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16 de mayo de 2014

El silencio de los desconectados



“Para los conectados, el resto del mundo tiene Internet”. Con esta agria sentencia  comienza un post de la bloguera cubana Elaine Díaz con el cual, no lo dudo, le resultaría fácil identificarse al 55% de la población venezolana sin acceso a la red…si pudiera participar en las discusiones que, en su nombre, se libran en diversos escenarios.
En los últimos meses, debido a las protestas ocurridas en el país, las cuales –como resultado del control y la censura oficiales–   han sido silenciadas por la mayoría de los medios, comienza a tomar fuerza la idea de que los ciudadanos y las audiencias se han deslizado a la red para expresarse, informar e informarse sobre lo que sucede.  En nuestro criterio, aunque en ello haya bastante de verdad , eso no es del todo cierto.  Según la Comisión Nacional de Telecomunicaciones (Conatel), la penetración de Internet alcanza casi el 45% de la población, pero este porcentaje de usuarios no está distribuido equitativamente a lo largo y ancho del país.
Si bien en el Distrito Capital y el estado Miranda los conectados superan el 90%, en estados como Trujillo, por mencionar uno, no llegan al 25%. Aún más: en la zona alta de la parroquia Juan Ignacio Montilla de Valera, un grupo de ciudadanos puede tener acceso a un servicio de banda ancha de 10Mbps (prestado por la empresa Inter); mientras que en la parroquia San Luis, de la misma ciudad, la gente aún accede a través de conexiones discadas (Cantv). Consulta aquí un mapa interactivo del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y presta atención a los dos puntos azules, ambos en Caracas. 
En la actualidad, la censura no solo tiene que ver con las presiones del gobierno sobre los medios (incluidos los digitales),  sino con nuevas formas de discriminación –como la brecha digital– mucho más dinámicas y complejas de comprender. ¿Las estamos estudiando con propiedad? ¿O estamos, como suele suceder, haciendo más énfasis en lo más evidente y que genera más ruido? [Demasiada luz encandila].
En Venezuela el acceso y, por ende, la libertad de expresión en la red no solo se ven coartados a través de disposiciones arbitrarias e ilegales como las de la Conatel, que ordenó a los proveedores de servicio de Internet (y ellos aceptaron) el bloqueo de más de 500 sitios web; o mediante el acoso o la censura a periodistas y ciberciudadanos,  sino a través de mecanismos más sutiles, pero prácticamente “invisibles”, como el control de la infraestructura de telecomunicaciones.

 El “ecosistema internet” puede ser representado, como lo propone Daniel Pimienta, con la forma de una pirámide en cuya base descansa la infraestructura (la red de transporte: cables, satélites, fibra óptica, etc.) sobre la cual se alza la infoestructura  (los diversos servicios: correo, video, redes sociales). Los contenidos (o la infocultura) son las piezas de información que circulan entre los usuarios;  vale decir, la punta del iceberg, lo único que una persona no familiarizada con estos temas puede ver a simple vista.
En nuestra opinión, en Venezuela el control de la red se efectúa y comienza por la base, vale decir, por la infraestructura, y a través de dos mecanismos: El financiero, mediante la restricción a las empresas privadas de las divisas necesarias para sus inversiones (asignación y repatriación); y el normativo, vía la promulgación de leyes, como la de Telecomunicaciones y la  de Responsabilidad Social en Radio, Televisión y Medios Electrónicos (ResorteMe), ambas reformadas en diciembre del año 2010.
Las tres “C”: Cencoex, Cantv, Conatel
En Venezuela, el Estado (hoy lamentablemente cooptado por el gobierno) no solo es el propietario del operador principal de telecomunicaciones (la empresa Cantv, renacionalizada en el año 2007), a través del cual se producen cerca del 90% de las conexiones a Internet, sino que controla al ente que las regula (CONATEL[1]), y –algo para nada menor– también decide de manera unilateral sobre la asignación y repatriación de las divisas requeridas por las empresas privadas de telecomunicaciones (antes CADIVI, hoy CENCOEX).
¿En qué aspectos ha incidido este control?  Nos referiremos, por ahora, sólo a uno: la velocidad de acceso. En la actualidad, de acuerdo con la Comisión Económica para América Latina (Cepal),  se considera banda ancha aquella conexión que es igual o mayor a 4 Mbps. En Venezuela, la velocidad promedio  ronda los 1,5 Mbps  Sólo para comparar: El promedio latinoamericano es de 2.5 Kbps (va desde Ecuador, con 3.6 Mbps, hasta llegar a Bolivia, con 1 Mbps).  El “pico de velocidad” promedio latinoamericano es de 13.5 Mbps (Va desde Ecuador, que tiene 18.5 Mbps hasta llegar a Venezuela con  8.0 Mbps (Akamai, 2013).
Desde el año 2008 nuestro país ha venido bajando en los índices de preparación para el ingreso exitoso a la Sociedad de la Información. De acuerdo con  la Unión Internacional de las Telecomunicaciones (UIT, Informe 2013), pasamos del puesto 76 al 79 (157 países: Corea del sur en el tope, Níger en el fondo).  Las conexiones se han multiplicado, pero en la misma medida se han precarizado.
Las empresas privadas dejaron de vender planes superiores a 2Mbps. De las tres compañías de telefonía celular, solo una (Digitel) ofrece conexiones 4G y en un limitado número de localidades. Existe un parque de teléfonos inteligentes de aproximadamente 8 millones de aparatos, pero de éstos, según cálculos propios basados en las cifras de la Conatel y de la UIT, sólo un 7% se sirve de la banda ancha.
Un informe reciente de la Asociación Hispanoamericana de Centros de Investigación y empresas de Telecomunicaciones (Ahciet) vaticinó que, de acuerdo con las tendencias que se observan,  en el año 2020 Uruguay y Argentina igualarán a Europa, con el 75 por ciento de los hogares con banda ancha.  Chile llegará al 67 por ciento, México al 64 por ciento, Brasil al 63 por ciento y Venezuela al 54 por ciento. Hablamos de 2020 y ya –hoy–según la UIT,  más del 95% de los puestos de trabajo tienen o incluyen un factor de competencia digital.
En resumen: Nos estamos quedando atrás.  El acceso y el uso de Internet no es un lujo, es una prioridad, tal y como lo defendimos en la campaña InternetPrioritaria en el año 2009. En 2011 los relatores de libertad de expresión propusieron que se considerase un derecho humano, pues es puerta de entrada y garantía para el ejercicio de otros derechos, como los de expresión, educación y trabajo. Sabemos que la brecha digital es reflejo o consecuencia de la brecha económica y social y que, gracias a la velocidad con la que impactan las TIC todos los procesos, esta brecha no hará sino ampliarse cada día más. 

