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25 de septiembre de 2014

15 de mayo de 2014

No estamos para discusiones sublimes

El próximo sábado se celebra el  Día de Internet y, como siempre que pienso en estos temas, pienso también en José Gregorio (Cheo) Silva, protagonista clave en el desarrollo de Internet en la ULA, en Los Andes, y en el país, cuya pasión por la innovación y el cambio tecnológico fue la mecha que prendió en mí un interés que no cesa. Sólo dos preguntas, Cheo:

¿Cuáles son los temas cruciales sobre los cuales pensar hoy en relación a Internet en el ámbito global?


La Internet no es una moda más que llegó a la humanidad. Es un salto en nuestra evolución como especie. Es uno de los hitos significativos de nuestra historia  humana. Ha venido evolucionando y va a seguir evolucionando con nosotros: Inicialmente un proyecto de seguridad militar, luego un proyecto de desarrollo académico, luego un mecanismo flexible de información y comunicación de una masividad y  alcance global sin precedentes. La Web 2.0 permite que estemos y nos mantiene conectados, tiene valor por la participación y los contenidos  de la gente y, sin duda, cambia nuestros hábitos cotidianos e incide en nuestra evolución global.

Un aspecto interesante es el tema de la privacidad: Hay dos puntos allí, el primero es que el concepto de privacidad ha evolucionado y continuará evolucionando. La privacidad de los inmigrantes digitales no es la privacidad de los nativos digitales y por eso  muchas discusiones  están planteadas en mesas diferentes, que a veces son disjuntas.  

El segundo aspecto es la vulnerabilidad intrínseca de los mecanismos que usamos: nuestros datos se trasmiten por canales que podrían ser abiertos en ciertas condiciones y/o son guardados en los archivos de supercompañías a las que conscientes o inconscientemente le damos nuestra confianza, con todo lo que eso significa. Podemos elegir, en parte, donde depositamos nuestra confianza, pero siempre estaremos expuestos a riesgos.

En la evolución de la humanidad estamos obligados a desarrollar una conciencia de terrícolas. Algunos temas que hemos manejado como problemas de países sólo pueden ser resueltos globalmente: el hambre, la pobreza, la salud, la educación, el medio ambiente, la opresión política, la paz, el terrorismo, por mencionar algunos.  El papel de la Internet allí es y será clave. Pero no estamos cerca de resolver estos puntos. Todavía los abordamos de una forma que expresa más nuestras limitaciones de las viejas capacidades y valores que nuestras nuevas potencialidades humanas. Pero cada vez va a haber más personas conscientes delas restricciones que tenemos originadas en nuestra historia previa…
  
Con respecto a Venezuela ¿Cómo observas su evolución? ¿cuáles son los mayores desafíos?

 En Venezuela, tristemente, estamos complicados en nuestra participación dentro de estas reflexiones de hacia donde debemos dirigirnos como humanidad. Los temas de supervivencia física de nivel más elemental son para nosotros relevantes hoy, lamentablemente. Tenemos una agenda cotidiana ligada a la disponibilidad de los productos más básicos: alimentos elementales, productos de higiene, servicios públicos estándares, inseguridad...

De alguna forma, estamos ahora en medio de las discusiones que fueron pertinentes en la zona media del siglo pasado, el significado de los derechos civiles elementales,  la libertad de expresión,  la democracia, la libertad de reunión, etc. Obviamente no es el mejor ambiente para discusiones sublimes. 

En ese contexto es claro que si debemos defender los derechos a la vida digital ante amenaza s como el  blackout, la censura parcial o total, el control excesivo de las comunicaciones. Nos quejamos durante mucho tiempo de un monopolio y ahora tenemos otro.  Ya lo decía el poeta  alemán cuando expresaba sus temores ante el posible devenir histórico:  “La bota que pisa es siempre una bota/ Ya comprendéis lo que quiero decir:/ No cambiar de señores/ sino no tener ninguno”. 

Finalmente, aquí y alla, a los problemas de los conectados se suma el de la inequidad digital, que no sólo sigue sin resolver, sino que se profundiza.

9 de mayo de 2014

Reinventar el periodismo: Apuntes para conversar

Los profesores Mariengracia Chirinos (Ucab) y Omar Rincón, director del Ceper

Gracias a la invitación del profesor Marcelino Bisbal, coordinador de los Postgrados en Comunicación Social de la UCAB, estuvimos en Caracas hace unos días para participar en una discusión entre colegas venezolanos sobre la "Recomposición del Periodismo". La jornada contó con la participación del profesor e investigador de la Universidad de Los Andes en Colombia, Omar Rincón. Comparto aquí los apuntes que llevé para conversar.
 

