Mostrando las entradas con la etiqueta ULA. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta ULA. Mostrar todas las entradas

15 de mayo de 2014

No estamos para discusiones sublimes

El próximo sábado se celebra el  Día de Internet y, como siempre que pienso en estos temas, pienso también en José Gregorio (Cheo) Silva, protagonista clave en el desarrollo de Internet en la ULA, en Los Andes, y en el país, cuya pasión por la innovación y el cambio tecnológico fue la mecha que prendió en mí un interés que no cesa. Sólo dos preguntas, Cheo:

¿Cuáles son los temas cruciales sobre los cuales pensar hoy en relación a Internet en el ámbito global?


La Internet no es una moda más que llegó a la humanidad. Es un salto en nuestra evolución como especie. Es uno de los hitos significativos de nuestra historia  humana. Ha venido evolucionando y va a seguir evolucionando con nosotros: Inicialmente un proyecto de seguridad militar, luego un proyecto de desarrollo académico, luego un mecanismo flexible de información y comunicación de una masividad y  alcance global sin precedentes. La Web 2.0 permite que estemos y nos mantiene conectados, tiene valor por la participación y los contenidos  de la gente y, sin duda, cambia nuestros hábitos cotidianos e incide en nuestra evolución global.

Un aspecto interesante es el tema de la privacidad: Hay dos puntos allí, el primero es que el concepto de privacidad ha evolucionado y continuará evolucionando. La privacidad de los inmigrantes digitales no es la privacidad de los nativos digitales y por eso  muchas discusiones  están planteadas en mesas diferentes, que a veces son disjuntas.  

El segundo aspecto es la vulnerabilidad intrínseca de los mecanismos que usamos: nuestros datos se trasmiten por canales que podrían ser abiertos en ciertas condiciones y/o son guardados en los archivos de supercompañías a las que conscientes o inconscientemente le damos nuestra confianza, con todo lo que eso significa. Podemos elegir, en parte, donde depositamos nuestra confianza, pero siempre estaremos expuestos a riesgos.

En la evolución de la humanidad estamos obligados a desarrollar una conciencia de terrícolas. Algunos temas que hemos manejado como problemas de países sólo pueden ser resueltos globalmente: el hambre, la pobreza, la salud, la educación, el medio ambiente, la opresión política, la paz, el terrorismo, por mencionar algunos.  El papel de la Internet allí es y será clave. Pero no estamos cerca de resolver estos puntos. Todavía los abordamos de una forma que expresa más nuestras limitaciones de las viejas capacidades y valores que nuestras nuevas potencialidades humanas. Pero cada vez va a haber más personas conscientes delas restricciones que tenemos originadas en nuestra historia previa…
  
Con respecto a Venezuela ¿Cómo observas su evolución? ¿cuáles son los mayores desafíos?

 En Venezuela, tristemente, estamos complicados en nuestra participación dentro de estas reflexiones de hacia donde debemos dirigirnos como humanidad. Los temas de supervivencia física de nivel más elemental son para nosotros relevantes hoy, lamentablemente. Tenemos una agenda cotidiana ligada a la disponibilidad de los productos más básicos: alimentos elementales, productos de higiene, servicios públicos estándares, inseguridad...

De alguna forma, estamos ahora en medio de las discusiones que fueron pertinentes en la zona media del siglo pasado, el significado de los derechos civiles elementales,  la libertad de expresión,  la democracia, la libertad de reunión, etc. Obviamente no es el mejor ambiente para discusiones sublimes. 

En ese contexto es claro que si debemos defender los derechos a la vida digital ante amenaza s como el  blackout, la censura parcial o total, el control excesivo de las comunicaciones. Nos quejamos durante mucho tiempo de un monopolio y ahora tenemos otro.  Ya lo decía el poeta  alemán cuando expresaba sus temores ante el posible devenir histórico:  “La bota que pisa es siempre una bota/ Ya comprendéis lo que quiero decir:/ No cambiar de señores/ sino no tener ninguno”. 

Finalmente, aquí y alla, a los problemas de los conectados se suma el de la inequidad digital, que no sólo sigue sin resolver, sino que se profundiza.

10 de mayo de 2013

El Cenit reducirá el ancho de banda
a las universidades venezolanas



        Como es lógico,  la noticia circuló rápidamente entre los administradores de las redes académicas de las universidades, no así entre los usuarios que no tienen por qué enterarse de los intríngulis técnicos y económicos que están detrás de la prestación de los servicios de conectividad, pero dependen de ellos para sus labores académicas. Sin embargo, al colarse en un tuit, la reacción fue lógica: Asfixia. Una medida más dirigida a asfixiar a las universidades venezolanas.

            No puede pensarse en otra cosa al conocer que, por solicitud de la Oficina de Planificación del Sector Universitario (OPSU),  la Fundación Centro Nacional de Innovación Tecnológica (CENIT) les reducirá el ancho de banda. Como se sabe, la OPSU es la oficina técnica auxiliar del Ministerio del Poder Popular para la Educación Universitaria (MppEU) encargada de de instrumentar las políticas y las estrategias señaladas en los planes de la nación con respecto a la educación superior. La OPSU es el ente del Estado encargado de financiar la conectiidad universitaria, a través de un contrato firmado con el CENIT. En pocas palabras: La OPSU paga al CENIT, y este, a su vez, a la CANTV, que es la empresa de telecomunicaciones del Estado.

            ¿Qué está pasando? ¿Por qué se tomó esta decisión? Al respecto, consultamos la opinión de los profesores de la Universidad Centro Occidental Lisandro Alavarado (UCLA)  Junior Escalona y Jean Paul Angeli, Jefe del Departamento de Redes de Datos y Director de Telecomunicaciones, respectivamente.

            No estamos en contra del monitoreo

            Según Escalona, la medida obedece a una supuesta subutilización de los enlaces contratados por las Universidades con Reacciun. “Técnicos del CENIT nos informaron que la OPSU había hecho un monitoreo sobre la utilización del ancho de banda de cada universidad y que, debido a su subutilización, habían decidido sincerar su uso pues muchas instituciones no la aprovechan adecuadamente”.
            Asimismo, representantes de la OPSU –agregó– como medida ya tomada, sin consultar a los equipos técnicos de las universidades, nos informaron que el ancho de banda se ajustaría, pues según los resultados de un estudio técnico, que desconocemos,  “de 17 universidades que tienen MetroEthernet para acceso a Internet, solo 2 utilizan el ancho de banda en un 100%, 4 en un poco más del 80% y 3 utilizan un poco mas del 50%; el resto están por debajo del 50% de utilización. En aquellas que poseen acceso a Redes Avanzadas, 8 en total, ninguna utiliza más del 50% del ancho de banda asignado, de ellas existen 4 que no llegan al 10% de utilización”.

           -La explicación suena lógica. Si el servicio no se usa…

            Vista así, por supuesto, la decisión parece incontestable, responde Escalona, quien representa a la UCLA ante el Comité Técnico de Reacciun. Aunque desconozcamos cómo fue hecho este estudio, nosotros no estamos negando la necesidad de realizar todos los que sean necesarios para garantizar la eficiencia y el mejor uso de los servicios, pero creemos que una medida como esta debe ser consultada, no tomada de forma unilateral. Mucho menos si las razones que llevan a la reducción de los enlaces es su subutilización.

            El porqué de la subutilización

            Pero, ¿es esto cierto? ¿Se subutilizan los recursos de conectividad? Hago la pregunta como usuaria, pues en el caso de la ULA, particularmente en Trujillo, ya ni entrenar usuarios  podemos debido a la conexión, que es muy precaria…

            Justamente, ese es el punto. Nosotros hemos presentado proyectos para agregar valor a las redes, proyectos de todo tipo: Sub nodos regionales para la optimización de las redes, telemedicina, repositorios, bibliotecas digitales, educación a distancia, voz sobre IP, salas de videoconferencia… ¿Cuáles son los entes responsables de su financiamiento? Entes del Estado. A un servicio que presta el Estado, como es la conectividad, se le agrega valor si el mismo Estado se encarga de promoverlo como parte de sus estrategias. El financiamiento para ello no existe, ni siquiera es posible a través de los recursos propios de las mismas universidades porque todos sabemos como están sus presupuestos. Esto sin tomar en cuenta, además, que el desarrollo de este tipo de proyectos pasa por sortear las dificultades que impone el Decreto Presidencial 6649 (marzo del 2009), que  ha llevado a cero la adquisición de equipos informáticos y desarrollo de sistemas de información.

