Mostrando las entradas con la etiqueta elecciones. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta elecciones. Mostrar todas las entradas

9 de octubre de 2012

Querido Luis...



                                                          
Tenía tiempo sin escribirte, pero como no respondiste mi último correo…Vi que marcaste como favorito un par de tuites que envié ayer y mandé un mensaje a García...Veo que llegó a su destino. Me preguntas sin rodeos qué pienso. Empiezo por retomar nuestra última conversación. Te decía entonces que al igual que tú estaba sorprendida de mi actitud más reciente. Como sabes, como sé, como sabe todo el que me conoce, jamás me había visto en trance de estar apoyando candidato presidencial alguno. Hasta en casa me miraban raro. ¿Y eso vos?, preguntaban. Te repito aquí –y esta es  parte de la respuesta al “qué pienso”– lo dicho entonces: me enganchó el mensaje de HCR porque es un bálsamo: no insulta, no agrede, no pone sobrenombres despectivos a sus adversarios políticos. Durante la campaña hizo de la reconciliación y de la inclusión su prédica diaria. A él se le dijo de todo (no voy a repetir aquí esos epítetos) y nunca respondió. Dejó que el odio le pasara por un lado sin engancharse. Para pelear se necesitan dos y HCR no estuvo nunca dispuesto. Yo voté por esa forma de hacer política y de ser persona. No evadió el debate, la polémica, pero desechó la diatriba inútil, polarizadora.  Dos cosas más me fueron ganando, como su atención a la provincia. Su campaña comenzó en un lugar impensable y desconocido del estado Bolívar, con poquísimas personas, y terminó en Barquisimeto, con un gentío. Y en las tarimas y templetes (como las de los pueblitos y aldeas)  nunca estuvo solo, siempre hubo líderes regionales. A mí no me sorprende que haya ganado en Mérida. La foto con Progreso, el cachorro Mucuchíes que le regalaron en su gira por el páramo, debió significar algo para esos venezolanos. Y el equipo, la noción de equipo a la cual siempre hacía mención. Fíjate en este detallito: en un país donde el ámbito político está lleno de pescueceos, el libro que editaron en Miranda (Camino a Ítaca. La historia que contamos todos) no está firmado. Es de autoría colectiva. Son detallitos enormes. Detallazos, pues. Confieso que no estuve pendiente de su discurso en los mitines, pero sí del último, del de cierre. De todo lo que dijo esto quedó resonando en mí y reafirmó mi voto “Sigo buscando el cambio que quiere Venezuela". Para mí fue un mensaje claro, prístino: para los que apostaron por HCh en 1998 y hoy se sienten decepcionados; para quienes no lo hicieron, pero tienen claro que HCh fue un producto, una respuesta a una serie de desaciertos; y también -last but not least- para quienes creen que estos años han pasado en vano, que nada ha cambiado. Resumiendo, Luis. Todo eso me ganó. A mí, chico, ¡quién lo iba a creer! tan díscola y descreída. Y ojo: No estoy hablando de HCR, del mensajero, sino del mensaje [por cierto, esta interpretación de su relato me gustó mucho], aunque, por supuesto, él lo encarne, pero no Mesías mode on. Nunca lo vi de cerca en persona, no pude –como hubiera querido– sentir de primera mano sus vibraciones (ríete, pues, llámame brujilda), pero es obvio que oye quien quiere oir, no insulta quien no cree en el insulto, hace equipo alguien de ego liviano, que cree y confía en los demás... ¿Qué pienso? Pienso que un grupo grande de venezolanos ganamos cohesión, unidad, un líder y un mensaje. ¿Te parece poco? Es mucho, pero mucho más lo que nos falta por recorrer. En fin: sigo  buscando un cambio. Y tú ¿qué piensas?

24 de septiembre de 2010

26S: Cobertura electoral ciudadana

10 de septiembre de 2010

Aterrizar en Valera


Valera tiene buen lejos. Vista desde el aire, o desde Carvajal, luce hermosa. Pero no te acerques, no la recorras. Da lástima. Vergüenza. Miedo.