En su libro fundamental, Comprender la comunicación, reeditado por la editorial Gedisa en el año 2007, el maestro Antonio Pasquali incluyó un capítulo final La velocidad y el jadeo en el que destacaba los dos cambios tecnológicos que, en su criterio, impactan con mayor fuerza el ejercicio del periodismo en este siglo: la velocidad en el procesamiento de la información y la capacidad de almacenamiento.

Al preguntarse sobre los desafíos que esta realidad imponía a los comunicadores, Pasquali lo hizo con una interrogante aparentemente simple: ¿En qué difieren los grandes periódicos del mundo y los demás? Para responderse de seguidas: en sus archivos.

Hoy, gracias a las tecnologías de información y comunicación (TIC), no solo hemos ganado acceso a una gran cantidad de información, sino a un conjunto de herramientas que nos permiten procesar un gran volumen de datos de forma eficiente.  Con una computadora de escritorio –decía en ese texto Pasquali– un periodista podría alcanzar la capacidad de memoria de un gran periódico y hacer un excelente periodismo de investigación (o de datos, como le llamaríamos hoy). Obviamente, esto supone una gran formación general y el desarrollo de nuevas capacidades.

En este aspecto, los pensa de las escuelas de comunicación lucen –desde hace al menos dos décadas– absolutamente desfasados.  Hoy se debe enseñar otras cosas, más cosas… ¡y de otra manera! Ahora no solo hay que aprender a leer los textos en sus contextos y a contar las historias con corrección y, si es posible, con belleza. A esas capacidades, tan difíciles de desarrollar, hay que sumarles las competencias para la comprensión, el manejo y la producción de lo digital….incluida la programación, cuestiones que no deberían ser “materia aparte”, sino integrarse a la carrera como eje transversal.  

¿Podemos seguir pensando en escuelas divididas en departamentos de impreso, audiovisual, etc., cuando hablamos de multimedios y nuevos emprendimientos comunicacionales? ¡Hay que conectarlos!

Conectar las escuelas a Internet es algo obligatorio[2], pero también lo es la integración de unas áreas/medios que no pueden pensarse separados cuando las plataformas por las que circulan los mensajes las están juntando. ¿Qué diferencia se consigue hoy entre los portales de algunos periódicos y servicios de noticias como el de la BBC?  Para usar una antigüalla de término, hoy de moda: ¡Están embebidos!
Ganarse la escucha. Omar Rincón en el foro junto a Andrés Cañizález



Cambios en las formas de ejercer el oficio y en las maneras de informarnos

La desconexión, sin embargo, no es sólo tecnológica sino social. Si cuando surgieron la radio y la TV ya nos quejábamos de la obsolescencia de las noticias. ¿Qué podemos decir hoy cuando ciudadanos –y periodistas– somos víctimas de una cada vez más grave infoxicación? En medio del jadeo noticioso, ¿en qué temas nos detenemos, cuáles son los asuntos que importan a la sociedad?

            En este terreno, las TIC nos abren múltiples ventanas a través de las cuales podemos atisbar nuevos caminos que pueden llevarnos a puerto seguro, o bien causarnos extravíos y conducirnos a ningún lado… ¡Aunque a veces perderse haga falta! En todo caso, se necesita un mapa, una ruta. Y esa es la que nos presenta a los periodistas como puente y como canal, como mediador-tejedor de los discursos e intereses de las audiencias que ahora también producen información. Cada día se necesita más periodismo, mejor periodismo.

¿Qué rol estamos jugando los periodistas en Venezuela? ¿De quién o de quiénes somos canal? ¿Tejemos los diferentes discursos y presentamos una malla multicolor o, más bien, nos quedamos con sólo dos ovillos, el blanco y el negro, para presentar un tapete monocromático y de alto contraste? Se afirma que las redes sociales son una nueva fuente y a la vez nuevo medio alternativo de información, expresión y comunicación… ¿Es eso cierto?
Acianela Montes de Oca, Moraima Guanipa y Omar Rincón

He llegado a la conclusión de que podríamos estar desperdiciando –y mucho– la potencialidad que nos brindan tanto medios digitales como redes sociales para escuchar, sopesar y transmitir las múltiples voces que anidan en la red.  Obsérvese que digo podría estarse desperdiciando, no lo afirmo porque tampoco es así. Hendijas se consiguen, pero aun hay brechas por abrir.