            Para Jean Paul Angeli, quien además es el representante institucional ante el CENIT y Reacciun por parte de la UCLA, una medida como esta no puede realizarse de manera unilateral, sin consultar a los miembros del Comité Educativo de Reacciun y sin el correspondiente análisis de los comités técnicos de cada institución.
            “Nosotros apoyamos los deseos de optimización de los recursos, pero estos enlaces son el resultado de compromisos y esfuerzos que se realizaron entre la OPSU, el CENIT y las Universidades, plasmados en acuerdos y puntos de agendas del CNU, del Ministerio, y de la Presidencia de la República".  

            ¿Cree usted que sea posible revertir la medida, frenarla…?

            Nosotros estamos pidiendo que se revise en atención a lo dispuesto en la Ley de Universidades vigente y en los estatutos que norman y otorgan sus funciones al Comité Educativo de Reacciun. Es necesario que el CENIT convoque a una reunión para analizar el informe que hizo la OPSU, el cual desconocemos; además, para escuchar los argumentos de cada universidad en relación con la utilización de los enlaces.
            Lo deseable, concluye Angeli, es que una decisión como esta sea producto de un consenso entre el Comité Educativo de Reacciun, el CENIT y la OPSU. 

6 de septiembre de 2012

Lo alternativo es lo antihegemónico


Comparto la conversación que sostuve con Luis Carlos Díaz, publicada en el diario Tal Cual

Recientemente la profesora Raisa Urribarrí, de la Universidad de Los Andes, presentó su tesis doctoral "La comunicación alternativa en la sociedad de la información: una lectura hermenéutica de la situación venezolana". La hermenéutica es el ejercicio interpretativo necesario para abordar dos fenómenos en crisis y surgimiento, los postulados de la comunicación alternativa frente a los poderes y el florecimiento de una nueva forma de comunicación masiva que empodera a la ciudadanía con herramientas digitales.

Con mi tutora y los tres miembros del jurado.
Para los curiosos de la comunicación social que deseen surfear la ola de la innovación digital, resulta importante guardar espacio para reconocer las fuentes y las deudas sobre los procesos que se consideraban alternativos, urgentes y apasionados. Conversamos con Raisa Urribarrí de este periodo bisagra:  

Hace pocas décadas se hablaba de comunicación alternativa porque el acceso de los ciudadanos a los medios de comunicación era excluyente y costoso. Llegó Internet y parece un tsunami. ¿Qué cambios hubo? ¿Qué elementos de la comunicación alternativa se mantienen? ­

El elemento que se mantiene vivo es la utopía. La utopía de una comunicación democrática. Si partimos de la ya larga tradición de la comunicación alternativa, ésta siempre se ha concebido como un proceso dialógico. A pesar de que los medios que se alzan sobre la red permiten la interactividad y unas mayores cuotas de participación de los ciudadanos en la emisión, que no en la incidencia, a la dupla tecnologíacomunicación la engloba otra dimensión que cualifica esta relación: la política. 
En Venezuela el panorama es bastante claro. Debido al esfuerzo hegemónico del gobierno, dirigido a la cooptación de los medios, la disidencia política encontró en los medios digitales y en las redes sociales un escape, una fisura. En ese nuevo entorno, menos controlado, es posible apreciar la emergencia de voces que bien pudiéramos llamar CONTRAhegemónicas. ¿Es una manifestación de lo alternativo? Quizá no, porque reproduce una lógica binaria de opuestos que se repelen. Quizá lo verdaderamente alternativo sea lo ANTIhegemónico, vale decir "el polílogo", la expresión pública y la incidencia política de las múltiples voces del tejido social, con sus diversos matices. Con su diversidad. Lo dicho: la comunicación democrática que sigue siendo una utopía.

Pareciera que estamos sumergidos en ella y por eso perdemos coordenadas, ¿con qué se come "la sociedad de la información" hoy? ­

Es fácil ubicarse en los extremos y observarla como una moneda incusa, con la misma cara en el anverso y en el reverso.  Pesimistas y optimistas, apocalípticos e integrados, ya han abundado bastante en descripciones benévolas o catastrofistas. A mí me interesa observar el canto de la moneda, ese centro denso que usualmente no se toma en cuenta y que está atrapado entre los extremos. Allí se concentran las prácticas, los usos sociales, lo que los ciudadanos van gestando. Sólo sobre su canto es que la moneda rueda.

¿Cómo entramos a la sociedad de la información? ­

Es un proceso en plena evolución, producto de las transformaciones del paradigma tecnológico centrado en las innovaciones informáticas con énfasis en la generación, el procesamiento, la distribución y la aplicación del conocimiento. Debemos entrar en ella con un esfuerzo comprensivo. Ningún fenómeno se puede aprovechar si no se entiende de qué se trata. Estamos en la prehistoria de este cambio de época. Una época que a mí me gustaría llamar "de la formación" que, en términos hermenéuticos, quiere decir del diálogo y de la convivencia.

El acceso a la conectividad ha sido evolutivo y por efecto de consumo de mercado. ¿Pero qué puede hacer un Estado para promover esa digitalización? ­

En primer lugar, preguntarse para qué quiere promover la digitalización y la conectividad. Parece una perogrullada, pero no. En América latina hemos visto barbaridades, como escuelas donde llegan las computadoras pero no hay electricidad. O, peor aún: no hay agua.

La digitalización de cada sujeto social está llena de historias. ¿Cuál recuerda en la zona andina? ­

La ULA tiene una hermosa y honrosa historia que he vivido en carne propia. En Venezuela los esfuerzos de conectividad comenzaron en el campo académico y mi universidad, con el Consejo de Computación Académica a la cabeza (que acaba de cumplir 25 años), marcó un rumbo importante. No sólo en nuestra institución, sino en el área andina y en las ciudades de Mérida, Táchira y Trujillo donde la ULA tiene sus tres núcleos. Se conectaron profesores, investigadores y estudiantes y eso impactó positivamente el entorno. Sobre todo porque quienes diseñaron y dirigieron esta iniciativa tuvieron claro desde un principio que el desarrollo de la infraestructura debía ser acompañado por la formación. En Trujillo, por ejemplo, a la par de llevar la red a las sedes de docencia e investigación, se abrieron laboratorios destinados a la capacitación de docentes, alumnos, personal administrativo, obrero y comunidad de nuestro entorno.

Durante los años del proyecto hegemónico del chavismo ¿qué adelantos y retrocesos hemos tenido en materia digital? ­

En estos doce años podemos diferenciar dos etapas. La primera del 2000 al 2006, de apertura; y esta segunda, que va concluyendo, de control y cierre. La muestra más evidente de ese cambio lo representa el artículo quinto de la Ley Orgánica de Telecomunicaciones. Cuando se sancionó, en el año 2000, al sector se le consideró de "interés general"; cuando se reformó en diciembre del 2010, volvió a manos del Estado, al ser calificado de "interés público". La estatización de la CANTV en el 2007 es otra muestra. El decreto 825, del año 2000, y el 6649, del 2009, son una evidencia más. De "prioritario para el desarrollo", Internet pasa a ser de "uso suntuario" con ese decreto.  Ese golpe de timón es explícito en el Proyecto Nacional Simón Bolívar. Primer Plan Socialista de la Nación: 2007-2013. El plan de Telecomunicaciones que de él se deriva enrumba a la nación hacia el Socialismo del Siglo XXI; el del año 2000, por el contrario -­lo señala así el texto­- la empujaba hacia la Sociedad del Conocimiento.
Es cierto que la conectividad (cifras oficiales) ha pasado del 4 al 40% en doce años, pero no se ha cualificado. Se da cuenta de muchas conexiones pero con un servicio sumamente precario. La CANTV, que monopoliza la prestación de ADSL, no reinvierte sus ganancias en el mejoramiento de los servicios y eso es grave porque afecta a la mayoría de la población que recibe un servicio de banda estrecha.

Un tema urgente son las universidades y centros educativos, ¿qué se debe hacer en materia digital para dar un salto a la sociedad del conocimiento? ­

He participado en varios procesos electorales como miembro de mesa en escuelas ubicadas en barrios pobres y deprimidos donde falta de todo, desde baños hasta bombillos. El día de las elecciones, sin embargo, esos centros se conectan al CNE y transmiten los datos en línea. ¿Por qué no dejar esos centros conectados? No digo todos, digo un grupo piloto a escala nacional. Lo que hay en Venezuela son programas y proyectos de informatización y conexión desconectados entre ellos. Por acá los infocentros, por allá los CBits... Haría falta definir una prioridad, un para qué claro y, desde allí, formular un proyecto piloto y luego, sí, ampliar, maximizar, de acuerdo con los hallazgos positivos de su implementación. ¿Por dónde más comenzar sino por las escuelas? Pero vemos chamos con canaimitas y maestros con tiza y borrador.   