¿Qué hacer?  ¿Qué garantías debemos demandar al Estado?
No es posible plantear reclamos y demandas si no hemos comprendido de qué se trata este asunto. En ese sentido, toca, en primer lugar: Sensibilizar sobre estos temas para generar una masa crítica de usuarios.  ¿Cómo hacerlo?  ¿Por dónde empezar? Los jóvenes son la clave. 70% de los usuarios venezolanos de Internet son jóvenes. Esta investigación muestra que aquellos entre 18-29 años son el grupo más dispuesto a defender la apertura del entorno digital.
Internet es una puerta de entrada a la diversidad y una palanca para el desarrollo. Sin embargo, hacer que esté disponible para todo el mundo es sólo posible a través la formulación y desarrollo de políticas públicas producto del debate social. ¿Lo estamos dando? Me temo que no.  No creo equivocarme al decir que sobre esto hablamos mucho, pero todavía muy pocos…precisamente, los conectados.


[1] La Comisión Nacional de Telecomunicaciones (CONATEL) es el ente responsable de administrar, regular y controlar el uso de los recursos limitados utilizados en las telecomunicaciones y medios de comunicación audiovisuales. En la letra es un instituto con autonomía técnica, financiera, organizativa y administrativa, pero es dependiente del poder ejecutivo. Sus cinco directivos son de libre nombramiento y remoción por parte del Presidente de la República. El Directorio de Responsabilidad Social, otra instancia reguladora prevista en la Ley de Responsabilidad Social en Radio, Televisión y Medios Electrónicos, es presidido por el Director General de CONATEL e integrado por once miembros, de los cuales siete son representantes de organismos estatales.

15 de mayo de 2014

No estamos para discusiones sublimes

El próximo sábado se celebra el  Día de Internet y, como siempre que pienso en estos temas, pienso también en José Gregorio (Cheo) Silva, protagonista clave en el desarrollo de Internet en la ULA, en Los Andes, y en el país, cuya pasión por la innovación y el cambio tecnológico fue la mecha que prendió en mí un interés que no cesa. Sólo dos preguntas, Cheo:

¿Cuáles son los temas cruciales sobre los cuales pensar hoy en relación a Internet en el ámbito global?


La Internet no es una moda más que llegó a la humanidad. Es un salto en nuestra evolución como especie. Es uno de los hitos significativos de nuestra historia  humana. Ha venido evolucionando y va a seguir evolucionando con nosotros: Inicialmente un proyecto de seguridad militar, luego un proyecto de desarrollo académico, luego un mecanismo flexible de información y comunicación de una masividad y  alcance global sin precedentes. La Web 2.0 permite que estemos y nos mantiene conectados, tiene valor por la participación y los contenidos  de la gente y, sin duda, cambia nuestros hábitos cotidianos e incide en nuestra evolución global.

Un aspecto interesante es el tema de la privacidad: Hay dos puntos allí, el primero es que el concepto de privacidad ha evolucionado y continuará evolucionando. La privacidad de los inmigrantes digitales no es la privacidad de los nativos digitales y por eso  muchas discusiones  están planteadas en mesas diferentes, que a veces son disjuntas.  

El segundo aspecto es la vulnerabilidad intrínseca de los mecanismos que usamos: nuestros datos se trasmiten por canales que podrían ser abiertos en ciertas condiciones y/o son guardados en los archivos de supercompañías a las que conscientes o inconscientemente le damos nuestra confianza, con todo lo que eso significa. Podemos elegir, en parte, donde depositamos nuestra confianza, pero siempre estaremos expuestos a riesgos.

En la evolución de la humanidad estamos obligados a desarrollar una conciencia de terrícolas. Algunos temas que hemos manejado como problemas de países sólo pueden ser resueltos globalmente: el hambre, la pobreza, la salud, la educación, el medio ambiente, la opresión política, la paz, el terrorismo, por mencionar algunos.  El papel de la Internet allí es y será clave. Pero no estamos cerca de resolver estos puntos. Todavía los abordamos de una forma que expresa más nuestras limitaciones de las viejas capacidades y valores que nuestras nuevas potencialidades humanas. Pero cada vez va a haber más personas conscientes delas restricciones que tenemos originadas en nuestra historia previa…
  
Con respecto a Venezuela ¿Cómo observas su evolución? ¿cuáles son los mayores desafíos?

 En Venezuela, tristemente, estamos complicados en nuestra participación dentro de estas reflexiones de hacia donde debemos dirigirnos como humanidad. Los temas de supervivencia física de nivel más elemental son para nosotros relevantes hoy, lamentablemente. Tenemos una agenda cotidiana ligada a la disponibilidad de los productos más básicos: alimentos elementales, productos de higiene, servicios públicos estándares, inseguridad...

De alguna forma, estamos ahora en medio de las discusiones que fueron pertinentes en la zona media del siglo pasado, el significado de los derechos civiles elementales,  la libertad de expresión,  la democracia, la libertad de reunión, etc. Obviamente no es el mejor ambiente para discusiones sublimes. 