En Venezuela, gracias a la polarización política, lo que estamos viendo es la repetición del esquema bipolar hegemonía/contra hegemonía, que tan bien se aviene al antiguo sistema de medios masivo y masificante,  pero que es tan contrario/opuesto al espíritu de los nuevos medios que potencian, no solo la multiplicidad de los discursos –la antihegemonía– sino la interlocución entre los ciudadanos…

 Los periodistas, que hemos estado siempre a la intemperie, hoy, además, hemos quedado al desnudo. Las audiencias nos han quitado la ropa y la voz. Son muchos, cada vez más, quienes dicen: Yo también soy periodista. Aunque eso esté muy lejos de ser cierto y allí haga falta un esfuerzo de formación. ¿Qué estamos haciendo mal? ¿En qué estamos acertando?

Debo decir que me sorprendió una reciente iniciativa digital, supuestamente “innovadora”, que presenta las noticias nacionales, en inglés y español, con base en un streaming de Twitter que se nutre de dos fuentes catalogadas y presentadas en pantalla (de facto dividida) como de oposición y de gobierno. En el portal no se explica cómo se escogieron las fuentes, pero en una lectura diagonal destacan las del mainstream.  Ojalá lo haya leído mal, o que este sea un proyecto en fase beta (como casi todo en este ámbito). En todo caso, lo describo para mostrar un contraejemplo.

Marcelino Bisbal, Mariengracia Chirinos y Andrés Cañizalez.
Cuando se habla de innovación periodística, con uso o por efecto de las TIC, quisiera pensar que se trata de otras apuestas que impliquen más escucha ciudadana, más mezcla de voces, como la que hizo la ONG de derechos humanos Provea los días posteriores a las elecciones del 14 de abril, cuando desmontó la mentira del gobierno en torno a la quema de los Centros de Diagnóstico Integral (CDI), valiéndose de su red de contactos en las ciudades donde supuestamente se produjeros estos hechos.

O el extraordinario trabajo del equipo de investigación del diario Últimas Noticias, que mediante los testimonios y el material grabado por los reporteros ciudadanos puso en evidencia, comprobó y divulgó lo que sin duda fue un homicidio cometido por funcionarios, y obligó al gobierno a pronunciarse.

O la buena noticia del proyecto del Instituto Prensa y Sociedad,  Poderopedia, “una plataforma colaborativa que ayuda a entender las relaciones entre las personas, empresas y organizaciones que se convierten en noticia e influyen en nuestra vida diaria. Usando visualizaciones de datos y tecnología semántica, muestra quién es quién en los negocios y la política

O…claro que hay más. Menciono estas tres para subrayar tres tendencias. El uso de medios y redes digitales para el activismo político; el periodismo profesional en medios clásicos que se vale de los infociudadanos; y las iniciativas profesionales de periodismo de datos.

¿Cómo vincular/cruzar/fertilizar estas experiencias? ¿Las del periodismo de investigación, organizaciones sociales y reporteros ciudadanos?  ¿Qué capacidades hay que desarrollar para que esto se dé con más frecuencia y mayor calidad? Creo que una muy importante es la escucha, pero,  ¿cómo se forma la voluntad/capacidad de escucha?  

¡Es que no hay nada más aburrido que los fijos de los medios, que si no los lees en la prensa, los oyes en la radio o los ves en la TV!  Nuestro oficio tiene un enorme desafío allí, allí donde están fallando los medios tradicionales. No podemos seguir haciendo lo mismo cuando todo ha cambiado.



Dispositivos y formatos
Un selfie con Omar

 En ese mismo texto del año 2007, Pasquali aseguraba que la telefonía celular sería el primer servicio universal de la historia de la humanidad.  Profecía cumplida: La cobertura a escala mundial llega al 95%. En Venezuela sobrepasa el 100%. Y, como constatamos a diario,  a través del celular no solo se habla y mandan mensajes de texto, sino que se oye música, se toman fotos, y si se tiene acceso a Internet, la gente navega, ve videos en tiempo real, se conecta a redes sociales…

Un estudio reciente sobre el consumo de información en EEUU arrojó estos datos:

En el 2010 el 3,6% lo hacía a través del móvil; 22% a través de la PC (Total: 25,6%) y 41% a través de la TV.

