacer comunicación digital con énfasis en lo local. Y la ganamos.
Con ocho propuestas, cinco individuales y tres colectivas, nuestros estudiantes no sólo demostraron los conocimientos adquiridos, sino algo aún más importante: que cuando se les reta son capaces de formular y llevar a cabo proyectos factibles, iniciativas que, al concluir la cátedra, pueden echar a volar por cuenta propia.
Porque esa es otra de las posibilidades que brinda el nuevo entorno digital a los profesionales de la comunicación: fundar y emprender de forma independiente. ¿Cuántos de estos proyectos se sostendrán en el tiempo? No lo sabemos, pero la semilla está allí. Que germine dependerá de la continuidad enel esfuerzo.
Los proyectos
Letras Periodísticas: Revista digital dedicada al ámbito cultural. Quiere ser un espacio donde confluyan productos periodísticos destinados a resaltar, difundir y exponer expresiones culturales propias de la entidad trujillana.
Cancha 2.0: Un blog de información y promoción deportiva con énfasis en las disciplinas amateur que se desarrollan en los andes y que reciben una muy escasa cobertura noticiosa.
El Instantáneo. La actualidad trujillana segundo a segundo. Una cuenta Twitter, un sitio en Facebook y un Blog. Tres herramientas enlazadas para informar al instante, crear redes sociales y profundizar en la información localmente relevante.
Deportes NURR. ¿Saben Uds. cuántos grupos deportivos hacen vida en el NURR? Asómense a este blog y se llevarán una sorpresa. Atletas destacados, historias, agenda de eventos y mucho más.
Consejo Comunal Nueva Esperanza. Desde Pampan, una iniciativa donde el periodismo digital se da la mano con la comunicación para el desarrollo y el servicio comunitario.
Padres de Estreno. Como su nombre lo indica, esta es una guía de información local para los padres que se estrenan en el ejercicio de una profesión que no se enseña en ninguna parte.
Literalmente joven. Blog elaborado por un grupo de estudiantes del colegio Monseñor Mejía. Liceístas de Valera toman la red para hablar, con su propia voz, de las realidades que les toca vivir. Un ejemplo de como el periodismo escolar puede ser una vía para la formación ciudadana.
La Fototeca del NURR. Un notable esfuerzo dirigido a preservar y compartir la memoria gráfica de la Universidad de los Andes en Trujillo. Es un sitio web desarrollado por Alfredo Zambrano, quien ha sido por casi 20 años el fotógrafo oficial del NURR y uno de los alumnos más aventajados de la carrera. Hecha con apoyo del personal de RedULA y PrensaNURR, la Fototeca aún se encuentra en período de prueba en la Intranet local. Por su misma condición, estará alojada en el servidor institucional de nuestra Universidad.
25 de noviembre de 2010
Medios al filo de la navaja
Quien se asome desprevenidamente al escenario nacional podría erróneamente pensar que en Venezuela el cerco tendido alrededor de los medios de comunicación social acorrala solo a los radioeléctricos o de mayor proyección. Pero, si bien ha habido hitos notables como el cierre de RCTV en el año 2007 y el retiro de concesiones, dos años después, a 34 emisoras de radio y dos de televisión, a lo largo y ancho del país existen diversos medios que, bien por hacerse eco de las denuncias ciudadanas, o por editorializar de forma crítica, viven al filo de la navaja. Tal es el caso del Diario de Los Andes, que circula en los estados Mérida, Táchira y Trujillo, cuyos propietarios fueron recientemente sometidos al escarnio público durante el programa Aló, Presidente, en medio de los anuncios de expropiación de varios desarrollos urbanísticos.Durante la transmisión del maratónico dominical, un “invitado”, a cuenta de las denuncias formuladas en contra de la Constructora Cumberland, C.A., empresa perteneciente al grupo Muchacho Hermanos, dueño también del Diario de Los Andes, esgrime uno de los ejemplares del periódico donde se observa una nota editorial y afirma, sin que medien exigibles argumentos, que sus accionistas constituyen una mafia dedicada a explotar a humildes trujillanos y que, en presencia de un gobierno que actúa en beneficio del soberano, se han dedicado a atacarlo con encono. Suerte de guión preconcebido, el Presidente de la República de inmediato interviene para repudiar al medio y sus palabras, por demás lapidarias, “ese es el periódico de la burguesía trujillana”, posteriormente montadas en un formato de propaganda, comienzan a ser transmitidas con inusual frecuencia por emisoras de radio públicas, privadas y comunitarias del Estado Trujillo.