En ese contexto es claro que si debemos defender los derechos a la vida digital ante amenaza s como el  blackout, la censura parcial o total, el control excesivo de las comunicaciones. Nos quejamos durante mucho tiempo de un monopolio y ahora tenemos otro.  Ya lo decía el poeta  alemán cuando expresaba sus temores ante el posible devenir histórico:  “La bota que pisa es siempre una bota/ Ya comprendéis lo que quiero decir:/ No cambiar de señores/ sino no tener ninguno”. 

Finalmente, aquí y alla, a los problemas de los conectados se suma el de la inequidad digital, que no sólo sigue sin resolver, sino que se profundiza.

16 de febrero de 2013

Valera entre nosotros

Ayer, 15 de febrero, en medio de constantes interrupciones del servicio eléctrico,  Valera conmemoró su 193 aniversario. 

Para nosotros, como para el escritor Rafael Alfonzo, quien nos cedió este trabajo (el Diario de Los Andes no lo publica en su versión digital) no hubo nada qué celebrar.   

El 14 de enero del 2008, Adriano González León , cuyo nombre -mal escrito- identifica mi calle, ya lo había dicho: Valera no vale hoy. Sus calles también hablan

(Para leer basta con hacer clic en cada imagen)

9 de octubre de 2012

Querido Luis...



                                                          
Tenía tiempo sin escribirte, pero como no respondiste mi último correo…Vi que marcaste como favorito un par de tuites que envié ayer y mandé un mensaje a García...Veo que llegó a su destino. Me preguntas sin rodeos qué pienso. Empiezo por retomar nuestra última conversación. Te decía entonces que al igual que tú estaba sorprendida de mi actitud más reciente. Como sabes, como sé, como sabe todo el que me conoce, jamás me había visto en trance de estar apoyando candidato presidencial alguno. Hasta en casa me miraban raro. ¿Y eso vos?, preguntaban. Te repito aquí –y esta es  parte de la respuesta al “qué pienso”– lo dicho entonces: me enganchó el mensaje de HCR porque es un bálsamo: no insulta, no agrede, no pone sobrenombres despectivos a sus adversarios políticos. Durante la campaña hizo de la reconciliación y de la inclusión su prédica diaria. A él se le dijo de todo (no voy a repetir aquí esos epítetos) y nunca respondió. Dejó que el odio le pasara por un lado sin engancharse. Para pelear se necesitan dos y HCR no estuvo nunca dispuesto. Yo voté por esa forma de hacer política y de ser persona. No evadió el debate, la polémica, pero desechó la diatriba inútil, polarizadora.  Dos cosas más me fueron ganando, como su atención a la provincia. Su campaña comenzó en un lugar impensable y desconocido del estado Bolívar, con poquísimas personas, y terminó en Barquisimeto, con un gentío. Y en las tarimas y templetes (como las de los pueblitos y aldeas)  nunca estuvo solo, siempre hubo líderes regionales. A mí no me sorprende que haya ganado en Mérida. La foto con Progreso, el cachorro Mucuchíes que le regalaron en su gira por el páramo, debió significar algo para esos venezolanos. Y el equipo, la noción de equipo a la cual siempre hacía mención. Fíjate en este detallito: en un país donde el ámbito político está lleno de pescueceos, el libro que editaron en Miranda (Camino a Ítaca. La historia que contamos todos) no está firmado. Es de autoría colectiva. Son detallitos enormes. Detallazos, pues. Confieso que no estuve pendiente de su discurso en los mitines, pero sí del último, del de cierre. De todo lo que dijo esto quedó resonando en mí y reafirmó mi voto “Sigo buscando el cambio que quiere Venezuela". Para mí fue un mensaje claro, prístino: para los que apostaron por HCh en 1998 y hoy se sienten decepcionados; para quienes no lo hicieron, pero tienen claro que HCh fue un producto, una respuesta a una serie de desaciertos; y también -last but not least- para quienes creen que estos años han pasado en vano, que nada ha cambiado. Resumiendo, Luis. Todo eso me ganó. A mí, chico, ¡quién lo iba a creer! tan díscola y descreída. Y ojo: No estoy hablando de HCR, del mensajero, sino del mensaje [por cierto, esta interpretación de su relato me gustó mucho], aunque, por supuesto, él lo encarne, pero no Mesías mode on. Nunca lo vi de cerca en persona, no pude –como hubiera querido– sentir de primera mano sus vibraciones (ríete, pues, llámame brujilda), pero es obvio que oye quien quiere oir, no insulta quien no cree en el insulto, hace equipo alguien de ego liviano, que cree y confía en los demás... ¿Qué pienso? Pienso que un grupo grande de venezolanos ganamos cohesión, unidad, un líder y un mensaje. ¿Te parece poco? Es mucho, pero mucho más lo que nos falta por recorrer. En fin: sigo  buscando un cambio. Y tú ¿qué piensas?

6 de septiembre de 2012

Lo alternativo es lo antihegemónico


Comparto la conversación que sostuve con Luis Carlos Díaz, publicada en el diario Tal Cual

Recientemente la profesora Raisa Urribarrí, de la Universidad de Los Andes, presentó su tesis doctoral "La comunicación alternativa en la sociedad de la información: una lectura hermenéutica de la situación venezolana". La hermenéutica es el ejercicio interpretativo necesario para abordar dos fenómenos en crisis y surgimiento, los postulados de la comunicación alternativa frente a los poderes y el florecimiento de una nueva forma de comunicación masiva que empodera a la ciudadanía con herramientas digitales.