Apenas tres años después, en el 2013, 19,8% a través del móvil; 19,5% a través de la PC (Total: 39,3%)  y 38% por la TV. 

La prensa escrita bajó del 7,5 al 4,5 y la radio del 14,9 al 12,1.

Bajó el consumo de radio y de periódicos a costa del celular. Solo se mantuvo la TV, pero también -o porque- cambió.



¿Qué pensar para ese nuevo formato en términos periodísticos? Tenemos un 100% de penetración celular y el 70% de la población conectada es joven.  La brecha digital en Venezuela es grande. Aunque el teléfono sea de los “inteligentes”, la penetración de la banda ancha móvil no llega al 7 %.  Pero esa burbujita, para bien o para mal, hace ruido, se divierte. ¿Cómo sacarle punta?   
En redes sociales se produce una gran conversación sobre los programas de TV, por ejemplo. Desde el sofá, celular en mano, se comparten programas y series. Basta con seguir la tuiterzuela durante un Miss Venezuela, la entrega de los premios Oscar o las cadenas del presidente para comprobar ese hecho.  [Nos quejamos de la hegemonía, pero el presidente se encadena y los infociudadanos también]. Pensar, innovar. Pero primero: Ver/entender qué pasa ahí.

Para cerrar, pienso (al menos por ahora) que la recomposición/reinvención del oficio pasa por un reto de formación en cinco áreas:

  • 1.      La lectura (desde el mi mamá me mima) que además incluya la comprensión –mejor si desde la práctica–  del entorno digital. [Somos lengua].

  • 2.      La escucha ciudadana (diversificación de fuentes, lugarización de la información, periodismo hiperlocal).

  • 3.      El desarrollo de competencias para el manejo de los nuevos dispositivos y la creación de contenido para los nuevos soportes (en un contexto de censura, el humor tiene un gran rol que jugar allí…[El Chigüire Bipolar, por ejemplo, hackea la noticia. No todo da risa, pero se rie para no llorar]

  • 4.      El emprendimiento empresarial (porque los jóvenes se están graduando para trabajar con sueldos de miseria e incluso gratis con la única “retribución” de “aparecer” en los medios).Hay experiencias para mirar.

  • 5.      Las estrategias de seguridad digital (para proteger nuestra privacidad y la de nuestras fuentes y datos, porque los periodistas nunca habíamos estado más expuestos)






[2] En las cuatro universidades públicas que ofrecen la carrera en Venezuela (UCV, LUZ, ULA y UBV) el reto de la adecuación tecnológica es enorme.  Sabemos que en Venezuela la conexión a Internet no sólo se ha estancado sino precarizado. [Y es allí donde comienza la censura a Internet. No en los contenidos, que es la punta del iceberg, sino en la base: en el control del acceso. Pero ese es otro tema]