7 de abril de 2011

Comunicación digital...y local


Quedaron asuntos pendientes, hilos sueltos y, afortunadamente, muchos más aprendizajes que los previstos. Cuando se trabaja con base en una pedagogía de (j) aulas abiertas, siempre sucede así. A pesar de cualquier dificultad, se sale ganando.

No son pocos los problemas que confronta la carrera de comunicación social en el país, como comentamos hace un par de semanas. La de la Universidad de Los Andes, en Trujillo, no es la excepción. Los más notorios, al menos desde aquello que directamente nos concierne, son la existencia de un pensum desactualizado y la falta de una infraestructura de telecomunicaciones que permita explotar a fondo las posibilidades que brinda la web 2.0 para la formación y el ejercicio profesional. No obstante, los 18 cursantes de la cátedra de periodismo digital superaron el reto que se les impuso: con ganas y determinación.

Si en algo modifica la explosión digital al viejo y noble oficio periodístico es la posibilidad que se abre para la difusión y el tratamiento alternativo de la información de proximidad. Esa fue la apuesta que lanzamos: hacer comunicación digital con énfasis en lo local. Y la ganamos.

Con ocho propuestas, cinco individuales y tres colectivas, nuestros estudiantes no sólo demostraron los conocimientos adquiridos, sino algo aún más importante: que cuando se les reta son capaces de formular y llevar a cabo proyectos factibles, iniciativas que, al concluir la cátedra, pueden echar a volar por cuenta propia.

Porque esa es otra de las posibilidades que brinda el nuevo entorno digital a los profesionales de la comunicación: fundar y emprender de forma independiente. ¿Cuántos de estos proyectos se sostendrán en el tiempo? No lo sabemos, pero la semilla está allí. Que germine dependerá de la continuidad enel esfuerzo.

Los proyectos

Letras Periodísticas: Revista digital dedicada al ámbito cultural. Quiere ser un espacio donde confluyan productos periodísticos destinados a resaltar, difundir y exponer expresiones culturales propias de la entidad trujillana.

Cancha 2.0: Un blog de información y promoción deportiva con énfasis en las disciplinas amateur que se desarrollan en los andes y que reciben una muy escasa cobertura noticiosa.

El Instantáneo. La actualidad trujillana segundo a segundo. Una cuenta Twitter, un sitio en Facebook y un Blog. Tres herramientas enlazadas para informar al instante, crear redes sociales y profundizar en la información localmente relevante.

Deportes NURR. ¿Saben Uds. cuántos grupos deportivos hacen vida en el NURR? Asómense a este blog y se llevarán una sorpresa. Atletas destacados, historias, agenda de eventos y mucho más.

Consejo Comunal Nueva Esperanza. Desde Pampan, una iniciativa donde el periodismo digital se da la mano con la comunicación para el desarrollo y el servicio comunitario.

Padres de Estreno. Como su nombre lo indica, esta es una guía de información local para los padres que se estrenan en el ejercicio de una profesión que no se enseña en ninguna parte.

Literalmente joven. Blog elaborado por un grupo de estudiantes del colegio Monseñor Mejía. Liceístas de Valera toman la red para hablar, con su propia voz, de las realidades que les toca vivir. Un ejemplo de como el periodismo escolar puede ser una vía para la formación ciudadana.

La Fototeca del NURR. Un notable esfuerzo dirigido a preservar y compartir la memoria gráfica de la Universidad de los Andes en Trujillo. Es un sitio web desarrollado por Alfredo Zambrano, quien ha sido por casi 20 años el fotógrafo oficial del NURR y uno de los alumnos más aventajados de la carrera. Hecha con apoyo del personal de RedULA y PrensaNURR, la Fototeca aún se encuentra en período de prueba en la Intranet local. Por su misma condición, estará alojada en el servidor institucional de nuestra Universidad.

24 de marzo de 2011

Periodismo digital en Venezuela:
SOS desde la Universidad

La próxima semana culmina el cuarto año de la carrera de comunicación social de la Universidad de Los Andes en Trujillo y, con éste, el primer año en que se imparte la cátedra Periodismo digital.
Esta experiencia nos permitió corroborar ciertos supuestos y fortalecer otros. Entre los más importantes: la urgencia que tienen las escuelas de comunicación social de reformular sus planes de estudio de cara a las innovaciones tecnológicas que influyen en el ejercicio profesional.
Es indudable que sigue haciendo falta una formación de corte humanístico, profundamente reflexiva, con base en lo mejor del oficio, pero ésta debe estar acompañada de un intensivo quehacer práctico. En la Sociedad de la Información resulta un despropósito formar un profesional para la comunicación social sin que éste tenga la posibilidad de hacer una inmersión activa en el nuevo ecosistema mediático hipertecnologizado.
El reto para la universidad venezolana no es menor. Catorce imparten la carrera. De éstas, sólo 4 son públicas: las del Zulia (LUZ), los Andes (ULA), Central (UCV) y Bolivariana (UBV). Únicamente LUZ (desde 1995) y la ULA (desde 2003) cuentan con una materia obligatoria dirigida a preparar a los estudiantes en estos asuntos. La UCV la incluyó en el año 2005, pero como electiva. De las diez privadas, apenas tres, la Católica Andrés Bello, la Fermín Toro y la Rafael Belloso Chacín, la han introducido en sus planes de estudio.
En el caso de las públicas es necesario subrayar que la materia se dicta en espacios inadecuados. Salas de redacción con equipos obsoletos y, lo más grave, con serios problemas de conexión, situación que tiende a empeorar debido a la progresiva disminución del presupuesto otorgado por el Estado y la promulgación de decretos como el 6649 (marzo 2009) que considera el servicio y uso de Internet como gasto suntuario o superfluo para este sector.
Coincidimos con Rosa Virginia Fagúndez, profesora en la UCV, cuando en la tesis de grado de Ingrid Valero Periodismo Digital: El perfil del periodista digital en los medios venezolanos, de la cual fue tutora, sostiene que “en las escuelas debe crearse un departamento que transversalice todos los campos de la comunicación social a su propio entorno, desde el periodismo ciudadano, pasando por el discurso digital, los medios audiovisuales, la publicidad, la foto e infografía digital, el diseño gráfico, e incluso un nuevo programa informático que ofrezca posibilidades de diagramación gracias al enorme abanico de opciones digitales (video, podcasts, animación, publicidad interactiva, radio y TV digital) con que se cuenta actualmente”.
Si algo distingue a la sociedad del Siglo XXI es la centralidad que ocupan las tecnologías de información y comunicación. No en balde se le llama de la información, de la comunicación, del conocimiento, sociedad-red e, incluso, cibersociedad. Para decirlo con palabras de Perogrullo: El Estado no puede desconocer esta realidad y los centros de educación superior que egresan comunicadores deben ajustarse a ella.
Con el postgrado en medios digitales, la ULA ha dado un paso importante para cualificar la formación de sus egresados y satisfacer las demandas de un campo laboral en franca mutación, pero en el pregrado los cambios suelen llegar con excesivo y peligroso retardo.
Como afirma Esther Vargas, ningún dispositivo (o habilidad técnica, agregaríamos nosotros) nos transformará en mejores periodistas, pero es indiscutible que, como advierte Mario Tascón, el periodismo de este siglo demanda más máquinas. En este libro Reflexiones sobre Periodismo, lo que dejó 2010 y lo que se viene en 2011 quedan abiertos ese y otros debates.
Innovación técnica, sí, pero también sólidos fundamentos éticos y sensibilidad estética. Más equipamiento, sí, pero también más y mejor conexión social, nuevas narrativas, equipos multidisciplinarios, globalización de la información local, localización de la información global, nuevos modelos de negocio… Este año, en los rostros de los jóvenes que pasaron por nuestras (j) aulas, ratificamos la certeza acerca del enorme tamaño de ese desafío. 

21 de febrero de 2011

Internet y la academia: ¿Qué pasa con la red?

Venezuela fue pionera en la conexión a Internet en América Latina. El país comenzó su desarrollo en 1981 a través del Sistema Automatizado de información Científica y Tecnológica (SAICYT) del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Tecnológicas (CONICIT), con una base tecnológica X.25, que era la vigente en aquella época. Los usuarios, una ilustre cofradía que no llegaba al centenar de personas, accedían a los servicios, básicamente al correo electrónico, por medio de líneas discadas y módems con una velocidad de 9.600 baudios por segundo (bps).