Gracias a un inexplicable permiso, hienden un enorme mordisco al cerro La Cruz, la única colina, de las siete que le dan nombre, que queda con algo de verde en Valera. Contra toda lógica, instalan un armatoste de hierro en la calle 9 y se entorpece la avenida más importante de la ciudad. Se decreta, de facto, la toma del centro por la llamada economía informal y nos secuestran una parte importante del espacio urbano.

¿Qué más puede pasar? No sabemos. Por lo pronto, se anuncia la construcción de un Hiperpedeval en lo que era el antiguo supermercado Victoria, edificación conocida como El Monumental y que fue diseñada, hace varias décadas, para ser un Centro Cívico. Tal y como lo proyecta el joven arquitecto José Ramón La Cruz, cuya tesis de grado, que ha venido compartiendo con organizaciones de la ciudad, apunta a la recuperación de ese objetivo. Más ahora, cuando la zona se ha convertido en un punto neurálgico de la urbe más importante de Trujillo.

¿Qué dicen los ciudadanos acerca de estas intervenciones, de esos proyectos? Lamentablemente, nada. O, en honor a la verdad, muy poco. Al menos públicamente. Entre dientes, somos muchos los que nos preocupamos. Pero pocos lo que nos ocupamos. Quienes padecemos esta tragedia estamos anestesiados. Un silencio espeso nos cubre. De norte a sur y de este a oeste. Una tenaza invisible nos inmoviliza.

Se deja hacer y se deja pasar y así Valera, que antes ostentó el digno título de “La ciudad más limpia del país”, durante la gestión del doctor Jacobo Senior, se va convirtiendo lentamente, pero sin pausa, en lo que Eladio Muchacho, editor del Diario de Los Andes, ha llamado, en prístino cristiano, un despelote. Un desastre que nos avergüenza y del que, hay que reconocerlo, también somos corresponsables.

Es que estamos todos muy ocupados buscando trabajo, un kilo de azúcar, un litro de aceite o de leche. Nuestras horas las roba el herrero a quien debemos “martillar” a diario para que termine rápido la reja que le encargamos, ahora que a la vecina del cinco se le metieron por el balcón. Estamos todos muy angustiados porque nuestros empleados no consiguen auxilio en el IVSS. Estamos hartos de cazar el camión de la basura. Nos negamos a dejar por varios días las bolsas en el contenedor de afuera porque los recogelatas, que recorren la urbanización por las noches, las abren y dejan los desperdicios regados en las aceras. Nos enfurece tener que reprogramar actividades o devolvernos con nuestras maletas y cancelar compromisos porque el único vuelo (de cuatro que alguna vez hubo) no salió del aeropuerto. Nos deprime recibir las negativas de quienes invitamos a Trujillo. Son muy pocos los dispuestos a aventurarse por unas carreteras llenas de huecos y reductores de velocidad que ponen en peligro sus vidas. Estamos cansados de llevar sol esperando una buseta “no tan destartalada”, hartos de subir y bajar baldes de agua, de soportar apagones. Estamos hasta la coronilla del ruido y de quienes recorren calles y avenidas con equipos de sonido móviles que nos espantan la cordura. Nos causa indignación pasar frente al Ateneo y constatar en qué se ha convertido. Nos conmueven las historias de amigos emprendedores, trabajadores que por años no supieron sino de privaciones y sacrificios, y que hoy ven languidecer sus empresas. Nos resguardamos en casa tempranito, huyéndole -Dios nos libre- a una bala fría. Nos produce estupefacción una campaña electoral francamente abusiva y escasa de ideas. Aquí y en muchos otros rincones del país estamos hastiados de la arbitratriedad, del deterioro del entorno natural y urbano y de los vivianis de siempre.

La golpiza cotidiana que nos propina la realidad nos adormece. Caminamos en modo automático y, así, se nos escapa la ciudad del futuro, la de nuestros jóvenes. La de esas bellas almas que, sin mirar atrás, exhalan con seguridad cuando despegan: “¿Yo?, yo para acá no vuelvo”. ¿Dejamos de ver la ciudad desde las alturas? ¿O aterrizamos en Valera?


4 de agosto de 2010

Conatel: ¿Del timbo al tambo?

De acuerdo con una nota publicada ayer por la agencia oficial de noticias del Estado venezolano (AVN), la Comisión Nacional de Telecomunicaciones (CONATEL) estará adscrita a la Vicepresidencia de la República, decisión que habría tomado el Presidente de la República, Hugo Chávez Frías, "en consideración de que en este momento las telecomunicaciones son un área estratégica para la democracia venezolana y para la estabilidad política del país", según informó el mismo Vicepresidente Elías Jaua.