Con mi tutora y los tres miembros del jurado.
Para los curiosos de la comunicación social que deseen surfear la ola de la innovación digital, resulta importante guardar espacio para reconocer las fuentes y las deudas sobre los procesos que se consideraban alternativos, urgentes y apasionados. Conversamos con Raisa Urribarrí de este periodo bisagra:  

Hace pocas décadas se hablaba de comunicación alternativa porque el acceso de los ciudadanos a los medios de comunicación era excluyente y costoso. Llegó Internet y parece un tsunami. ¿Qué cambios hubo? ¿Qué elementos de la comunicación alternativa se mantienen? ­

El elemento que se mantiene vivo es la utopía. La utopía de una comunicación democrática. Si partimos de la ya larga tradición de la comunicación alternativa, ésta siempre se ha concebido como un proceso dialógico. A pesar de que los medios que se alzan sobre la red permiten la interactividad y unas mayores cuotas de participación de los ciudadanos en la emisión, que no en la incidencia, a la dupla tecnologíacomunicación la engloba otra dimensión que cualifica esta relación: la política. 
En Venezuela el panorama es bastante claro. Debido al esfuerzo hegemónico del gobierno, dirigido a la cooptación de los medios, la disidencia política encontró en los medios digitales y en las redes sociales un escape, una fisura. En ese nuevo entorno, menos controlado, es posible apreciar la emergencia de voces que bien pudiéramos llamar CONTRAhegemónicas. ¿Es una manifestación de lo alternativo? Quizá no, porque reproduce una lógica binaria de opuestos que se repelen. Quizá lo verdaderamente alternativo sea lo ANTIhegemónico, vale decir "el polílogo", la expresión pública y la incidencia política de las múltiples voces del tejido social, con sus diversos matices. Con su diversidad. Lo dicho: la comunicación democrática que sigue siendo una utopía.

Pareciera que estamos sumergidos en ella y por eso perdemos coordenadas, ¿con qué se come "la sociedad de la información" hoy? ­

Es fácil ubicarse en los extremos y observarla como una moneda incusa, con la misma cara en el anverso y en el reverso.  Pesimistas y optimistas, apocalípticos e integrados, ya han abundado bastante en descripciones benévolas o catastrofistas. A mí me interesa observar el canto de la moneda, ese centro denso que usualmente no se toma en cuenta y que está atrapado entre los extremos. Allí se concentran las prácticas, los usos sociales, lo que los ciudadanos van gestando. Sólo sobre su canto es que la moneda rueda.

¿Cómo entramos a la sociedad de la información? ­

Es un proceso en plena evolución, producto de las transformaciones del paradigma tecnológico centrado en las innovaciones informáticas con énfasis en la generación, el procesamiento, la distribución y la aplicación del conocimiento. Debemos entrar en ella con un esfuerzo comprensivo. Ningún fenómeno se puede aprovechar si no se entiende de qué se trata. Estamos en la prehistoria de este cambio de época. Una época que a mí me gustaría llamar "de la formación" que, en términos hermenéuticos, quiere decir del diálogo y de la convivencia.

El acceso a la conectividad ha sido evolutivo y por efecto de consumo de mercado. ¿Pero qué puede hacer un Estado para promover esa digitalización? ­

En primer lugar, preguntarse para qué quiere promover la digitalización y la conectividad. Parece una perogrullada, pero no. En América latina hemos visto barbaridades, como escuelas donde llegan las computadoras pero no hay electricidad. O, peor aún: no hay agua.

La digitalización de cada sujeto social está llena de historias. ¿Cuál recuerda en la zona andina? ­

La ULA tiene una hermosa y honrosa historia que he vivido en carne propia. En Venezuela los esfuerzos de conectividad comenzaron en el campo académico y mi universidad, con el Consejo de Computación Académica a la cabeza (que acaba de cumplir 25 años), marcó un rumbo importante. No sólo en nuestra institución, sino en el área andina y en las ciudades de Mérida, Táchira y Trujillo donde la ULA tiene sus tres núcleos. Se conectaron profesores, investigadores y estudiantes y eso impactó positivamente el entorno. Sobre todo porque quienes diseñaron y dirigieron esta iniciativa tuvieron claro desde un principio que el desarrollo de la infraestructura debía ser acompañado por la formación. En Trujillo, por ejemplo, a la par de llevar la red a las sedes de docencia e investigación, se abrieron laboratorios destinados a la capacitación de docentes, alumnos, personal administrativo, obrero y comunidad de nuestro entorno.

Durante los años del proyecto hegemónico del chavismo ¿qué adelantos y retrocesos hemos tenido en materia digital? ­

En estos doce años podemos diferenciar dos etapas. La primera del 2000 al 2006, de apertura; y esta segunda, que va concluyendo, de control y cierre. La muestra más evidente de ese cambio lo representa el artículo quinto de la Ley Orgánica de Telecomunicaciones. Cuando se sancionó, en el año 2000, al sector se le consideró de "interés general"; cuando se reformó en diciembre del 2010, volvió a manos del Estado, al ser calificado de "interés público". La estatización de la CANTV en el 2007 es otra muestra. El decreto 825, del año 2000, y el 6649, del 2009, son una evidencia más. De "prioritario para el desarrollo", Internet pasa a ser de "uso suntuario" con ese decreto.  Ese golpe de timón es explícito en el Proyecto Nacional Simón Bolívar. Primer Plan Socialista de la Nación: 2007-2013. El plan de Telecomunicaciones que de él se deriva enrumba a la nación hacia el Socialismo del Siglo XXI; el del año 2000, por el contrario -­lo señala así el texto­- la empujaba hacia la Sociedad del Conocimiento.
Es cierto que la conectividad (cifras oficiales) ha pasado del 4 al 40% en doce años, pero no se ha cualificado. Se da cuenta de muchas conexiones pero con un servicio sumamente precario. La CANTV, que monopoliza la prestación de ADSL, no reinvierte sus ganancias en el mejoramiento de los servicios y eso es grave porque afecta a la mayoría de la población que recibe un servicio de banda estrecha.

Un tema urgente son las universidades y centros educativos, ¿qué se debe hacer en materia digital para dar un salto a la sociedad del conocimiento? ­

He participado en varios procesos electorales como miembro de mesa en escuelas ubicadas en barrios pobres y deprimidos donde falta de todo, desde baños hasta bombillos. El día de las elecciones, sin embargo, esos centros se conectan al CNE y transmiten los datos en línea. ¿Por qué no dejar esos centros conectados? No digo todos, digo un grupo piloto a escala nacional. Lo que hay en Venezuela son programas y proyectos de informatización y conexión desconectados entre ellos. Por acá los infocentros, por allá los CBits... Haría falta definir una prioridad, un para qué claro y, desde allí, formular un proyecto piloto y luego, sí, ampliar, maximizar, de acuerdo con los hallazgos positivos de su implementación. ¿Por dónde más comenzar sino por las escuelas? Pero vemos chamos con canaimitas y maestros con tiza y borrador.   