Casi una década después, en 1990, la red ya alcanzaba un registro de dos mil usuarios. Conectada a Internet a través del JvNCnet en la Universidad de Princeton, a través del protocolo de interconexión TCP/IP, se funda en 1994 la Red Académica de Centros de Investigación y Universidades Nacionales (Reacciun) que comienza operaciones formales en 1995. Eran los tiempos de “Dino”, el recordado servidor del Conicit. Quien tuviera una cuenta de correo bajo el dominio dino.conicit.ve era un adelantado en una época en la que Internet estaba lejos de ser una herramienta de uso cotidiano, como lo es ahora, sino que formaba parte de un imaginario del que llegaban referencias a través del cine y revistas especializadas.

Estamos hablando de los años previos a la invención de la WEB, cuando las búsquedas comenzaban con un gracioso (nos parece ahora) gopher:// en vez de www. ¡Cuánta pasión invirtió la academia venezolana para popularizar el nuevo y poderoso invento!

No obstante, el objetivo de hacer accesible la red a un mayor número de venezolanos sólo comenzó a fraguarse en 1996 cuando, gracias al otorgamiento de siete licencias para la operación de Proveedores del Servicio de Internet (PSI) por parte de la Comisión Nacional del Telecomunicaciones (Conatel), se inicia la explotación comercial de Internet. Puede afirmarse, entonces, que en Venezuela la red entró por las puertas de la academia y que la vanguardia que mostró el país con su temprano desarrollo se debió a científicos y técnicos de nuestras universidades y centros de investigación. La Universidad de Los Andes destacó en ese esfuerzo por ser la pionera, en 1992, con la creación de RedULA. Los nombres de José Gregorio Silva, Edmundo Vitale, Luis Núñez, Ermanno Pietrosemoli y Edgar Chacón, profesores de las Facultades de Ciencias e Ingeniería, ocupan las primeras líneas de esa historia.

En marzo del año 2000 Reacciun -que era una Asociación Civil sin fines de Lucro- pasa a ser administrada por el Centro Nacional de Tecnologías de Información (CNTI), ente tutelado por el recién creado Ministerio de Ciencia y Tecnología. Según declaraciones del primer titular de ese despacho, Carlos Genatios, el CNTI tenía entre sus objetivos dar cumplimiento a lo dispuesto en el Decreto 825, que declara el uso de Internet como política prioritaria para el desarrollo económico, social y cultural del país.

Siete años después, la gestión de la Red Académica Nacional fue asumida por la Fundación Centro Nacional de Innovación Tecnológica (CENIT), organismo adscrito al Ministerio del Poder Popular para Ciencia, Tecnología e Industrias Intermedias (MCTI)

En la actualidad, según reza en su portal, Reacciun no sólo interconecta instituciones de educación superior y centros de investigación, sino organismos nacionales dependientes del MCTI. Su espina dorsal (backbone) la componen 4 nodos enrutadores principales ubicados en Caracas, que se sirven de la operadora nacional (CANTV) con enlaces de anchos de banda que van de 34Mbps a 100 Mbps, para el acceso de redes avanzadas; y desde 512Kbps a 100Mbps, para acceso a Internet comercial o global.

Reacciun es miembro de la Cooperación Latino Americana de Redes Avanzadas (Red CLARA) una Organización de Derecho Internacional sin fines de lucro dirigida a promover la investigación, la innovación y la educación mediante el uso de redes de telecomunicaciones. A través ella, la red académica nacional se conecta a otras redes de América Latina con un enlace de 45 Mbps, que a su vez la articula con las Paneuropea Geant2 y la asiática Apan. También dispone de un enlace de 155 Mbps, conocido como Internet2, que la conecta a Estados Unidos.

Se supone que a través de Reacciun los académicos, profesores e investigadores de los diferentes centros de investigación y universidades del país, podemos acceder a velocidades de conexión superiores a las que brindan los proveedores comerciales de acceso a Internet y disfrutar de los servicios de telecomunicaciones avanzadas que exigen nuestras labores. La realidad, sin embargo, es una muy distinta. La pregunta que corre por casa es: ¿Qué pasa con la red? En posteriores entregas trataremos de asomar algunas respuestas.

Publicado en el Diario de Los Andes, 18/02/2011

13 de noviembre de 2010

En tierra de gracia virtual...

Por fortuna, no faltó quien criticara el primer evento TEDx de carácter nacional que se realiza en Venezuela, el www.tedxtierradegracia.org, que mantuvo ocupado el auditorio Tobías Lasser de la Facultad de Ciencias de la Universidad Central de Venezuelad durante todo el sábado pasado. Acerbo fue el comentario, muy temprano el domingo, del reputado e injustamente maltratado físico computacional Claudio Mendoza, vía Twitter:

Vamos a hablar claro, el equipo técnico y organización del #TEDxTDG fue bien chimbo. Nunca visto en un evento científico. Digno de la 5a!

Y sí, hubo problemas de organización (debió comenzar a las ocho de la mañana y lo hizo dos horas después) y técnicos (presentaciones que no estuvieron a tiro, como la del presidente de Chocolates El Rey, Jorge Redmond; y un streaming irregular, con deficiencias de audio), entre otros previsibles descalabros de un evento realizado con más ganas que recursos.

Digo que la crítica fue afortunada porque nos permitió revisar y valorar los comentarios entusiastas de quienes agradecieron la apertura de un espacio que congregó una parte del mejor hacer venezolano, experiencias positivas y usualmente invisibles, particularmente aquellas surgidas en nuestras “áreas verdes” y en las maltrechas universidades públicas sometidas al acoso y a la sequía presupuestaria.

Entiéndase por áreas verdes a la provincia venezolana, rótulo acuñado por el físico de la Universidad de Los Andes Luis Núñez para ironizar acerca de aquello del monte y culebras en su vehemente charla sobre Mérida, su Alma Mater, y el valioso empeño institucional realizado a favor de la defensa del libre acceso a Internet.

Faltan caracteres para reseñarlas todas, pero resulta pertinente subrayar que más de la mitad de las ponencias correspondieron a profesores e investigadores de las universidades públicas que es donde se produce, como lo afirmó el profesor Benjamin Scharifker, exrector de la Universidad Simón Bolívar también convocado al TEDx, el 76 por ciento de la investigación que se hace en Venezuela. El dato que lo confirma lo recordó, via tuit, la periodista del área científica Acianela Montes de Oca: Estadísticas ONCTI: la mayoría de los investigadores acreditados en el PPI se concentran en 8 #Unive. LUZ, ULA, UCV, USB, UC, UPEL, UDO, UCLA.

No quiero decir que el cuidado de los detalles carezca de importancia. Pero parece que en las actuales circunstancias, más que un funcionamiento de reloj atómico, estamos necesitando -al menos en principio- de este tipo de convocatorias, reales o virtuales, que nos pongan en contacto, aquí, allá y más allá, con lo mejor de nosotros. Porque como concluyó Luis Núñez en su presentación, recordando a Rubén Blades: ‎"Sí se puede Tenemos con qué. Y lo vamos a hacer". Esa parece ser la apasionada consigna de una extraña pero no pequeña porción de venezolanos.

Publicado en Código Venezuela

19 de julio de 2010

Con buen viento y buena mar:
¡Así despegamos!

En el mes de abril del año 2007 , a propósito del inicio de la carrera de comunicación social en el Núcleo de la Universidad de Los Andes en Trujillo, abrimos este blog como una forma de irnos entrenando (de modo práctico, pues las reflexiones sobre el tema pasan de la década) en lo que, intuíamos, sería una responsabilidad en el futuro: el dictado de la cátedra de periodismo digital que se ofrece en el cuarto año .

Tres años más tarde, cuando este grupo de jóvenes ingresa al último tramo de su formación profesional, comenzamos las actividades de la cátedra con la realización de un encuentro con el que quisimos poner de relieve lo que, en nuestra opinión, luce más interesante de toda la serie de cambios que ha traído la invención de la Internet para la prensa y el oficio periodístico: el protagonismo de las audiencias, el surgimiento de los nuevos infociudadanos.

Las impresiones de lo que se conversó en un día de intenso intercambio, durante el encuentro Medios digitales, redes y ciudadanía, está disponible aquí abajito. ¡Gracias a todos los que hicieron posible esta conversación!

Blog de Alfredo Zambrano, fotógrafo oficial de la ULA en Trujillo y estudiante de la cátedra.


Blog de Ariana Briceño, también del grupo de pichones :-)

Reseña de José Rojas, periodista de la fuente comunitaria del Diario de Los Andes

Y un par de extras muy importantes: las entrevistas a Moraima Guanipa y Luis Carlos Díaz, conferencistas del evento, realizadas por el periodista Amílcar Trejo del Diario de Los Andes.