De la importancia del organismo regulador de las Telecom no cabe ninguna duda y prueba de que las más altas intancias del gobierno están al tanto de ello son los últimos desplazamientos que ha sufrido esta instancia, un "instituto autónomo, dotado de personalidad jurídica y patrimonio propio e independiente del Fisco Nacional, con autonomía técnica, financiera, organizativa y administrativa" que, de acuerdo con la Ley de Telecomunicaciones vigente (Art. 35), debería ser administrado por el Ministerio de Infraestructura, hoy inexistente.

Según el despacho de la AVN, antes de este anuncio "Conatel era un ente adscrito al Ministerio del Poder Popular para Transporte y las Comunicaciones" (Garcés), pero vale la pena recordar que éste ya había pasado por la tutela del Ministerio para las Telecomunicaciones y la Informática (Jesse Chacón) y, al cese de sus funciones (que fueron asumidas por el de Ciencia, Tecnología e Industrias Intermedias), transferido al de Hábitat y Vivienda (Diosdado Cabello).

Dada la importancia de esta instancia, de los nombres a los cuales se asocia (Chacón> Cabello> Jaua) y la cercanía de las elecciones parlamentarias muchas suspicacias se levantan. Pero más allá de ello, una interrogante mayor nos ocupa: ¿Es legal este vaivén? ¿Puede un organismo clave, como Conatel, andar así, del timbo al tambo?

No está de más contrastar el último párrafo de la nota de prensa de la AVN:

"Esta institución durante los últimos años se ha esforzado por democratizar todo lo relacionado con las telecomunicaciones en el país. Sin embargo, sectores de la contrarrevolución han emprendido una serie de campañas para desprestigiar todas las acciones que se toman desde esta organización en pro de hacer valer el ordenamiento jurídico vigente que, constantemente, es irrespetados por canales y estaciones de radios privadas"

Con las competencias del organismo, establecidas en el artículo 27 de la Ley de Telecom vigente.

1. Dictar las normas y planes técnicos para la promoción, desarrollo y protección de las telecomunicaciones en el espacio geográfico venezolano, de conformidad con esta Ley y demás normas aplicables.
2. Velar por el cumplimiento de las disposiciones de esta Ley, de las leyes que la desarrollen, de los reglamentos y demás actos que dicte la Comisión cuya vigilancia le competa;
3. Coordinar con los organismos nacionales los aspectos técnicos en materia de telecomunicaciones.
4. Proponer al Ejecutivo Nacional la designación de representantes ante organismos internacionales de telecomunicaciones.
5. Ofrecer adecuada y oportuna protección a los usuarios y operadores, cuando ello sea necesario de conformidad con esta Ley;
6. Proponer al Ministro de Infraestructura los planes nacionales de telecomunicaciones, de conformidad con las directrices establecidas en los planes nacionales de desarrollo;
7. Administrar y disponer de su patrimonio de conformidad con las normas legales y reglamentarias aplicables;
8. Administrar, regular y controlar el uso de los recursos limitados utilizados en las telecomunicaciones;
9. Otorgar, revocar y suspender las habilitaciones administrativas y concesiones, salvo cuando ello corresponda al Ministro de Infraestructura de conformidad con esta Ley;
10. Inspeccionar y fiscalizar la instalación, operación y prestación de servicios de telecomunicaciones;
11. Homologar y certificar equipos de telecomunicaciones;
12. Aprobar las Condiciones Generales de los contratos de servicios de telecomunicaciones;
13. Abrir, de oficio o a instancia de parte, sustanciar y decidir los procedimientos administrativos relativos a presuntas infracciones a la ley y los reglamentos, así como aplicar las sanciones previstas en esta Ley e imponer los correctivos a que haya lugar;
14. Dictar medidas preventivas, de oficio o a instancia de los interesados, en el curso de los procedimientos administrativos que se sigan ante ella, cuando así lo requiera el caso concreto;
15. Administrar y realizar todos los actos o actuaciones necesarias para garantizar el cumplimiento de los fines relativos al Fondo de Servicio Universal previsto en esta Ley
16. Evaluar y proponer al Ejecutivo Nacional la aprobación de las tarifas para los diferentes servicios de telecomunicaciones, en los casos establecidos en esta Ley
17. Establecer las unidades de medida que deberán emplear los operadores para el cobro de sus servicios;
18. Fiscalizar, determinar, liquidar y recaudar los recursos de origen tributario, así como percibir directamente los que le correspondan de conformidad con la ley;
19. Requerir de los usuarios y de los operadores de servicios, las informaciones que considere convenientes, relacionadas con materias relativas al ámbito de sus funciones;
20. Procesar, clasificar, resguardar y custodiar el registro y los archivos de la Comisión Nacional de Telecomunicaciones;
21. Vigilar, evaluar y divulgar el comportamiento de las variables del mercado de las telecomunicaciones y de las estadísticas correspondientes;
22. Coadyuvar en el fomento y la protección de la libre competencia en el sector, en los términos establecidos en esta Ley.
23. Actuar como árbitro en la solución de conflictos que se susciten entre los operadores de servicios, cuando ello sea solicitado por las partes involucradas o ello se derive de la aplicación de la ley;
24. Acreditar peritos en materia de telecomunicaciones;
25. Manejar los equipos y recursos que se le asignen, los que obtenga en el desempeño de sus funciones, y cualquier otro que le corresponda;
26. Ejercer acciones administrativas o judiciales de cualquier índole para la salvaguarda y protección de sus derechos e intereses
27. Presentar el informe anual sobre su gestión al Ministro de Infraestructura;
28. Dictar su reglamento interno, previa consulta con el Ministro de Infraestructura, así como las normas y procedimientos para el funcionamiento de la Comisión;
29. Elaborar el plan único de cuentas para operadores de telecomunicaciones.
30. Ejecutar y velar por el cumplimiento del Plan Nacional de Contingencias para las Telecomunicaciones que dicte el Presidente de la República en Consejo de Ministros, así como los planes que este prevea.
31. Las demás atribuciones que le asigne la ley y las demás normas aplicables.

