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10 de septiembre de 2010

Aterrizar en Valera


Valera tiene buen lejos. Vista desde el aire, o desde Carvajal, luce hermosa. Pero no te acerques, no la recorras. Da lástima. Vergüenza. Miedo.

Gracias a un inexplicable permiso, hienden un enorme mordisco al cerro La Cruz, la única colina, de las siete que le dan nombre, que queda con algo de verde en Valera. Contra toda lógica, instalan un armatoste de hierro en la calle 9 y se entorpece la avenida más importante de la ciudad. Se decreta, de facto, la toma del centro por la llamada economía informal y nos secuestran una parte importante del espacio urbano.

¿Qué más puede pasar? No sabemos. Por lo pronto, se anuncia la construcción de un Hiperpedeval en lo que era el antiguo supermercado Victoria, edificación conocida como El Monumental y que fue diseñada, hace varias décadas, para ser un Centro Cívico. Tal y como lo proyecta el joven arquitecto José Ramón La Cruz, cuya tesis de grado, que ha venido compartiendo con organizaciones de la ciudad, apunta a la recuperación de ese objetivo. Más ahora, cuando la zona se ha convertido en un punto neurálgico de la urbe más importante de Trujillo.

¿Qué dicen los ciudadanos acerca de estas intervenciones, de esos proyectos? Lamentablemente, nada. O, en honor a la verdad, muy poco. Al menos públicamente. Entre dientes, somos muchos los que nos preocupamos. Pero pocos lo que nos ocupamos. Quienes padecemos esta tragedia estamos anestesiados. Un silencio espeso nos cubre. De norte a sur y de este a oeste. Una tenaza invisible nos inmoviliza.

Se deja hacer y se deja pasar y así Valera, que antes ostentó el digno título de “La ciudad más limpia del país”, durante la gestión del doctor Jacobo Senior, se va convirtiendo lentamente, pero sin pausa, en lo que Eladio Muchacho, editor del Diario de Los Andes, ha llamado, en prístino cristiano, un despelote. Un desastre que nos avergüenza y del que, hay que reconocerlo, también somos corresponsables.

Es que estamos todos muy ocupados buscando trabajo, un kilo de azúcar, un litro de aceite o de leche. Nuestras horas las roba el herrero a quien debemos “martillar” a diario para que termine rápido la reja que le encargamos, ahora que a la vecina del cinco se le metieron por el balcón. Estamos todos muy angustiados porque nuestros empleados no consiguen auxilio en el IVSS. Estamos hartos de cazar el camión de la basura. Nos negamos a dejar por varios días las bolsas en el contenedor de afuera porque los recogelatas, que recorren la urbanización por las noches, las abren y dejan los desperdicios regados en las aceras. Nos enfurece tener que reprogramar actividades o devolvernos con nuestras maletas y cancelar compromisos porque el único vuelo (de cuatro que alguna vez hubo) no salió del aeropuerto. Nos deprime recibir las negativas de quienes invitamos a Trujillo. Son muy pocos los dispuestos a aventurarse por unas carreteras llenas de huecos y reductores de velocidad que ponen en peligro sus vidas. Estamos cansados de llevar sol esperando una buseta “no tan destartalada”, hartos de subir y bajar baldes de agua, de soportar apagones. Estamos hasta la coronilla del ruido y de quienes recorren calles y avenidas con equipos de sonido móviles que nos espantan la cordura. Nos causa indignación pasar frente al Ateneo y constatar en qué se ha convertido. Nos conmueven las historias de amigos emprendedores, trabajadores que por años no supieron sino de privaciones y sacrificios, y que hoy ven languidecer sus empresas. Nos resguardamos en casa tempranito, huyéndole -Dios nos libre- a una bala fría. Nos produce estupefacción una campaña electoral francamente abusiva y escasa de ideas. Aquí y en muchos otros rincones del país estamos hastiados de la arbitratriedad, del deterioro del entorno natural y urbano y de los vivianis de siempre.

La golpiza cotidiana que nos propina la realidad nos adormece. Caminamos en modo automático y, así, se nos escapa la ciudad del futuro, la de nuestros jóvenes. La de esas bellas almas que, sin mirar atrás, exhalan con seguridad cuando despegan: “¿Yo?, yo para acá no vuelvo”. ¿Dejamos de ver la ciudad desde las alturas? ¿O aterrizamos en Valera?