13 de junio de 2010

Aviso a los navegantes: ¡zarpa el barco!

A los estudiantes de periodismo digital: tómense estas líneas como mensaje de bienvenida. Espero que el viaje sea grato. Con buen viento y buena mar. Nos estamos viendo en el laboratorio el próximo martes, 15 de junio, a las 8 AM.

Desde ya nos preparamos para celebrar un aniversario más de la fundación de la ULA en Trujillo, el miércoles 23 ; la Semana del Periodista, que arranca el viernes 18, y el inicio del 4to. año de la carrera de Comunicación Social.

Tendremos muchas actividades, entre ellas este encuentro Medios digitales, redes y ciudadanía, con el que proponemos un diálogo sobre la formación de periodistas en y para la era digital.

¡Vamos en góndola, pues!

10 de mayo de 2010

Rafael Cadenas: Una voz sin prisa


Cierro tres ventanas para escribir esta nota. Apenas unas breves líneas. Las palabras justas para hablar de una espera sin prisa. El miércoles pasado Rafael Cadenas estuvo en nuestra casa, la de Carmona, para inaugurar la Cátedra Libre de la Lengua que lleva su nombre, feliz iniciativa de la carrera de Comunicación Social de la Universidad de Los Andes en Trujillo. El jueves, el propio escritor protagonizó la primera actividad de ésta: un recital de su poesía.

Fue una tarde insólita, en la que una forzada oscuridad se prestó para alumbrar una voz sin apremio, al menos no el marcado por el tiempo. Antes de la lectura, que duró más de una hora e incluyó un magro y afilado cuaderno de brevísimos poemas aún inéditos, fuimos a encontrarlo en el hotel. El día anterior, durante el acto protocolar de apertura, le habíamos pedido a su anfitrión, el profesor Aníbal Rodíguez Silva, que nos procurara una entrevista con él lejos del ruido, del bello enjambre de estudiantes que se empeñaban, creo que para su deleite, en rodearlo como una estrella de rock.

Mientras lo esperaba en el lobby, repasé las pocas preguntas -que llevé mecanografiadas- con el siguiente preámbulo incluido: Coincido con usted en que la entrevista es un trabajo que debería realizarse sin urgencias y comprendo perfectamente su desconfianza (en sí mismo, ha dicho) en quien hace el vano esfuerzo de captar lo expresado por el otro (agrego). Por ello agradezco su disposición a conversar conmigo sobre algunos asuntos que me inquietan.

Luego de presentarme y saludarlo, ya sentados en una mesa de madera, amplia y redonda, ubicada frente a una montaña imponente y pródiga, leo ese párrafo de un tirón, sin verlo a él siquiera. Cuando alzo la vista consigo sus ojos detenidos en el papel y noto un gesto que interpreto de solicitud. Le entrego la cuartilla que lee muy lentamente.

Señala la primera pregunta y desliza: esta cuestión muy es importante, pero prefiero llevarme el cuestionario y responderle luego, por escrito. De seguidas me advierte que tiene otra entrevista a medio camino, requerida por una periodista de un diario de Caracas.

Entiendo perfectamente, le digo. He leído este libro (señalo el compendio de sus entrevistas publicado en el año 2000 por la editorial La Oruga Luminosa) y sé lo que opina del periodismo y de los estragos que puede causar un oficio sometido a los rigores de la inmediatez. Además, agrego, no siempre la persona tiene la disposición de responder. O no puede, añade él.

Me pide que le escriba mi dirección de correo en el folio que le he entregado. Lo hago y la deletrea. Se asegura de entenderla cabalmente y, sin doblarlo, guarda el papel en su maletín de cuero color ocre. Nos levantamos y caminamos de regreso hacia el vestíbulo, ya de salida. Había quedado con Aníbal en llevarlo del hotel al auditorio donde se realizaría el recital. Me pide que lo espere un momento, pues ha dejado olvidado un libro en su habitación. Ya de regreso, rumbo al estacionamiento, se detiene frente a un amplio espejo y se acomoda el cabello sobre la frente. Nuestras miradas se sorprenden allí.

¿Cuáles preguntas responderá? ¿Cuándo?

El no tiene prisa. Yo tampoco.

Fotografía: Alfredo Cedeño.
Publicado en el Diario de Los Andes

3 de mayo de 2010

Rafael Cadenas en Trujillo

Este miércoles cinco de mayo a las seis y media de la tarde, con la presencia del escritor, quien ofrecerá la lección inaugural, se instala en la casa de Carmona de la Universidad de Los Andes en Trujillo la Cátedra Libre de la Lengua "Rafael Cadenas". Este espacio académico, orientado a cultivar la reflexión sobre los problemas del lenguaje, es coordinado por el también poeta y ensayista Aníbal Rodríguez, investigador con obra publicada sobre Cadenas.
Esta jornada de apertura, que se extiende hasta el día jueves, incluye un extenso recital de quien es considerado el poeta vivo más importante del país y fuera recientemente galardonado con el Premio Internacional Juan Rulfo.
Las actividades de la cátedra, iniciativa de la carrera de Comunicación Social coordinada por la periodista Teresita Jiménez, continuarán a lo largo del año con un taller de crónica, ofrecido por la reconocida escritora Milagros Socorro; un seminario sobre la enseñanza de la lengua, dictado por el doctor Enrique Obediente; y un curso de realización de guiones audiovisuales conducido por Alberto Barrera Tyska, destacado escritor y guionista de TV.

Ars poética

Que cada palabra lleve lo que dice.
Que sea como el temblor que la sostiene.
Que se mantenga como un latido.

No he de proferir adornada falsedad ni poner tinta
dudosa
ni añadir brillos a lo que no es.
Esto me obliga a oírme. Pero estamos aquí para decir
verdad.
Seamos reales.
Quiero exactitudes aterradoras.
Tiemblo cuando creo que me falsifico. Debo llevar en peso
mis palabras. Me poseen tanto como yo a ellas.

Si no veo bien, dime tú, tú que me conoces, mi mentira,
señálame la impostura, restriégame la estafa.
Te lo agradeceré, en serio. Enloquezco por corresponderme.
Sé mi ojo, espérame en la noche y divísame, escrútame,
sacúdeme.

Rafael Cadenas
En "Intemperie", Ediciones de la ULA. Colección El Ciervo Vulnerado. Mérida, 1977.

28 de octubre de 2009

México: de Twitter al senado

El 29 de octubre de 1969 se transmitió el primer mensaje a través de ARPANET (Advanced Research Projects Agency Network), una red de computadoras creada por el Departamento de Defensa de EEUU para interconectar diferentes organismos del país. El primer nodo se creó en la Universidad de California, en Los Angeles, y fue la espina dorsal de Internet hasta 1989, cuando se crea la World Wide Web. En cuatro décadas es notable el desarrollo de aplicaciones que nos han llevado, del simple correo electrónico, en 1971, al complejo canal de comunicación multidimensional llamado Wave, la última innovación salida de los laboratorios Google, aún en versión beta. Celebramos estos hitos con un texto que celebra la exitosa movilización mexicana por un #internetnecesario y la comparamos con la campaña #internetprioritaria, que realizamos recientemente en el país.
----------------

Un hecho ciertamente notable ocupó la atención de la comunidad internauta la semana pasada cuando se desató una álgida campaña que, convertida en revuelta ciber-ciudadana, logró, en escasos días, escalar la enorme distancia que existe entre el teclado de un mexicano de a pie y el hemiciclo del senado de la República. ¿El motivo de la protesta? La aprobación de un impuesto especial del tres por ciento a los productos y servicios de telecomunicaciones que podrían considerarse suntuarios, entre ellos Internet.

Ni bien se conoció la intención del gobierno, la comunidad electrónica mexicana reaccionó para rechazar la idea e inició una movilización a través de Twitter con la etiqueta #internetnecesario, inspirada -como declaró su impulsor, el profesor de la Universidad Nacional Autónoma de México y presidente de la Sociedad de Internet de ese país, Alejandro Pisanty- en la campaña similar (#internetprioritaria) que realizamos un grupo de académicos de la Universidad de Los Andes y ciberactivistas venezolanos en marzo pasado con el fin de promover la exclusión de Internet del decreto 6649 que considera su uso como suntuario.