6 de abril de 2010

Trujillo, la MUD y el país alternativo

Los días previos a la Semana Santa, durante los cuales la Mesa de la Unidad Democrática (MUD) comenzó a deslizar los nombres de quienes resultarían postulados como candidatos a diputados en las elecciones del 26S, evidenciaron el clima que, suponíamos, prevalecería en los sectores opositores tradicionales.


Tanto fue el ruido que nacionalmente se extendió el plazo para divulgar el pronunciamiento, debido a las molestias que originó la forma como fueron acordadas algunas nominaciones, así como el surgimiento de nuevas estrategias de selección propuestas por algunos de los grupos que integran la MUD.

Como comentaba a una amiga, angustiada por la fisura del capítulo regional, he tenido como norma eximirme de escribir sobre política-partidista. Por una sencilla razón: no es mi campo de juego. No participo en las Grandes Ligas. Le he apostado invariablemente a las Pequeñas, lo cual, traducido al lenguaje político, significa trabajar en el ámbito de la formación ciudadana, pues, como muchos, estoy convencida de que sólo si sembramos allí podremos tener equipos (partidos) que representen nuestras aspiraciones, equipos a los que valga la pena apostar.

¿Partidos Vs.Sociedad Civil?

No obstante, a causa de la reciente diatriba escenificada en nuestro Estado, donde si hemos interpretado bien el debate se ha centrado en una falaz oposición partidos/sociedad civil, es necesario dejar claro que, al menos desde nuestro punto de vista, una democracia sin partidos resulta insostenible. Como ha dicho Jesús Hermoso, Secretario General de la Juventud de Bandera Roja, lo contrario a las organizaciones políticas son los egos, los “yoes” supremos y, como consecuencia, las autocracias. Obviamente, estas consideraciones no deben interpretarse como un visto bueno para la forma en cómo éstos suelen proceder. Es evidente que los partidos necesitan urgentes transformaciones de fondo. La pregunta es: ¿Lo harán sin la sociedad civil? En nuestro criterio, no.

Por esa razón celebro como auspiciosa la presencia de nuevas voces en el escenario donde se disputa la representación en la Asamblea Nacional (AN), pues los ciudadanos tienen el derecho de exigir cambios, pero también la responsabilidad de contribuir con ellos: con el de los partidos y con el del ejercicio de la política en general.