28 de junio de 2012

Venezuela: ¿Reinventar el periodismo?


Ignacio de La Cruz.
Maestro de periodistas.
             Ya resulta un lugar común decir que la emergencia de canales bidireccionales de comunicación hace necesaria la reinvención de la comunicación social, en general,  y periodismo en  particular. La obnubilación causada por las tecnologías de información y comunicación -a las cuales ya casi nadie define como "nuevas"- ha ido cediendo paso a reflexiones más de fondo. Si algún mensaje trajo consigo un medio como Internet es la interactividad. En términos concretos, la posibilidad de un contacto más directo entre emisores y receptores, al punto de que estos últimos podrían —de existir voluntad y capacidad— abandonar su tradicional rol pasivo y convertirse en comunicadores activos. Hasta allí la novedad.
            Tomando esto en cuenta,  ¿qué significa e implica la reinvención del periodismo en la Venezuela de hoy? Desde sus orígenes, el periodismo ha sido impactado por la tecnología, pues ella modifica los procesos de recolección, tratamiento y difusión de la información; no obstante, en el ejercicio periodístico convergen tres dimensiones inseparables: la técnica, sí, para cuyo desempeño es necesario desarrollar competencias; pero también la estética, vinculada con los lenguajes y la sensibilidad; y una más, muy importante, la ética, relacionada con la política, vale decir, con el imaginario social que se construye con base en la realidad, la verdad —o las realidad y las verdades— expuestas y legitimadas por los medios de comunicación.                 
            En la Sociedad de la Información si algo va cobrando irrelevancia es la misma noción de verdad. En uno de sus últimos textos el filósofo italiano Gianni Vattimo (autor, en 1998, de La Sociedad Transparente), titulado “Adiós a la verdad” (2010), apunta que en la contemporaneidad  la idea misma de verdad está feneciendo, lo cual marca importantes consecuencias para el modo de concebir la política.
            Y es que la multiplicación de horizontes de interpretación que permiten los nuevos dispositivos tecnológicos, que potencian la emergencia de nuevos emisores, pone en tela de juicio las verdades construidas por quienes monopolizan o intentan cooptar el espacio público con sus discursos, sean estos emisores privados o gubernamentales.
            ¿Qué implica la reinvención del oficio periodístico en la Venezuela de hoy?  En primer lugar el cuestionamiento de la hegemonía y de la polarización. En un siglo marcado por la multiplicación de las visiones del mundo, por la diversidad de “verdades” a las cuales es posible acceder,  es tarea de los periodistas ejercer la escucha atenta. Para reinventarse, al menos en nuestro contexto, el periodismo requiere un profesional de la escucha, vale decir: un promotor de la pluralidad. Un reto, creemos, nada nuevo por lo demás. Difícil sí, como lo advertía en sus clases de periodismo interpretativo el maestro Ignacio de La Cruz. Insoslayable también.

6 de junio de 2012

Sociedad de la Información:
¿Participación sin acceso?


Justo el 17 de mayo, cuando se celebraba el Día Mundial de las Telecomunicaciones, mejor conocido como el Día de Internet, uno de los portales digitales más populares del país, La patilla, denunció haber sido bloqueado por CANTV. El miércoles pasado, durante la mañana, el dominio .ve registro una grave caída que fuentes oficiales atribuyeron a fallas en el  suministro eléctrico de los servidores de Conatel. Ambos casos, sin duda, ponen sobre el tapete los nuevos problemas que surgen en la Sociedad de la Información.  Sobre este y otros temas conversamos con la profesora Raisa Urribarrí, de la Universidad de Los Andes.


Por Layisse Cuenca
@layissecuenca
Gráficas: Edgar Alviso


¿Qué significa participar en la Sociedad de la Información?
-Participar en la Sociedad de la Información significa tener acceso a la plataforma de comunicación que se ha convertido en su columna vertebral: Internet. Como señala el profesor Antonio Pasquali, allí se da una relación pendular: no puede haber participación sin acceso. El derecho a mantener una red neutral, y la exigencia de conectividad masiva a bajo costo son asuntos cruciales que los ciudadanos deben exigir a los Estados, dice de entrada la profesora.

La investigadora y experta en esta materia afirma que en Venezuela se han ido viendo avances en ese sentido: En el año 2000 teníamos un 4% de acceso, y hoy tenemos más de un 40% según cifras oficiales de Conatel, pero —se pregunta— ¿qué pasa con el derecho del 60% restante? Además, agrega, a la brecha de acceso hay que sumarle la velocidad promedio de conexión, que es de apenas 1Mbps.  Venezuela ha venido bajando desde el 2008 sus índices de preparación para el acceso a la Sociedad de la Información. De acuerdo con  la Unión Internacional de las Telecomunicaciones, pasamos del puesto 61 al 65. Eso se refleja, entre otros aspectos, en la mala calidad de las conexiones, que se han multiplicado, pero también precarizado.

¿A qué se debe esto?
La precarización, en mi opinión, es producto de la monopolización del servicio de banda ancha, pues sólo CANTV presta ASDL. Es cierto que la operadora nacional mantiene las tarifas más bajas, pero con ellas no pueden competir las privadas y, al no darse una sana –recalco, sana– competencia, las inversiones decrecen. Investigadores serios señalan que  los aportes de sector de las telecomunicaciones al Producto Interno Bruto vienen cayendo en los últimos años. La diferencia de acceso entre el centro del país y la provincia (Miranda más de un 80% Vs. Trujillo, un 16%) también es atribuible a la lógica del mercado, pues se invierte donde es rentable. El Estado debe revertir eso. Las telecomunicaciones son un entramado complejo que necesita políticas de Estado, consensuadas con el sector privado y la sociedad civil,  que garanticen conectividad de calidad para la mayoría de la población. Mejores índices de conectividad y mejores velocidades de conexión serían  dos políticas de Estado deseables para asegurar el acceso equitativo a la red. Además de la garantía sobre su neutralidad.