Por ahora, ni en el caso mexicano ni en el venezolano, es menester resaltar, se han logrado todos los objetivos planteados. A pesar de las acciones, no sólo virtuales sino muy “reales” como la entrega al ministro de Educación Superior de un documento suscrito por más de 1500 personas y cerca de un centenar de reputadas instituciones científicas, tanto venezolanas como del exterior; o la audiencia otorgada por el Senado a la comunidad twittera de México, el decreto aquí continúa vigente y el impuesto, allá, aunque al parecer logró detenerse para Internet, sigue amenazando otros servicios de telecomunicaciones.

En todo caso, lo que sí ha quedado demostrado, en ambos contextos, es que una campaña cuyo nicho inicial fue un servicio de microblogging escaló con extraordinaria rapidez hasta adquirir el carácter de noticia -nacional e internacional- en los medios tradicionales lo cual, en el caso mexicano, incluyó unos de mucho peso como el servicio informativo de la BBC y el diario El País, de España.

Y no puede ser de otra forma cuando esta cuarentona, cuyo natalicio celebramos hoy, le confiere a la gente la potencialidad de dialogar, identificar intereses, promover causas comunes y aspirar a ser escuchados. Todo ello al margen del establecimiento -y del mainstream mediático- que pareciera, al menos en nuestras latitudes, no advertir aún lo esencial de los cambios que el paradigma tecnológico ha ocasionado en el ecosistema de medios.

Necesario y Prioritaria

Vale la pena resaltar que, más allá de lo que pudiera resultar crítico o anecdótico, ambas campañas -lideradas en principio por académicos y luego asumidas por la comunidad internauta- se basaron en argumentos racionales, de peso, que demuestran lo contradictorio que resulta impulsar planes y proyectos nacionales y sectoriales de desarrollo económico y social basados en la inclusión digital, mientras se aumentan -como en México- los costos de los servicios de Internet a los consumidores, o se considera el acceso a Internet como algo suntuario, como en Venezuela. Mientras que en México el lema fue: Impulsar, no tasar. En Venezuela dijimos: Prioritario, no suntuario.

Es que para la ciudadanía, para los usuarios, se hace cada vez más evidente que el acceso a Internet constituye una necesidad básica y que es obligación del Estado facilitar e impulsar su uso y apropiación a través de, entre otras políticas, el establecimiento de conexiones de banda ancha que garanticen altos niveles de interacción de datos, voz y video.

Medidas como estas ya son un hecho en países pioneros como Suiza, que a partir del año pasado la asegura a todos sus nacionales, o Finlandia, donde a partir de julio del próximo año la legislación consagrará el derecho universal de acceso a Internet para sus casi seis millones de ciudadanos con un megabyte por segundo. Obviamente, son éstas otras latitudes.

¿Pero qué acciones se pueden esperar en nuestros predios? Aunque en Venezuela se registra un auge en el índice de penetración de banda ancha, decretos como el 6649 -que, como hemos dicho, califica el uso de Internet como suntuario- evidencian un retroceso inexplicable. Un decreto anterior, el 825, fechado en mayo del año 2000, establecía su uso como prioritario para el desarrollo. En México, como vemos, se promueve el criterio de pechar su uso con más impuestos. En esto estamos pares.

México y Venezuela: Las diferencias

Una diferencia entre ambos países, sin embargo, es la reacción del estamento político encargado de elevar una discusión de este calibre -que no es menor, pues se trata del desarrollo de la sociedad del conocimiento- a la esfera parlamentaria.

El diálogo, se sabe, es una calle de ida y vuelta y mientras que en México algunos políticos como Carlos Navarrete (presidente del Senado, coordinador de la fracción parlamentaria del Partido de la Revolución Democrática y promotor del encuentro entre ciberactivistas y diputados) han descubierto el capital de movilización escondido tras la pantalla y tomado nota de las demandas ciudadanas, aquí hemos carecido de interlocutores.

Como ha resaltado el diario El País, el minúsculo grupo que desató el fenómeno social de #InternetNecesario demostró que un movimiento social con puerto de destino claro puede convertirse en un instrumento de comunicación política y rendición de cuentas. Cuando legisladores y gobernantes, agregaríamos nosotros, prestan atenta escucha y atienden los reclamos.

En Venezuela, lamentablemente, el escenario es muy distinto. No mencionemos la polarización política ni la existencia de una Asamblea Nacional monocolor, sino el desinterés que - a pesar de la extraordinaria muestra que constituye la campaña del presidente de EEUU Barack Obama, afincada en redes sociales; de las recientes movilizaciones en Irán, y del componente etáreo de nuestra población, compuesta en su mayoría por jóvenes- muestra la mayoría de nuestros líderes políticos por la “criollosfera”, al menos en términos de interlocución ciudadana.

Sabemos que los usuarios de Internet somos una franca minoría -apenas el 27 por ciento de los venezolanos- y que la política se hace en las calles, no en el ciberespacio. Pero en la Sociedad de la Información -y no es un detalle- las vías ya no son sólo de asfalto o cemento. También las hay virtuales. No está de más, un día como hoy, cuando la red cumple 40 años, y frente a los escenarios electorales que se avecinan, dar cuenta de este hecho que significa, por supuesto, una escucha atenta y no -como ya es posible observar- el mero afán de agenciarse un nutrido grupo de “fans” o “followers”.

----------------
Publicado en Diario de Los Andes

9 de octubre de 2009

Trujillo: 500 metros en 16 semanas


"Trujillo es una ciudad pequeña, pero de casas grandes. Cuando se fundó la ciudad se hizo un pueblo firme, un pueblo para siempre (...) Nosotros, en este cajón sin tapa, vivimos una vida apacible, sosegada, que nos fuerza a ver hacia dentro..."
Mario Briceño Iragorry


Capital de un solo semáforo, en cuyas calles pueden cruzarse peatones, vehículos y mulas, Trujillo es un pequeño centro poblado de carácter rural, con cerca de cuarenta mil habitantes. Los avatares históricos de su fundación la hicieron acreedora del nombre de "Ciudad Portátil", debido a que fue mudada siete veces de lugar antes de instalarse donde hoy se alza con el nombre completo de Trujillo de Nuestra Señora de la Paz. Paradójicamente, es en su casco central donde Simón Bolívar, en junio de 1813, dicta lo que es conocido como el Decreto de Guerra a Muerte. Hoy, cuando se conmemora su 452 Aniversario, recordamos la experiencia de un grupo de nuestros estudiantes que dedicó 16 semanas ¡un semestre completo! a recorrerla y conocerla. ¡Feliz cumpleaños!

La fotografía es un collage de la propuesta "Puertas", de Ana María Vásquez.
El cuento del cuento ¿metacuento le llaman? puede leerse aquí.

6 de mayo de 2009

Internet Prioritaria ¿hacia dónde vamos?

Oficialmente, la campaña Internet Prioritaria comenzó el martes 28 de abril con la puesta en línea del portal. El fin de semana anterior, sin embargo, ya el pronunciamiento estaba corriendo por las tuberías virtuales de la red. Cumplimos ayer -cinco de mayo- una semana intensa de trabajo que ha dado sus frutos.

Podemos contabilizar ya cerca de 1000 adhesiones individuales, varias institucionales (del país y del exterior) y vernos reflejados en un grupo de la red social Facebook que ya alcanza los casi 700 miembros. En la tuitosfera, ese nuevo espacio de intercambio que no para de darnos sorpresas, la conversa también ha sido activada y una etiqueta #internetlujo concentra las contribuciones. Más de 25 blogs y una ya incontable cantidad de vínculos nos referencian. Periódicos, programas de radio...

En fin. Vamos logrando lo que nos propusimos. Llamar la atención sobre el contrasentido que representa declarar como suntuario el uso de una herramienta de comunicación que ya, en el año 2000, había sido declarada de uso prioritario para el desarrollo. Internet no es un lujo. Como dice uno de los documentos de la campaña: "No se puede comparar un servicio público con el alquiler de autos ejecutivos, recepciones, o cualquier otra cosa claramente suntuaria. No se puede hacer un esfuerzo de magnitudes tan importantes como el lanzamiento del satélite Simón Bolívar y luego declarar suntuario el uso de Internet. A todas luces es un error".

Así lo consideramos y, en consecuencia, lo que estamos proponiendo no es una revuelta, no es un acto subersivo (como ciertos voceros han querido deslizar). Es, ni más ni menos, que Internet sea (como lo establece el decreto 825 de mayo del año 2000) una herramienta útil para la transformación social en la que creemos. Que el uso de internet siga siendo política prioritaria del Estado venezolano para impulsar el desarrollo cultural, económico social y político de nuestro país.