Para ello, no obstante, es menester el desarrollo de un trabajo organizado y sostenido, un camino largo, lento y lleno de escollos que deben ser entendidos y asumidos como los obstáculos naturales que enfrentan quienes comienzan el entrenamiento necesario para llegar a las ligas mayores.

Pretender cobrar sin haber hecho el trabajo sólo asegura la permanencia, o acaso el aumento, de una enorme deuda por pagar. Es lo que traducimos del último estudio nacional de opinión pública de Alfredo Keller y Asociados (marzo 2010) el cual revela que, aunque las preferencias de los electores están parejas (34 % de los encuestados se pronuncia por el oficialismo y 32 % por la oposición), un nada despreciable 21% desea una AN plural que piense, y exprese, al país como un todo.

El desafío de un país inclusivo

He allí el reto. Para los partidos, que deben abrir sus compuertas a nuevos liderazgos, y para las organizaciones de la sociedad civil, que tendrían que trabajar a fondo para interpretar y maximizar ese desiderátum con propuestas y estrategias claras. De este desafío, cabe añadir, no están exentos los grupos disidentes del campo oficial e incluso aquellos que se sienten abacorados dentro del mismo partido de gobierno.

Estas reflexiones, lamentablemente escasas a escala local, son –sin embargo– pródigas en las redes sociales, estos nuevos espacios de interlocución ciudadana donde interesantes e intensos diálogos tienen lugar. No son pocos los correos electrónicos, blogs, artículos, mensajes de texto y tuits que han circulado los pasados días sobre la coyuntura electoral del 26S. Entre ellos el llamado de atención que hace Olga Ramos, representante de la ONG Asamblea de Educación, quien acertadamente diferencia: una cosa es el acuerdo unitario sobre el que trabaja la MUD y otra, muy distinta, la unidad nacional en torno a un proyecto de país.

Aferarrse a la MUD como una tabla de salvación, destaca la educadora, es seguir apostándole a soluciones mesiánicas. La UNIDAD, con mayúsculas, requiere otro punto de partida: “La procura de una opción que permita unificar, no a los grupos opositores, sino al país en torno a un proyecto que nos impulse a salir de la crisis generalizada cuyos orígenes preceden, al menos en un par de décadas, al inicio de este gobierno”.

Hacia esa misma dirección apunta Jesús Torrealba, del colectivo Radar de los Barrios, quien, aunque cuestiona las primeras decisiones de la MUD, les concede el beneficio de la duda, pero anuncia que si en la madrugada del 27S el país opositor no celebra una victoria, sino que enfrenta otra costosa frustración, no se dedicará ya a denunciar o proponer soluciones a problemas puntuales, sino a construir “una alternativa doble: democrática, frente al régimen totalitario que hoy nos desgobierna; y progresista, frente a las direcciones opositoras que han sido incapaces de proponer futuro porque son simplemente la encarnación del pasado”.

Cada uno con su estilo, Ramos y Torrealba, representantes de sendas organizaciones de la sociedad civil, señalan el reto que la Venezuela alternativa, deseosa de cambios profundos, tiene por delante. Ni más ni menos que el trabajo pendiente por hacer: Construir ciudadanía para gestar un proyecto de país democrático y plural. ¿Estará Trujillo listo para ese desafío?

Publicado en el Diario de Los Andes, 05-04-2010

*Ilustración: La quema de Judas, del pintor trujillano Salvador Valero (1965)

5 de febrero de 2010

¡Se acabaron los kleenex!

Usualmente, cuando se aproximan comicios electorales los llamados “no alineados”, esa amplia franja de la población no identificada con gobierno u oposición que va in crescendo, manifiestan su descontento por el menú de opciones que partidos o grupos de electores presentan a su consideración.


No pocas veces hemos escuchado frases como: el domingo aprovecho para hacer una parrillita o, en el “mejor” de los casos, voy a votar…pero con un pañuelo en la nariz. Tanto -pareciera ser- el desánimo y el descontento. Pero suceden cosas, algo parece estar cambiando. Quienes miran los toros desde la barrera, pero lo hacen con atención, comienzan a mostrar signos de hartazgo.