Masa crítica

¿Cuánto le cuesta a un venezolano una conexión promedio?
La tarifa más baja, hablo de banda ancha, significa un egreso de aproximadamente el 15-20 % del salario mínimo. Lo lógico sería que si no lo pudieras pagar,  pudieras conectarte en bibliotecas, escuelas, liceos, universidades y sitios públicos. El Estado ha hecho esfuerzos para llevar la conectividad a las zonas populares, con el programa Infocentros, por ejemplo, pero estudios serios señalan que en ellos sólo accede el 3% de la clase E. Por eso es tan importante que haya habido una declaración de los relatores internacionales para la libertad de expresión instando a los Estados y a los gobiernos a declarar el acceso a internet como un derecho humano. En realidad el derecho humano es el de la comunicación, pero esta pasa  hoy en día por tener acceso a las plataformas de telecomunicaciones que la habilitan.

¿Qué es lo que se necesita para asegurar  la defensa de ese derecho?
Masa crítica de usuarios.  El acceso a Internet es un derecho que solo se defiende si se conoce, si se ha disfrutado. Por ello siempre he insistido en que, incluso para la comprensión de estos temas, se requiere una inmersión práctica.  Internet permite la multimedialidad, la hipertextualidad, la globalización de los mensajes y, lo que para mí es sumamente importante, la interactividad. Esas cuatro características cambian todo el ecosistema mediático. Incluso, la manera de pensar la misma sociedad porque ella se transforma gracias a esos cambios. No estamos hablando de banalidades.  Estamos en medio de un cambio de época que debe ser comprendido cabalmente si queremos incidir en su rumbo.

La invención de Internet vino a cambiar  definitivamente los modelos de comunicación. Los de antes eran medios unívocos, donde existía un emisor para varios destinatarios, prácticamente mudos, sin posibilidades de retorno. Una tecnología como esta, bidireccional, lo que hizo fue abrir los canales, abrir las puertas para que ese destinatario se convirtiera en uno con posibilidad de participación y eso cambio todo,  al menos desde el punto de vista técnico. Desde el punto de vista social, las inequidades siguen presentes, como vemos son altas las barreras (acceso, educación, etc.). El punto crucial es cómo aprovechas esas nuevas posibilidades que se te abren para superarlas. Lo contrario es cruzarte de brazos, algo muy peligroso porque los cambios son veloces y vas a quedarte atrás.

¿Cuáles serían los mayores desafíos?
Este siglo va a estar marcado por el control de las telecomunicaciones. Quien controla las comunicaciones controla la sociedad,  y quien controla la sociedad tiende a controlar las comunicaciones que, en este siglo, encarnan en las telecomunicaciones. En los años que siguen vamos a ver de una manera cada vez más marcada, esa lucha -que ya se está dando-  por  mantener la red libre o por controlarla. En Venezuela ya lo vemos con la nacionalización de la CANTV. Por ahí pasa el 92% del tráfico nacional de Internet y su control por parte del Estado es una señal importante. A ello súmale la reforma de la Ley Orgánica de Telecomunicaciones y la Ley  Resorte. La primera le devolvió al Estado el control de las telecomunicaciones, y la segunda incluyó en la normativa a los mensajes que circulan por los medios digitales.  No estoy diciendo que el control de las telecomunicaciones por parte del Estado sea necesariamente negativo, pero sí hay que reflexionar sobre el porqué y el para qué se controla al Estado.

Puente de acceso a otros derechos
Para la periodista y profesora de la ULA,  cuando se priva al ciudadano de las posibilidades de acceso se le está sustrayendo de la posibilidad del ejercicio de un derecho que garantiza el ejercicio de otros más: al trabajo, al estudio...
“Quienes defendemos el libre acceso a la red nos preocupamos  cuando surge alguna iniciativa dirigida al control de la plataforma. Internet es un canal sobre el que se alzan los otros medios. Por eso debería ser neutral. Esa es la campaña que han emprendido un conjunto de activistas a escala internacional, una que por cierto acompañan sus mismos creadores, Vint Cerf y Tim-Berners Lee”.
 Nuestra utopía por una comunicación democrática, destaca finalmente la profesora Urribarrí,  nos ubica de ese lado, del de quienes trabajan porque no haya ningún mecanismo o poder que permita privilegiar o censurar el acceso y la participación de todos los ciudadanos en esta plataforma global.

Publicada en el Diario de Los Andes. 06/06/2012

3 de mayo de 2012

Net neutrality and broadband access:
A crucial issue of human rights in Latin America


Escribí este texto hace un año y no lo había publicado. No lo aceptaron como abstract en la conferencia a la cual lo mandé...Un mes después la ONU declaró que el acceso a Internet debía considerarse un derecho humano. Me pareció que valía la pena desempolvarlo hoy.

We must understand that communication is not only a fundamental right under the Universal Declaration of Human Rights since 1948, but also that –as UNESCO’s MacBride Report stated in 1980– the right to communicate is a prerequisite for the realization of other human rights.

Since the invention of the first communicating devices, such as the telegraph and the telephone, information and communication technologies (ICT) have been directed to enhance the human capacity to communicate, to skip the geographical and temporal distances by using those technologies. Nevertheless, this concept could be used to disguise ICT as mere instruments to our perception.

In contrast, there are different theoretical approaches to ICT, such as those proposed by researches of communication phenomena like Javier Echeverría (2008) and Manuel Castells (2009). These experts focus their investigation on the social changes they induce, comparing them to those caused by writing, printing or industrialization.

Approaching the study of ICT from the human rights’ perspective, it is valid to emphasize their capacity to build great global, multimedia channels, which are a valuable tool for the defense of human rights. Although, it is also urgent to underline that ICT ––because of the profound impacts they have–– have contributed to the emergence of new human and social rights that we must be comprehend in order to effectively defend them.