Para ello, entre otras cosas, es necesario que el uso de Internet sea retirado del Instructivo Presidencial para la Eliminación del Gasto Suntuario o Superfluo en el sector público nacional, publicado el miércoles 22 de marzo en la Gaceta Oficial (Decreto 6.649).

En esto estamos embarcados y no estamos solos. La campaña, desde antes de que se iniciara, recibió el apoyo de gente solidaria que, desde diversos lugares (reales y virtuales), abrazó la causa como suya y la ha hecho multiplicar por mil rincones.

Ahorita, justo ahora, nos preparamos para celebrar el Día de Internet que, como se sabe, fue una inciativa de la sociedad de usuarios de España. Se celebró por vez primera el 25 de octubre del 2005, pero luego de haber sido declarado el Día Internacional de las Telecomuncacines el 17 de mayo por la Unión Internacional de las Telecomunicaciones , se asumió esa fecha y así se celebra en diversos lugares del mundo.

Queremos que este día la campaña salga del nido. Ya lo ha hecho, pero un mayor esfuerzo se hace aún necesario. Queremos posicionar el tema del uso de la internet en la sociedad porque la universidad tiene la responsabilidad de impulsar el debate sobre estos temas. Es nuestra obligación. Como dijo una vez José Gregorio Silva: "El de las comunicaciones es un tema que toca la cotidianidad de la gente y es demasiado importante para dejárselo solo al Gobierno”.

En eso estamos embarcados y para ello la cooperación, el entusiasmo, las ideas y el ánimo de todos sigue siendo, como hasta ahora, vital. En el grupo de Facebook, vía twitter, en el sitio de la campaña...donde quieras te puedes hacer sentir. ¿Cómo lo celebramos? Estamos seguros de contar con tus ideas porque Internet es así: global, constructiva y colaborativa.

28 de abril de 2009

¡Internet sí es prioritaria!

Ya está en línea el sitio web de la campaña Internet Prioritaria donde se encuentra disponible el pronunciamiento mediante el cual un grupo de docentes e investigadores nos disponemos a promover la campaña por la exclusión del adjetivo "suntuario o superfluo" para el uso de Internet, tal y como lo establece el Instructivo Presidencial para la Eliminación del Gasto Suntuario o Superfluo en el sector público venezolano (Decreto 6649, del 25 de marzo 2009). En el sitio se puede acceder a una variada fuente de recursos, como documentos, apoyos internacionales, blogs, notas de prensa e imágenes para descargar de uso libre para las personas u organizaciones que quieran sumarse a esta causa.

Antes de haber sido dada de alta formalmente, en apenas 48 horas la campaña logró recoger 199 firmas de personas vinculadas a muy diversos sectores, tanto del país como del exterior. A las dos horas del lanzamiento se recibieron 100 adhesiones más. Hay un grupo de apoyo en la red social Facebook y se creo una etiqueta (#internetlujo) para movilizar la opinión en la tuitosfera. La comunidad de blogueros venezolanos también comenzó a hacer sentir su opinión. Estudiantes, profesionales, empresarios, periodistas, empleados públicos y, en general, ciudadanos venezolanos preocupados por las limitaciones que podría ocasionar la restricción del uso de esta herramienta en el sector público, se han sumado al pronunciamiento.

Nuestra intención no es sólo pedir la reformulación del reciente decreto, sino también promover el que se mantenga la condición del uso de Internet como prioritario, como se establece en el Decreto No. 825 del 22 de mayo del año 2000, promover el desarrollo de buenas prácticas que permitan la optimización de los recursos públicos y fomentar la capacitación institucional para su uso estratégico.

Compartimos la preocupación del gobierno nacional acerca de la necesidad de disminuir el gasto público, pero creemos inconveniente disminuir el presupuesto destinado a la inversión en las plataformas tecnológicas de información y comunicación por cuanto éstas, si son bien usadas, contribuyen al ahorro de recursos en la administración pública.

Creemos firmemente, como lo señala uno de los considerandos del Decreto No. 825, que es necesario "insertar a la Nación dentro del concepto de sociedad del conocimiento y de los procesos de interrelación, teniendo en cuenta que, para el desarrollo de estos procesos, la red mundial denominada Internet, representa en la actualidad y en los años por venir, un medio para la interrelación con el resto de los países y una herramienta invalorable para el acceso y difusión de ideas".

Agradecemos a la comunidad nacional e internacional el apoyo que entan pocas horas han dado al pronunciamiento y los animamos a adherir el comunicado aquí.

27 de abril de 2009

La democratización del acceso a Internet:
¿Una década en pico de zamuro?



A través de la campaña Internet Prioritaria, auspiciada por el Consejo de Computación Académica de la ULA, ciudadanos venezolanos de diversas posiciones políticas, que coinciden en la creencia de que el uso con sentido y la apropiación social de la Internet contribuyen con el desarrollo social, estamos solicitando la eliminación del término "suntuario o superfluo" que se le adjudica en el Decreto 6649 y abogando por la plena vigencia del Decreto 825, mediante el cual se le declara como política prioritaria para el desarrollo cultural, económico, social y político de la República Bolivariana de Venezuela.En este artículo pasamos una somera revista a algunos aspectos legislativos de la década 1999-2009, a los avances que significaron para el sector, y exponemos las razones que, a nuestro juicio, avalan el petitorio.

La reciente aprobación del Decreto 6649, que declara como suntuario el uso de la Internet en el sector público, ha disparado agudas alarmas pues contraviene las políticas públicas nacionales expresadas en diversos instrumentos legales, entre ellos el decreto 825 que lo considera pprioritario para el desarrollo cultural, económico, social y político de la República Bolivariana de Venezuela.

La promulgación de ese decreto, en el año 2000, generó comentarios sumamente positivos como los de Rico (2003) quien destacó que a partir de la promulgación de la Constitución de 1999, “Venezuela ha experimentado un intenso desarrollo legislativo marcado por un acentuado propósito de lograr la actualización de normas y la integración del país en el marco de una economía globalizada; dentro de estos cambios, la tecnología ha ocupado un lugar de destacada importancia”.

En efecto, es posible afirmar sin dudar que el año 1999 representó un hito para Venezuela. La nueva Constitución Nacional lanzó al país al Siglo XXI días antes de que concluyera el año al disponer:

El Estado reconocerá el interés público de la ciencia, la tecnología, el conocimiento, la innovación y sus aplicaciones y los servicios de información necesarios por ser instrumentos fundamentales para el desarrollo económico, social y político del país, así como para la seguridad y soberanía nacional. Para el fomento y desarrollo de esas actividades, el Estado destinará recursos suficientes y creará el sistema nacional de ciencia y tecnología de acuerdo con la ley. El sector privado deberá aportar recursos para los mismos. El Estado garantizará el cumplimiento de los principios éticos y legales que deben regir las actividades de investigación científica, humanística y tecnológica. La ley determinará los modos y medios para dar cumplimiento a esta garantía. (Artículo 110)

Y no fue una simple declaración. La disposición legal se avenía perfectamente con la decisión gubernamental de crear, por primera vez en la historia del país, una cartera ministerial dedicada al fomento de la Ciencia y la Tecnología (agosto 1999), al cuyo frente se designó a un joven investigador que puso a las Tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC) en el centro del interés nacional al anunciar la creación de un Consejo Nacional de Tecnologías de la Información que “definirá estrategias que garanticen una mayor y más equitativa participación de la sociedad en la utilización de Internet” (Carlos Genatios, El Universal 02-12-99 p. E-2)

A su vez, el despacho de Infraestructura, a través de CONATEL, dio a conocer el Plan Nacional de Telecomunicaciones que preveía, en un lapso de seis años, lograr que un 15 por ciento de los venezolanos usara activamente la Internet para lo cual se anunció la promulgación de un decreto que lo declarara servicio prioritario, en el marco de la nueva Ley de Telecomunicaciones que se discutía: el 825.

En su artículo primero, el Decreto 825, promulgado el 22 de mayo del año 2000 “declara el acceso y el uso de Internet como política prioritaria para el desarrollo cultural, económico, social y político de la República Bolivariana de Venezuela.”, en consonancia con lo dispuesto en mencionado Plan Nacional de Telecomunicaciones que entre sus objetivos tenía el de “insertar a la Nación dentro del concepto de sociedad del conocimiento y de los procesos de interrelación, teniendo en cuenta que, para el desarrollo de estos procesos, la red mundial denominada Internet, representa en la actualidad y en los años por venir, un medio para la interrelación con el resto de los países y una herramienta invalorable para el acceso y difusión de ideas”.