Las últimas protestas son prueba de ello. Interpretadas por algunos analistas como consecuencia de la salida de RCTV de las compañías operadoras de TV por suscripción, en nuestra opinión, más que obedecer a ello, la levantisca observada durante los últimos días ha prendido en la gente del común, sin distingo de afiliación política, pues ella ha operado como catalizadora del descontento de una población ahíta de soluciones a sus problemas. Hablamos de seguridad ciudadana, servicios públicos (como luz, agua y transporte) e inflación, entre los más sentidos.


Porque los ciudadanos ¿es tan difícil entenderlo? anhelamos una eficiente gestión pública, un clima de paz y sana gobernabilidad. Y ello pasa por la superación de una forma de ejercicio político que ha fracasado en la satisfacción de las aspiraciones de las mayorías. Ello, obviamente, está directamente en relación con aquellos a quienes elegimos para que gobiernen y nos representen.


¿Estamos ejerciendo nuestro derecho a elegir? ¿Sabemos quiénes son y a qué intereses responden nuestros representantes? ¿Nos han rendido cuentas nuestros gobernantes? Los ciudadanos también tenemos responsabilidades. Derechos, sí, pero también deberes. Entre ellos el de votar con conciencia de lo que significan nuestros actos y el de exigir a quienes pretenden ejercer cargos públicos una hoja de servicio intachable, un comportamiento cívico ejemplar, un proyecto y, por supuesto, que luego nos rindan cuentas de su actuación.


En relación con esto, y frente a las próximas elecciones parlamentarias pautadas para celebrarse el 26 de septiembre, privadamente, cara a cara, o en pequeños grupos de reflexión (reales y virtuales) ciudadanos de diferentes ocupaciones, intereses y tendencias políticas hemos estado conversando sobre la posibilidad de que el estado Trujillo pueda dar un salto cualitativo, en el sentido de postular como candidatos a personas con una excelente trayectoria de servicio público y comprometida con una agenda legislativa vinculada al sentir colectivo. Ojo: no se promueve la antipolítica, sino un forma cualitativamente diferente de ejercerla. En todo caso, interprétese como un llamado de atención a los partidos políticos. A todos, sin excepción.


Sin embargo, la sensación que no pocas veces nos ha embarga al término de nuestros diálogos puede resumirse con un: “estamos entrampados”, aludiendo con ello a que opciones dicotómicas se imponen y parecieran dejarnos sin escapatoria. “Es que no escuchan”, exclaman por ahí.


¿Cómo salir de esta trampa? Obviamente no hay respuesta al tiro, ni mágica ni fácil. Pero la poesía es sabia y, como decía nuestro gran poeta Rafael Cadenas: No se pueden buscar las salidas en el sitio de donde se pretende salir. Ello pareciera un buen punto de partida. Cabe entonces preguntarnos: ¿De qué estamos abjurando? ¿Qué es necesario tramsformar? ¿Habría alguien dispuesto a encarnar esa voluntad, a comprometerese con un verdadero cambio?


Los ciudadanos tenemos el derecho de exigir y escoger personas que nos representen con dignidad y que ejerzan con decoro la administración de la cosa pública. Es urgente urbanizar la política y creo no equivocarme al afirmar que cada vez somos más quienes no nos conformamos con el llamado "mal menor", que cada vez somos más quienes nos negamos a acudir a las urnas con un pañuelo en la nariz. A mí, lo digo sin reservas, se me acabó la cajita de kleenex.


Algunos dicen que en Trujillo, este pequeño, deprimido y olvidado estado andino, no estamos preparados para dar un salto cualitativo y probablemente sea cierto. Lo que me pregunto es si no somos nosotros, los ciudadanos, los responsables de impulsarlo, de trabajar por la construcción de una alternativa, de una referencia.


Publicado en el Diario de Los Andes

14 de noviembre de 2009

El ¿municipio? ombligo

Tengo una manía, heredada con la colección de revistas "Selecciones" de mi abuelito Rafael que, no está de más decirlo, también nos legó una bastante abultada de Marcial Lafuente Estefanía. A ello debe obedecer que cuando algunas fechas o eventos se desgajan de lo ordinario me atrae entrar al túnel del tiempo y curucutear archivos para ver qué pasaba "tal día como hoy". La maravilla de internet, que nos permite hacerlo velozmente, sin manchas de tinta ni estornudos, esta vez me llevó hasta la carpetica de mis opinadores favoritos para...¡oh sorpresa!