Para algunos trujillanos, al menos para aquellos que siguen el devenir político y atienden los discursos mediáticos con cierta atención, es posible pensar que la ecuación es al revés. Que el gobierno arremete contra el Diario de Los Andes como represalia por su postura crítica y, muy especialmente, por la serie de notas informativas y editoriales que últimamente han venido denunciando manejos turbios de la administración regional, especialmente los relacionados con la compra de un terreno destinado a la construcción de una planta de tratamiento de aguas negras cuya ubicación, en la entrada de la ciudad de Valera, ha generado el rechazo de la población a causa de los malos olores.
En descargo del grupo empresarial, uno de los hermanos Muchacho, como vocero de la constructora, ha utilizado el periódico para hacer un recuento minucioso de las negociaciones realizadas y de los problemas que han atravesado para cumplir con sus obligaciones. Entre otras cosas ha sostenido que el crédito contraído con el Banco Central (hoy Bicentenario) para la ejecución del conjunto residencial bajo escrutinio les fue otorgado con el aval de sus bienes personales, por lo que mal podría pensarse que fraguaban una estafa, y que están buscando las vías para concluirlo manteniendo el precio de venta inicialmente pactado.
Por su parte, el editor del Diario de Los Andes ha afirmado que la mención a sus editoriales en el Aló presidencial, y la posterior campaña de desprestigio desplegada a través de la radio, pone en evidencia que la intervención de la constructora constituye un pase de factura por sus denuncias. La verdad es que no resulta difícil llegar a esa conclusión. Las puntadas son demasiado burdas, demasiado gruesas.
19 de noviembre de 2010
Sobre la política editorial del DLA

Artículo escrito a propósito del "Aló, Presidente" del pasado 14 de Noviembre en el cual se calificó al Diario de Los Andes (DLA) como el periódico de la burguesía trujillana. Nos guía el interés de dejar al descubierto, con hechos, las falsas apreciaciones que genera la polarización.
Cuando aterricé en Valera con mi título de licenciada en comunicación social casi de estreno, en 1986, lo primero que me sorprendió fue la vocería de un colectivo que empezaba a hacer sentir sus demandas de transformación social, agobiado por las políticas de uno de los gobiernos más nefastos que haya tenido el país.
La llamada ciudad de las Siete Colinas era entonces un laboratorio de pujante organización comunitaria necesitada de espacios de interacción, articulación, proyección y reconocimiento social y el periódico en el que llegaba a trabajar, el Diario de Los Andes (DLA), para sorpresa de quien había sido advertida de las funestas prácticas hegemónicas impuestas por los editores, entendía la atención a este descontento como un asunto de responsabilidad social.
Es así como, gracias al apoyo del Centro de Animación Juvenil, de la Federación de Centros Culturales, coordinada por Alfredo Matheus, y de grupos y personas vinculadas a diversas organizaciones, emprendimos un proyecto que, a la postre, y lo digo con 20 años carrera académica a cuestas, significó algo cardinal en mi formación profesional.
Hablo de Construyamos Juntos, una publicación quincenal de cuatro páginas y personalidad propia, donde se recogían las múltiples y variadas vivencias de los sectores populares que, de manera organizada, trabajaban para superarse a sí mismos y conseguir -gracias a su propio esfuerzo- mejores condiciones de vida para ellos mismos y sus comunidades.
El titular de su primera edición aún resulta inolvidable: Una sola golondrina no llama agua, sabias palabras de una vecina que resumía con ellas la necesidad de dejar de lado el individualismo para actuar de manera organizada. Recuerdo que a esa reunión, en un barrio acosado por los problemas, llegué con una “agenda informativa” que buscaba detectar y poner de relieve las carencias de “la gente”; ésta, sin embargo, se vio trastocada por la pauta que esa noche, durante la celebración de una misa comunitaria, me impusieron los vecinos: hablar de sus logros y de sus proyectos.
Durante varios meses fueron muchos los sectores populares que trajiné y diversas las iniciativas de las que di cuenta. Pero habiendo masticado las teorías de la comunicación alternativa, la idea que nos animaba no era “cubrir la fuente comunitaria”, sino propiciar la valoración de la dimensión comunicativa en el trabajo de organización popular, a través de la elaboración de un periódico hecho por las organizaciones y líderes comunitarios. Sin intermediarios.
Lo que planteábamos era que los “receptores” se convirtieran en “emisores” y que las comunidades populares se involucraran con el periódico, no como espectadoras, sino como protagonistas. De allí que el propósito inicial de una periodista -en solitario- se transformara en el proyecto de un equipo al que se sumaron Zonia Delgado, actual directora de la Escuela Fe y Alegría; el ex coordinador de la Misión Ribas, Pedro Rivero; el profesor Antonio Perdomo, miembro de la Asamblea del Centro de Animación Juvenil, entre otros -entonces- jóvenes emprendedores.
El suplemento, posteriormente coordinado por Zonia Delgado, alcanzó las 200 ediciones y dio origen a la fundación de la Escuela de Comunicadores Populares “Mario Kaplún”, de la que a su vez surgieron publicaciones como El Gañán, en Carache; El Convite, en Mérida; y Retruque, en Maracaibo, entre las que recuerdo.