14 de noviembre de 2009

El ¿municipio? ombligo

Tengo una manía, heredada con la colección de revistas "Selecciones" de mi abuelito Rafael que, no está de más decirlo, también nos legó una bastante abultada de Marcial Lafuente Estefanía. A ello debe obedecer que cuando algunas fechas o eventos se desgajan de lo ordinario me atrae entrar al túnel del tiempo y curucutear archivos para ver qué pasaba "tal día como hoy". La maravilla de internet, que nos permite hacerlo velozmente, sin manchas de tinta ni estornudos, esta vez me llevó hasta la carpetica de mis opinadores favoritos para...¡oh sorpresa!

Los 40 años de internet, que se cumplieron ese día -el 29 de octubre pasado- me hicieron posponer la publicación de esta nota que, como
no dice su autor, Ignacio Avalos, parece que no se trata de una mera coincidencia. ¿En un año, habremos aprendido algo? La interrogación del titular corre por mi cuenta. Es una invitación a sacar el álbum de barajitas. La tengo, no la tengo...
El Municipio ombligo
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I Es un municipio muy pequeño y, electoralmente hablando, casi insignificante. Cuenta con apenas 80.000 electores –poca cosa si se le mide desde las cifras del CNE–, de los cuales, por cierto, la mitad no suele votar. Cuando el país hacía sus primeros pininos en materia de descentralización y estrenaba gobiernos locales, fue gobernado por una rutilante politóloga que venía de ser designada, ni más ni menos, la mujer más bella del planeta. Su gestión fue buena, aunque nada espectacular, como también fue buena, sin ninguna nota de asombro gerencial, la de quien vino después, dado que, según se dice, por ser proporcionalmente el más rico de la nación y carecer de las enormes complejidades presentes en casi todos los demás, este pequeño municipio resulta más o menos fácil de administrar.

Como se sabe, la rutilante politóloga fue alentada, luego, para que presentara su candidatura a la Presidencia de la República. En algún momento las encuestas la llegaron a dar como segura triunfadora en los comicios de 1998, pero se le atravesó en el camino un tal Chávez, militar de profesión, quien fue capaz de descifrar el galimatías que por aquel tiempo era el país (de paso, ¿ha dejado de serlo?) y se alzó con la victoria.
De cualquier manera, al parecer ella dejó sentado un precedente no escrito, según el cual quien gobierna este pequeño municipio adquiere los galones necesarios para abrigar pretensiones políticas mayores, incluidas entre ellas la silla de Miraflores.

II
Desde el punto de vista electoral, en el pequeño (y rico) municipio hay problemas ante los comicios de noviembre. Mientras el oficialismo luce despreocupado por lo que ocurre en estos predios, la oposición exhibe la pugna feroz de varios candidatos, a pesar de los pactos en nombre de la unidad, rubricados con sangre al comienzo de la campaña. Por lo que se observa de lejos, ha prevalecido una concepción de la política que deja mucho que desear como reemplazo a las ideas que hoy gobiernan al país, concepción que se despliega en un tablero de ajedrez que incluye, además de egos inflados y maniobras no muy santas (acusaciones de abuso de poder, por ejemplo), jugadas relacionadas con la disputa del liderazgo nacional opositor y una lejana candidatura presidencial.
III No hay que olvidar que por diversas razones (algunas de ellas hubiera sido mejor que no hubiesen sido), el pequeño municipio se convirtió en los primeros años de este gobierno en el bastión del movimiento opositor, el lugar en el que se realizaron casi todas las manifestaciones en contra del Presidente, desde bailoterapias y toma de plazas por parte de militares activos, hasta marchas multitudinarias. Fue así, pues, el lugar desde donde la oposición trató de empinarse para mirar a Venezuela, sin caer en la cuenta de que en muchas ocasiones apenas se miraba su propio ombligo.
Desde entonces han pasado muchas equivocaciones bajo los puentes y afortunadamente para el país –por aquello de que la democracia es un sistema de contrapesos– la oposición es ahora muy distinta (y mejor), aunque, por lo que se ve, los políticos del pequeño municipio aún no se han dado cuenta y siguen mirándose la barriga.
Muy distinta, digo, a pesar de que amplios sectores de la población venezolana todavía no alcanzan a verla como una alternativa con relación al pasado que nos trajo hasta aquí, ni tampoco respecto al futuro, no importa que éste sea cada vez menos parecido al proyecto que despertó su esperanza hace una década.