Todo ello, vale destacar, en sintonía con la Constitución Nacional, que en su artículo 108 reza:

Los medios de comunicación social, públicos y privados, deben contribuir a la formación ciudadana. El Estado garantizará servicios públicos de radio, televisión y redes de bibliotecas y de informática, con el fin de permitir el acceso a la información. Los centros educativos deben incorporar el conocimiento y aplicación de las nuevas tecnologías, de sus innovaciones, según los requisitos que establezca la ley.

Claramente vemos entonces que la novísima disposición constitucional, y las posteriores medidas del Ejecutivo, apuntaban a la democratización del acceso a Internet que comenzó a hacerse rápidamente realidad a través de un programa bandera: Los Infocentros.

Los Infocentros: una breve revisión

Como se recordará (Urribarrí, 2000), a mediados de los años 90, para tratar de subsanar el “rezago digital” de las poblaciones que carecían de acceso a la Internet, situación compartida por diversos países del mundo, surge la figura de los centros comunitarios, las cabinas públicas o, como fueron definidos más genéricamente, los telecentros, lugares que, en su versión comercial (cibercafés), se encargan simplemente de ofrecer acceso a servicios de telecomunicaciones, pero que también, en palabras de Gómez (1999), pueden ser centros de soporte a las iniciativas ciudadanas a favor del desarrollo. La experiencia más antigua y conocida de todas es la red nacional de cabinas públicas de Perú, auspiciada por la Red Científica Peruana (RCP) en 1995.

De acuerdo con Robinson, la diferencia entre un cibercafé y un infocentro es que el segundo, a la par de ser un centro de acceso a la información, ofrece capacitación para el manejo de la misma; de allí que representen la difusión de la cultura informática y la cultura de la información a los ciudadanos en la base social. (Robinson, 2000).

En Venezuela, el primer telecentro se inauguró en 1996: el Centro de Información Digital (CID), ubicado en la Casa de la Cultura de La Victoria del estado Aragua, un proyecto realizado con la consultoría de HACER-ULA que recibió apoyo de la Gobernación de ese estado y del extinto Conicit, a través de Reacciun, desarrollado por una fundación privada (Fundacid).

A comienzos de 1999, también con el apoyo de Reacciun, bajo el nombre de CAPIB (Cabinas de Acceso Público a Internet en Bibliotecas) se abrieron dos servicios en las salas de ciencia y tecnología de la Biblioteca Metropolitana de Caracas (Reacciun, 1999).

A mediados de 1999 la empresa Hacer Sistemas, C.A., incubada en la Corporación Parque Tecnológico de Mérida (CPTM), y la Universidad Pedagógica Experimental Libertador (UPEL) crearon el proyecto Ventana Teleinformática Universitaria para desarrollar en Caracas los primeros Muelles de Alejandría, una iniciativa piloto que se pensaba masificar mediante el sistema de franquicia al resto del país, destinada a ofrecer un servicio orientado profesores y estudiantes sin acceso a las TIC.

También la Fundación para el Desarrollo de la Ciencia y la Tecnología (Fundacite) de Mérida, gracias al apoyo la CPTM y de la Gobernación de ese estado, se dedicó a ofrecer entonces acceso a Internet a niños y jóvenes mediante convenios suscritos con escuelas y liceos, a través en sus “Casas de Ciencia”, ubicadas en Tovar, El Vigía, Tucaní y Timotes. En Barinas, como parte de los servicios de conectividad del nodo local de Reacciun, se fundó en 1999 la Sala de Acceso Público a Internet (SAPI) en el local de la comisionaduría del Conicit.

Todas estas iniciativas, vale la pena resaltar, obtuvieron en su momento financiamiento por parte de los organismos del Estado, sea a escala nacional (Reacciun-Conicit) o regional (Gobernaciones de Aragua y Mérida), a diferencia de la tendencia observada en otros países de América Latina y El Caribe, donde el apoyo oficial a los telecentros resultó escaso (Gómez, 1999)

En esa dirección, el impulso más notorio se advirtió en el año 2000 cuando justamente, para materializar la vigencia del Decreto 825, se crean 234 Infocentros distribuidos en todo el territorio nacional, “con una inversión inicial de 17 mil millones de bolívares, destinada fundamentalmente a darle conectividad gratuita a 7 millones de venezolanos, especialmente de escasos recursos”, de acuerdo con lo que reporta una investigación realizada por Bermúdez (2002) en la que se ofrecen cifras del Ministerio de Ciencia y Tecnología. Allí se afirma que: “de no haber sido por los Infocentros, un gran número de venezolanos de escasos recursos no habría podido acceder a esta tecnología y que su uso se orienta a resolver una de sus necesidades principales: la demanda académica”

Estudios más recientes como los de Durán (2007), quien hizo un análisis etnográfico de las prácticas educomunicativas asociadas al uso del infocentro ubicado en la parroquia San Luis de Valera (estado Trujillo), validan esa apreciación al afirmar que la mayoría de los usuarios de ese infocentro son habitantes de la parroquia, mujeres menores de 30 años y de extracción social D y E, que utilizan principalmente los servicios de búsqueda de información, correo electrónico y el envío de móvil mensajes.

Llama la atención que en sus recomendaciones, Durán apunte: “Es necesario que se resuelva la improvisación en la que se encuentra inmersa la gestión del infocentro, mediante el establecimiento de mecanismos de control, seguimiento, monitoreo y evaluación de las propuesta, así como también desarrollar estudios que permitan vislumbrar el impacto generado por las mismas”. De acuerdo con su estudio “si bien es cierto que los infocentros ha contribuido con la reducción de la brecha digital, cabe esperar aún más inversiones en términos de capacitación en usos estratégicos”. (Durán, 2007)

A modo de conclusión

En Venezuela, con sus altos y sus bajos, podemos decir entonces, la implantación de estos centros y otras iniciativas de conectividad (como el equipamiento de centros educativos, entre los más importantes) y de uso imperativo por parte de la administración pública (Onidex, Cadivi, Seniat, etc.) han cumplido con la tarea de permitir el acceso y el uso de la red a un mayor número de venezolanos, especialmente a quienes se cuentan dentro de los sectores cuyos ingresos les imposibilitan la compra de equipos y el pago de los servicios. En una década, aunque siempre sea deseable una mayor, la penetración y uso de Internet en Venezuela se ha incrementado de un 4 a aproximadamente un 20 por ciento, según cifras de Datanálisis.

Pedir que se retire el calificativo de suntuario al uso de Internet y promover la plena vigencia del decreto 825 es un llamado a retomar una línea de acción y una política que en algún momento pareció -y aún nos parece- estratégica para el desarrollo nacional:

Insertar a la Nación dentro del concepto de sociedad del conocimiento y de los procesos de interrelación, teniendo en cuenta que, para el desarrollo de estos procesos, la red mundial denominada Internet, representa en la actualidad y en los años por venir, un medio para la interrelación con el resto de los países y una herramienta invalorable para el acceso y difusión de ideas. (Considerando del Decreto 825)

Referencias:

Bermúdez et al (2002). Trabajando la Internet con una visión social: Reflexiones desde la experiencia venezolana.
http://www.funredes.org/mistica/castellano/ciberoteca/participantes/docuparti/esp_doc_73.html

Durán, E (2007) TIC para el desarrollo ¿Mito o posibilidad? Una mirada etnográfica a un infocentro venezolano. Tesis de maestría inédita. Universidad Nacional Experimental “Simón Rodríguez”, Núcleo Valera.

Gómez, Ricardo et al. (1999). Telecentre Evaluation and Research: a global perspective. En: Gómez, R. y Hunt, P. (Eds.) Telecentre Evaluation: a global perspective. Report on an International Meeting on Telecentre Evaluation. IDRC: Québec, Canadá.

Rico, M (2003). La consagración del derecho de acceso a la tecnología en la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela de 1999.
http://www.alfa-redi.org/rdi-articulo.shtml?x=1379

Robinson, Scott (1999). Telecentros y el Rezago Digital ¿Nuevo Culto de Cargo o Reto Legítimo? Departamento de Antropología, Universidad Autónoma Metropolitana: México. Mimeo.

Urribarrí, R. (2000) Telecentros en Venezuela ¿Una Herramienta para la Transformación Social? Comunicación No. 110 (14-19). 2000.

http://www.gumilla.org/biblioteca/bases/biblo/texto/COM2000110_14-19.pdf

Legislación:
Constitución de la República Bolivariana de Venezuela

Decreto 6649, 24 de marzo 2009
http://www.tsj.gov.ve/gaceta/marzo/250309/250309-39146-7.html

Decreto 825, 22 de mayo 2000.
http://www.tsj.gov.ve/gaceta/mayo/220500/220500-36955-01.html