Por esta experiencia de comunicación comunitaria recibí las dos únicas distinciones que -debo confesar- me han otorgado como periodista: el premio Pedro Malavé Coll, que concede anualmente el DLA al redactor más destacado, y una mención especial del Premio Latinoamericano de Periodismo “José Martí”, auspiciado por la agencia informativa cubana Prensa Latina, cuyo jurado estuvo presidido por el ilustre profesor Héctor Mujica.
Esta experiencia, reeditada por la Red de Reporteros Populares, que anima la Escuela de Liderazgo y Valores bajo la tutela de Roberth Ramírez; y por la Red de Reporteros Juveniles, en alianza con el Centro de Animación Juvenil y la Universidad Valle del Momboy, es un caso atípico. Hasta donde sepamos, en el país no han existido -ni existen- iniciativas como estas, en las que el pueblo organizado consiga un espacio para escribir su propio periódico dentro del periódico, no sólo con el respeto, sino con el respaldo absoluto de su editor.
Hoy nos parece necesario recordarlo pues expone, como ningún otro hecho, lo que ha sido la política editorial del DLA. Sin duda alguna, una de apertura, de escucha. Hoy, cuando todo el sistema de medios, privados, públicos y comunitarios, se encuentra bajo el escrutinio ciudadano, una revisión de estas experiencias puede ayudarnos a avizorar los esfuerzos hechos, y por hacer, a favor de una verdadera democracia informativa.
24 de septiembre de 2010
10 de septiembre de 2010
Aterrizar en Valera

Valera tiene buen lejos. Vista desde el aire, o desde Carvajal, luce hermosa. Pero no te acerques, no la recorras. Da lástima. Vergüenza. Miedo.
Gracias a un inexplicable permiso, hienden un enorme mordisco al cerro La Cruz, la única colina, de las siete que le dan nombre, que queda con algo de verde en Valera. Contra toda lógica, instalan un armatoste de hierro en la calle 9 y se entorpece la avenida más importante de la ciudad. Se decreta, de facto, la toma del centro por la llamada economía informal y nos secuestran una parte importante del espacio urbano.
¿Qué más puede pasar? No sabemos. Por lo pronto, se anuncia la construcción de un Hiperpedeval en lo que era el antiguo supermercado Victoria, edificación conocida como El Monumental y que fue diseñada, hace varias décadas, para ser un Centro Cívico. Tal y como lo proyecta el joven arquitecto José Ramón La Cruz, cuya tesis de grado, que ha venido compartiendo con organizaciones de la ciudad, apunta a la recuperación de ese objetivo. Más ahora, cuando la zona se ha convertido en un punto neurálgico de la urbe más importante de Trujillo.
¿Qué dicen los ciudadanos acerca de estas intervenciones, de esos proyectos? Lamentablemente, nada. O, en honor a la verdad, muy poco. Al menos públicamente. Entre dientes, somos muchos los que nos preocupamos. Pero pocos lo que nos ocupamos. Quienes padecemos esta tragedia estamos anestesiados. Un silencio espeso nos cubre. De norte a sur y de este a oeste. Una tenaza invisible nos inmoviliza.
Se deja hacer y se deja pasar y así Valera, que antes ostentó el digno título de “La ciudad más limpia del país”, durante la gestión del doctor Jacobo Senior, se va convirtiendo lentamente, pero sin pausa, en lo que Eladio Muchacho, editor del Diario de Los Andes, ha llamado, en prístino cristiano, un despelote. Un desastre que nos avergüenza y del que, hay que reconocerlo, también somos corresponsables.
Es que estamos todos muy ocupados buscando trabajo, un kilo de azúcar, un litro de aceite o de leche. Nuestras horas las roba el herrero a quien debemos “martillar” a diario para que termine rápido la reja que le encargamos, ahora que a la vecina del cinco se le metieron por el balcón. Estamos todos muy angustiados porque nuestros empleados no consiguen auxilio en el IVSS. Estamos hartos de cazar el camión de la basura. Nos negamos a dejar por varios días las bolsas en el contenedor de afuera porque los recogelatas, que recorren la urbanización por las noches, las abren y dejan los desperdicios regados en las aceras. Nos enfurece tener que reprogramar actividades o devolvernos con nuestras maletas y cancelar compromisos porque el único vuelo (de cuatro que alguna vez hubo) no salió del aeropuerto. Nos deprime recibir las negativas de quienes invitamos a Trujillo. Son muy pocos los dispuestos a aventurarse por unas carreteras llenas de huecos y reductores de velocidad que ponen en peligro sus vidas. Estamos cansados de llevar sol esperando una buseta “no tan destartalada”, hartos de subir y bajar baldes de agua, de soportar apagones. Estamos hasta la coronilla del ruido y de quienes recorren calles y avenidas con equipos de sonido móviles que nos espantan la cordura. Nos causa indignación pasar frente al Ateneo y constatar en qué se ha convertido. Nos conmueven las historias de amigos emprendedores, trabajadores que por años no supieron sino de privaciones y sacrificios, y que hoy ven languidecer sus empresas. Nos resguardamos en casa tempranito, huyéndole -Dios nos libre- a una bala fría. Nos produce estupefacción una campaña electoral francamente abusiva y escasa de ideas. Aquí y en muchos otros rincones del país estamos hastiados de la arbitratriedad, del deterioro del entorno natural y urbano y de los vivianis de siempre.