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IV Si el cuento aquí contado coincide con lo que ocurre en el municipio que usted se imagina, es menester aclarar que se trata de una mera coincidencia, de esas miles que se dan en la vida.

Publicado en el diario El Nacional. Se reproduce con la autorización del autor.



4 de julio de 2009

Reforma de la Ley
de Ejercicio del Periodismo

Jesús Urbina, profesor de la cátedra de Ética y Legislación de la Comunicación de la Universidad del Zulia, comienza una serie de análisis sobre la Reforma de la LEP. En esta primera entrega ofrece una cronología comentada de la iniciativa oficial y examina algunos de sus puntos clave. La "consulta" pública arranca en Maracaibo el próximo viernes 17 de julio.

31 de octubre de 2008

En medio del zapping...

A veces sucede. El dedo no se afinca lo suficiente y el control se queda pegado en ese canal. Es que cuando me pongo a ver TV ya estoy reducida por el cansancio, después de trabajar al menos cuatro horas seguidas sentada en un escritorio. Usualmente lo hago entre siete y ocho de la noche, cuando espero que llegue la prole para comer. Acostada en el sofá, tratando de descansar un poco, me dedico al zapping…

Y, bueno, allí estaba la periodista, alarmada por lo que habían dicho esa mañana en el Informador de Venevisión acerca de las becas Gran Mariscal de Ayacucho http://www.fgma.gov.ve/portal/ Unos muchachos denunciaron que antes de concedérselas investigaban sus preferencias políticas y las de sus familiares (si estaban inscritos en el PSUV, si habían firmado para pedir el referendo revocatorio…) Así que, antes de comenzar la sesión pautada para la jornada, ésta llamó al presidente de la fundación para que desmintiera la especie, pues “ese es un canal de señal abierta que llega a todo el país y alguna gente puede creer esa patraña”.

La entrevista fue por teléfono, pero el temple del vocero pronto se hizo presente. Imperturbable, como el tono de su voz. No hace falta tener los rizos de la comandante fosforito o el vigor de Lina Ron para encarnar la intensidad. La revolución cuenta con otras maneras, como las de este joven tan modosito. Confesó que no había visto el programa donde se había hecho la denuncia, “pero seguramente la recogió el mismo periodista que cubrió los sucesos de Puente Llaguno”. Reconoció que había sido muy bien atendido en la planta televisora, con corrección y delicadeza, pero “señor Bardasano, no sea cortés conmigo, en vez de ello informe con veracidad”. En fin, pues, que no hay nada que denunciar, ni qué averiguar (si fuera el caso), pues todo marcha perfectamente y los lunares siempre son inventos de los enemigos de la revoluición. El funcionario declaraba desde Maracaibo donde se iba a hacer la asignación más grande de todo el territorio nacional: “más de 15 mil certificados del Programa de Becas 2008 “Salvador Allende: 100 combates por la vida”.

Desde aquella (des) gracia de Luis Tascón ¡que ahora lanza el infogobierno como oferta electoral! http://www.eluniversal.com/2008/10/31/ccs_art_en-ocho-anos-bernal_1119332.shtml los venezolanos sabemos que existen alcabalas y que, si queremos pasarlas, debemos pagar peaje. Tu sí, tú no. Por eso no supe si reír o echarme a llorar (lo cierto es que quedé patidifusa) cuando un querido amigo, en la despedida de su hijo que partía becado al exterior, me confió: “Y, bueno, sí. Todos nos inscribimos en el PSUV. Pero ni locos vamos a votar por ellos, tú qué crees, uno tiene su dignidad…” ¿Estarán sacando esas cuentas los del partido? Por lo pronto me dispongo a leer el último libro de Axel Capriles: La picardía del venezolano o el triunfo de Tío Conejo, un ensayo sobre la figura del vivo en la cultura criolla. Espero que me ayude a entender (nos).