Los 40 años de internet, que se cumplieron ese día -el 29 de octubre pasado- me hicieron posponer la publicación de esta nota que, como
no dice su autor, Ignacio Avalos, parece que no se trata de una mera coincidencia. ¿En un año, habremos aprendido algo? La interrogación del titular corre por mi cuenta. Es una invitación a sacar el álbum de barajitas. La tengo, no la tengo...
El Municipio ombligo
-->
I Es un municipio muy pequeño y, electoralmente hablando, casi insignificante. Cuenta con apenas 80.000 electores –poca cosa si se le mide desde las cifras del CNE–, de los cuales, por cierto, la mitad no suele votar. Cuando el país hacía sus primeros pininos en materia de descentralización y estrenaba gobiernos locales, fue gobernado por una rutilante politóloga que venía de ser designada, ni más ni menos, la mujer más bella del planeta. Su gestión fue buena, aunque nada espectacular, como también fue buena, sin ninguna nota de asombro gerencial, la de quien vino después, dado que, según se dice, por ser proporcionalmente el más rico de la nación y carecer de las enormes complejidades presentes en casi todos los demás, este pequeño municipio resulta más o menos fácil de administrar.

Como se sabe, la rutilante politóloga fue alentada, luego, para que presentara su candidatura a la Presidencia de la República. En algún momento las encuestas la llegaron a dar como segura triunfadora en los comicios de 1998, pero se le atravesó en el camino un tal Chávez, militar de profesión, quien fue capaz de descifrar el galimatías que por aquel tiempo era el país (de paso, ¿ha dejado de serlo?) y se alzó con la victoria.
De cualquier manera, al parecer ella dejó sentado un precedente no escrito, según el cual quien gobierna este pequeño municipio adquiere los galones necesarios para abrigar pretensiones políticas mayores, incluidas entre ellas la silla de Miraflores.

II
Desde el punto de vista electoral, en el pequeño (y rico) municipio hay problemas ante los comicios de noviembre. Mientras el oficialismo luce despreocupado por lo que ocurre en estos predios, la oposición exhibe la pugna feroz de varios candidatos, a pesar de los pactos en nombre de la unidad, rubricados con sangre al comienzo de la campaña. Por lo que se observa de lejos, ha prevalecido una concepción de la política que deja mucho que desear como reemplazo a las ideas que hoy gobiernan al país, concepción que se despliega en un tablero de ajedrez que incluye, además de egos inflados y maniobras no muy santas (acusaciones de abuso de poder, por ejemplo), jugadas relacionadas con la disputa del liderazgo nacional opositor y una lejana candidatura presidencial.
III No hay que olvidar que por diversas razones (algunas de ellas hubiera sido mejor que no hubiesen sido), el pequeño municipio se convirtió en los primeros años de este gobierno en el bastión del movimiento opositor, el lugar en el que se realizaron casi todas las manifestaciones en contra del Presidente, desde bailoterapias y toma de plazas por parte de militares activos, hasta marchas multitudinarias. Fue así, pues, el lugar desde donde la oposición trató de empinarse para mirar a Venezuela, sin caer en la cuenta de que en muchas ocasiones apenas se miraba su propio ombligo.
Desde entonces han pasado muchas equivocaciones bajo los puentes y afortunadamente para el país –por aquello de que la democracia es un sistema de contrapesos– la oposición es ahora muy distinta (y mejor), aunque, por lo que se ve, los políticos del pequeño municipio aún no se han dado cuenta y siguen mirándose la barriga.
Muy distinta, digo, a pesar de que amplios sectores de la población venezolana todavía no alcanzan a verla como una alternativa con relación al pasado que nos trajo hasta aquí, ni tampoco respecto al futuro, no importa que éste sea cada vez menos parecido al proyecto que despertó su esperanza hace una década.

-->
IV Si el cuento aquí contado coincide con lo que ocurre en el municipio que usted se imagina, es menester aclarar que se trata de una mera coincidencia, de esas miles que se dan en la vida.

Publicado en el diario El Nacional. Se reproduce con la autorización del autor.