To support this thesis, it is sufficient to say that –as human right activist David Sasaki noted in his presentation at the Personal Democracy Forum recently held in Santiago de Chile– with the invention of the printing press by Johannes Gutenberg in 1450, copyright was born in Spain and the Western world. This was claimed by Spanish philologist and printer Antonio Nebrija, author of the first Spanish grammar (1492) and the first dictionary of this language (1495).

When we refer to ICT, we allude to diverse elements and techniques used for treating and transmitting information. These techniques include mainly those related to microelectronics, informatics and telecommunications. Notwithstanding, is the conjunction of all of these factors, personified in the Web, the one that captures the attention, especially when concerning the validity of free communication and expression.

In a recent article in the journal Scientific America, Tim Berners-Lee, its creator, warned that the Web is now more essential to freedom of expression than any other medium, and that its principles are being undermined. In his view, the disconnection is a form of deprivation of our freedom.
           
The Web, as we have said, is not only a new medium for information and communication, but it is also the needle weaving the Information Society. Furthermore, in this new social space new issues emerge and they are difficult to grasp. In our opinion, the most important among them are the net neutrality and the universal access to broadband (fixed and mobile) which doesn’t only imply to access the service, but also to content, applications, devices and use capabilities.

Currently, a discussion has arisen between two sides. Those who claim for preserving a neutral network ––one in which traffic access and content are clearly separated–– and those who argue that the exponential growth of traffic should lead to the establishment of discriminatory measures to ensure the quality of service in case of potential congestion situations.
                       
Nowadays, the “disconnect” has to do not only with government pressure on the citizens, as happens in countries like China or Iran, but also with new forms of discrimination (nothing else is the digital divide), which are more dynamic and complex that the gaps of the past and are now directly relate to access to broadband. It is clear that the transmission capacity also affects access to services: those with slow connections will have access to simple applications, whereas those with better services can access more sophisticated applications.

In this regard, it is worth to note that, according to one of  the most recently research released by The Economic Commission for Latin America (ECLAC) and The Regional Dialogue on the Information Society (Jordan, 2010), countries in Latin America and the Caribbean (LAC) have few affordable access plans to households. The cost of megabit per second in these countries is fifteen times higher than in the countries of the Organization for Economic Cooperation and Development (OECD).

The penetration levels in the Latin American region ––of 6% for fixed broadband and 4% for mobile broadband–– are lower than the global averages of 8% and 10% respectively. This locates the region below Europe and North America, where over 30% of the population has access to this service. Besides, the average speed offered in the OECD outweighs 12 times that of the Latin American region (30.6 versus 2.5 Mbps).

This disparity in the information society highlights not only the undermining of social duty, but also associates it with a fundamental human right, that of free communication and expression. This right must be defended crucially. In this fight, public awareness is vital, but it particularly needs the decision making from governments in terms of public policies.

It is necessary to legislate to protect net neutrality? According to Berners-Lee’s opinion, yes, it is. “Although the Internet and Web generally thrive on lack of regulation, some basic values have to be legally preserved” (Berners-Lee, 2010). On past July 13, Chile became the first country of ALC to approve ––by 99 votes in favor, zero against and one abstention–– a Net Neutrality Bill.

Is it necessary to legislate to ensure universal access to broadband? In Peru is already under consideration a decree that declares it of public necessity and national interest. Where do we go? In this paper we intend to present a brief panorama of what ––and how––has been done in ALC and what, in our opinion, is there to be done to preserve a fundamental human right.
            

References      

Berners-Lee, T. (2010) Long live the web: a call for continued open standards and neutrality.  Scientific America, Retrieved from http://www.scientificamerican.com/article.cfm?id=long-live-the-web&page=5
November 24, 2010

Castells, M. (2009). Communication power. New York: Oxford University Press.

Jordán, V. (2010). Banda ancha: la nueva brecha digital. In V. Jordán (Ed.). Acelerando la revolución digital: banda ancha para América Latina y el Caribe (pp. 265). Santiago: Naciones Unidas.

Echeverría, J. (2008). Apropiación social de las tecnologías de la información y la comunicación. CTS, 4(10), 171-182.

Abstract presented for consideration at The TERENA Networking Conference

16 - 19 May 2011, Prague, Czech Republic

18 de noviembre de 2011

LA LCPPP no pechará
a las empresas de telecomunicaciones


Como relatamos en un post anterior, el  jueves 10 de  noviembre, con los votos del PSUV y del PCV se aprobó en primera discusión el proyecto de Ley de Comunicación para el Poder Popular. En su intervención, el diputado Biagio Pilieri  advirtió que el texto consignado incialmente había sufrido algunas modificaciones. 
Entre estas, notamos las siguientes:

-La  exposición de motivos incluye los artículos 57 y 58 de la CRBV (Libertad de expresión y Derecho a la información)
Título I: Disposiciones fundamentales
- En el artículo 1ero (Objeto) se incluye el deber que tienen estos medios de garantizar una comunicación libre y plural.
-Se eliminó el artículo 5 referente a los mecanismos de participación.
-En el artículo 6 (de las definiciones) apartado 2, se establece que son medios sin fines de lucro.
-Desaparecieron las definiciones de 10 y 11 correspondientes a propaganda y publicidad.
Título II: Organización para la comunicación popular
-En el artículo 7 se establece la creación de un registro o censo de las organizaciones que serán financiadas y se establece que será “el órgano con competencia en la materia”.
Título IV: Del financiamiento para la comunicación.
-Los recursos del fondo que se creará y será manejado por la Vicepresidencia -artículo 18- se reducen a dos fuentes: donaciones y una contribución especial prevista en la Ley.
-Esa contribución especial se reduce a un solo tipo de empresas, las de publicidad y mercadeo, que deberán aportar el 2% de sus ganancias o utilidades.
Como vemos, es esta última la única modificación de fondo. Del nuevo tributo quedan excluidas las empresas de telecomunicaciones...
El texto, como ha sido anunciado por la AN, será llevado a segunda "discusión" el próximo 7 de diciembre. Se puede decargar aquí.