La golpiza cotidiana que nos propina la realidad nos adormece. Caminamos en modo automático y, así, se nos escapa la ciudad del futuro, la de nuestros jóvenes. La de esas bellas almas que, sin mirar atrás, exhalan con seguridad cuando despegan: “¿Yo?, yo para acá no vuelvo”. ¿Dejamos de ver la ciudad desde las alturas? ¿O aterrizamos en Valera?
6 de abril de 2010
Trujillo, la MUD y el país alternativo
Los días previos a
Tanto fue el ruido que nacionalmente se extendió el plazo para divulgar el pronunciamiento, debido a las molestias que originó la forma como fueron acordadas algunas nominaciones, así como el surgimiento de nuevas estrategias de selección propuestas por algunos de los grupos que integran
Como comentaba a una amiga, angustiada por la fisura del capítulo regional, he tenido como norma eximirme de escribir sobre política-partidista. Por una sencilla razón: no es mi campo de juego. No participo en las Grandes Ligas. Le he apostado invariablemente a las Pequeñas, lo cual, traducido al lenguaje político, significa trabajar en el ámbito de la formación ciudadana, pues, como muchos, estoy convencida de que sólo si sembramos allí podremos tener equipos (partidos) que representen nuestras aspiraciones, equipos a los que valga la pena apostar.
¿Partidos Vs.Sociedad Civil?
No obstante, a causa de la reciente diatriba escenificada en nuestro Estado, donde si hemos interpretado bien el debate se ha centrado en una falaz oposición partidos/sociedad civil, es necesario dejar claro que, al menos desde nuestro punto de vista, una democracia sin partidos resulta insostenible. Como ha dicho Jesús Hermoso, Secretario General de
Por esa razón celebro como auspiciosa la presencia de nuevas voces en el escenario donde se disputa la representación en
Para ello, no obstante, es menester el desarrollo de un trabajo organizado y sostenido, un camino largo, lento y lleno de escollos que deben ser entendidos y asumidos como los obstáculos naturales que enfrentan quienes comienzan el entrenamiento necesario para llegar a las ligas mayores.
Pretender cobrar sin haber hecho el trabajo sólo asegura la permanencia, o acaso el aumento, de una enorme deuda por pagar. Es lo que traducimos del último estudio nacional de opinión pública de Alfredo Keller y Asociados (marzo 2010) el cual revela que, aunque las preferencias de los electores están parejas (34 % de los encuestados se pronuncia por el oficialismo y 32 % por la oposición), un nada despreciable 21% desea una AN plural que piense, y exprese, al país como un todo.
El desafío de un país inclusivo
He allí el reto. Para los partidos, que deben abrir sus compuertas a nuevos liderazgos, y para las organizaciones de la sociedad civil, que tendrían que trabajar a fondo para interpretar y maximizar ese desiderátum con propuestas y estrategias claras. De este desafío, cabe añadir, no están exentos los grupos disidentes del campo oficial e incluso aquellos que se sienten abacorados dentro del mismo partido de gobierno.
Estas reflexiones, lamentablemente escasas a escala local, son –sin embargo– pródigas en las redes sociales, estos nuevos espacios de interlocución ciudadana donde interesantes e intensos diálogos tienen lugar. No son pocos los correos electrónicos, blogs, artículos, mensajes de texto y tuits que han circulado los pasados días sobre la coyuntura electoral del 26S. Entre ellos el llamado de atención que hace Olga Ramos, representante de
Aferarrse a
Hacia esa misma dirección apunta Jesús Torrealba, del colectivo Radar de los Barrios, quien, aunque cuestiona las primeras decisiones de
Cada uno con su estilo, Ramos y Torrealba, representantes de sendas organizaciones de la sociedad civil, señalan el reto que
Publicado en el Diario de Los Andes, 05-04-2010
*Ilustración: La quema de Judas, del pintor trujillano Salvador Valero (1965)
21 de julio de 2009
Gerardo Lombardi: No seremos
la radio de la alcaldía de Valera
La entrevista completa está disponible aquí