14 de noviembre de 2011

Medios digitales y participación política


El Departamento de Comunicación Social y el Laboratorio de Investigación Educativa de la Universidad de Los Andes convocan a la presentación de artículos para el Volumen 5, Número 1, del Anuario Electrónico de Estudios en Comunicación Social "Disertaciones", correspondiente al primer semestre del año 2012, destinado a explorar la relación entre los medios digitales y la participación política.

El binomio tecnología-sociedad puede explorarse desde varias y muy diversas perspectivas. Una de ellas, sin embargo, ha cobrado renovado auge con el inicio de la segunda década del Siglo XXI: la política. Ello como consecuencia del impacto que ha tenido el uso de redes sociales y medios digitales en los procesos de cambios políticos y sociales que se observan en el Medio Oriente, concretamente las revueltas ocurridas en países como Túnez y Egipto en las cuales el protagonismo de los ciudadanos, enlazados a través de redes sociales como Facebook, o través del uso de canales de información como Twitter, ha sido relevante.

La emergencia de un nuevo infociudadano que, valido de herramientas de teleinformación, busca incidir en el espacio público es sin duda un fenómeno novedoso y necesitado de estudio y reflexión pues, como ha dicho Manuel Castells, la política se halla cada vez más encapsulada en el mundo de los medios de comunicación, adaptándose a sus códigos o intentando cambiar las reglas del juego mediante la creación de otros nuevos.

¿Qué efectos tiene el nuevo ecosistema mediático en la democracia? ¿Contribuye con el aumento de la deliberación, de la participación o de la incidencia de los ciudadanos en los asuntos públicos? De acuerdo con algunos autores, gracias a la emergencia de una vibrante ciberesfera, una mayor cantidad de ciudadanos anónimos tienen la oportunidad de interactuar y generar atención en torno a temas de su interés, de modo tal que se incluyan en la agenda mediática y política de una sociedad. Otros, por el contrario, arguyen que si bien existe mayor capacidad de habla y de relacionamiento entre los ciudadanos, ello no asegura su participación activa en la esfera pública ni su escucha o incidencia política.

Las preguntas en torno al impacto de Internet en la democracia expresan contradicciones. ¿Contribuyen las redes sociales articuladas en el ciberespacio a generar mayor participación social o nos aíslan en nuestra habitación frente a la pantalla? ¿Propician el cambio social o provocan fragmentación y dispersión? Aún más ¿qué relación existe -si es que hay alguna- entre el acceso a las TIC, los nuevos medios digitales y la participación política?

Este número de Disertaciones se propone la recepción de resultados de investigaciones, concluidas o por concluir, y de ensayos en torno a algunos temas ubicados en la intersección entre Medios Digitales y Participación Política, a saber: Redes sociales y participación ciudadana, ciberesfera pública y democracia, medios alternativos en la sociedad de la información, derechos de cuarta generación en la sociedad digital, periodismo ciudadano; medios, ciudadanía y democracia; ética en la sociedad digital, democracia electrónica y ciberpolítica , entre otros.

Asimismo se propone, en el contexto de este escenario, alentar contribuciones de fondo sobre las transformaciones que están ocurriendo en las teorías y modelos de la comunicación, así como sobre las metodologías emergentes para el estudio de estos asuntos dentro del mismo entorno digital y con las herramientas disponibles en él.

Disertaciones está indizada en Latindex, donde obtuvo la más alta calificación en los criterios de calidad científica. Los interesados en enviar contribuciones deben hacerlo a través del sistema electrónico de recepción de manuscritos donde se encuentran disponibles las normas para los autores.

La fecha límite de entrega de los manuscritos es el 30 de diciembre de 2011

Raisa Urribarrí, editora.

4 de noviembre de 2011

¿Se discutirá la ley de medios comunitarios?


     Desde principios de este año se vienen realizando consultas en relación con una ley dirigida a normar el funcionamiento de los medios comunitarios. Medios que, en el año 2000, tras la aprobación de la Ley Orgánica de Telecomunicaciones, fueron reconocidos por parte del Estado. En agosto, un grupo de colectivos vinculados con estas iniciativas, con el apoyo de la fracción parlamentaria del Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV), introdujo a la Asamblea Nacional (AN), por iniciativa popular, una propuesta de ley con el apoyo de un poco más de 16 mil firmas que, posteriormente, fueron validadas por el Consejo Nacional Electoral, según informó el presidente de la Comisión del Poder Popular y Medios de Comunicación de la AN.  

     Aunque en varias ocasiones públicamente se ha anunciado su discusión, y se han consignado otros documentos que valoran esta iniciativa y presentan propuestas alternas, esta no se ha producido. Con el interés de ampliar el conocimiento sobre el asunto, el Diario de Los Andes (Trujillo) realizó una serie informativa de seis entregas en la que abrió sus páginas a diferentes voces: radialistas comunitarios, diputados del PSUV y de la Unidad Democrática, Cámara de la Radio, académicos de las tres universidades públicas nacionales con mayor tradición en el área de comunicación social, así como otros actores y protagonistas de iniciativas de comunicación alternativa, educativa y popular. 

     Para la realización de la serie tuvimos la responsabilidad de ofrecer un breve esbozo inicial, acopiar la documentación disponible y contribuir con la selección de vocerías. Lamentablemente, no todas las fuentes que sugerimos consultar accedieron a ello, pero el conjunto de trabajos, en líneas generales, cumple con el objetivo compartido, entre el Diario y nosotros, de informar con equilibrio y equidad. Agradecemos a la colega Paula Rivero, coordinadora editorial del periódico, y a Amílcar Trejo, responsable de los trabajos, su receptividad y compromiso. Igualmente a Henry Quintero, editor gráfico corporativo, por su inagotable paciencia con esta colaboradora. Aquí están todos los textos, en el orden en el cual aparecieron publicados.