16 de octubre de 2013

Venezuela: Sigue declinando la libertad en la red

Por tercer año consecutivo, la organización Freedom House se ocupa de analizar la libertad de expresión en el entorno digital venezolano con resultados desalentadores. El primer informe, correspondiente al año 2011, le otorga un puntaje de 46/100; el siguiente, de 2012, lo coloca en la posición número 48; y el de este año (que analiza el lapso que va del primero de mayo de 2012 hasta el 30 de abril de 2013) le otorga 53 puntos, vale decir, cinco más que el anterior. Un declive sustantivo también registrado por Brasil y Estados Unidos. El mayor fue el de India, con 8 puntos.
De América Latina, sólo se estudian seis países. Además de Venezuela, se revisa la situación en Argentina, Brasil, Cuba, Ecuador y México. Mientras Argentina es calificado como "libre", Cuba se encuentra en las antípodas, como "no libre". El resto es clasificado como "parcialmente libre". Venezuela es el país de peor puntuación en este último grupo.
Mediante una metodología compleja, que examina y evalúa 100 indicadores distribuidos en tres áreas: Límites para el acceso, límites en el contenido y violaciones a los derechos de los usuarios, el informe da cuenta pormenorizada de los asuntos más sensibles relacionados con la libertad de expresión en Internet y, sobre todo, de las causas que originan las restricciones.
En primer lugar, con base en hechos incontrastables, la investigación expone la asociación que existe entre la falta de insitucionalidad (la inexistencia de contrapesos entre los poderes públicos), el control del operador principal (CANTV) y del ente regulador (CONATEL), así como el control en la asignación y repatriación de divisas para la empresas privadas de telecomunicaciones a través de Cadivi.
Con este panorama de base, el informe documenta de forma minuciosa (con 129 referencias a pie de página) los eventos más importantes en relación con los indicadores que se examinan. Mediante una exhaustiva revisión hemerográfica, entrevistas a expertos y trabajos de organismos nacionales e internacionales, la investigación sustenta de forma incuestionable cada afirmación que se vierte en torno a los continuos y cada vez mayores obstáculos que enfrentan los venezolanos para ejercer la libertad de expresión en la red, en un contexto signado por la hegemonía comunicacional del gobierno.
Un hecho destaca entre todos por su gravedad: La caída masiva de Internet el 14 de abril del 2013, cuando se celebraron las últimas  elecciones presidenciales, evento sólo registrado en países como Egipto y Siria. Como se recordará, la noche de ese domingo, cuando se esperaban los resultados de los comicios, el Vicepresidente de la República, Jorge Arreaza, reconoció que el gobierno le había "bajado el suiche" a la red con argumentos muy poco transparentes.
Si bien el informe subraya el hecho de que se han masificado las conexiones, apunta -igualmente- que la velocidad de acceso es muy pobre.  Existe poca disponibilidad de conexiones de banda ancha (iguales o superiores a 4Mbps) y el costo de un plan de este tipo (como el de ABA de Cantv), que además no está disponible en todo el país, es casi un cuarto del salario mínimo.
La telefonía celular también es foco de atención. En este punto se observa, al igual que en la prestación de la banda ancha fija, el control de la CANTV con su filial privilegiada (Movilnet) y las restricciones que confrontan las empresas privadas para ampliar y mejorar sus plataformas. Cantv, por su parte, denuncia el informe, no reinvierte sus ganancias en la empresa, sino que las destina a "inversión social", con la consecuente desmejora de los servicios.
Igualmente, el texto señala la selectividad de las inversiones privadas. Las redes 4G, recientemente disponibles, solo existen en las ciudades de mayor densidad poblacional. La brecha urbano-rural, expresada en los índices de penetración que exhiben estados como Miranda (más de 92%) versus Apure (menos de 15%), por ejemplo, también son objeto de reflexión.
El acoso a periodistas, humoristas, artistas y líderes de opinión, así como también la vulneración y bloqueo de páginas informativas; la grabación y divulgación de conversaciones privadas, sin que las víctimas tengan un organismo independiente al cual acudir, son parte de un recuento que no nos es ajeno a los venezolanos que hacemos uso de la red y, además, realizamos escrutinio de ella como investigadores de la comunicación.
La restricción a las libertades de expresión, información y comunicación es un mal global. El informe 2013 de Freedom House señala que de 60 países estudiados, 34 mostraron un declive en sus índices; sin embargo, el informe es auspicioso: de la misma forma en que los gobiernos atentan contra las libertades cívicas, igualmente florece y se fortalece el movimiento de defensa de las libertades ciudadanas, entre ellas, el libre acceso y comunicación en la red.




3 de mayo de 2012

Net neutrality and broadband access:
A crucial issue of human rights in Latin America


Escribí este texto hace un año y no lo había publicado. No lo aceptaron como abstract en la conferencia a la cual lo mandé...Un mes después la ONU declaró que el acceso a Internet debía considerarse un derecho humano. Me pareció que valía la pena desempolvarlo hoy.

We must understand that communication is not only a fundamental right under the Universal Declaration of Human Rights since 1948, but also that –as UNESCO’s MacBride Report stated in 1980– the right to communicate is a prerequisite for the realization of other human rights.

Since the invention of the first communicating devices, such as the telegraph and the telephone, information and communication technologies (ICT) have been directed to enhance the human capacity to communicate, to skip the geographical and temporal distances by using those technologies. Nevertheless, this concept could be used to disguise ICT as mere instruments to our perception.

In contrast, there are different theoretical approaches to ICT, such as those proposed by researches of communication phenomena like Javier Echeverría (2008) and Manuel Castells (2009). These experts focus their investigation on the social changes they induce, comparing them to those caused by writing, printing or industrialization.

Approaching the study of ICT from the human rights’ perspective, it is valid to emphasize their capacity to build great global, multimedia channels, which are a valuable tool for the defense of human rights. Although, it is also urgent to underline that ICT ––because of the profound impacts they have–– have contributed to the emergence of new human and social rights that we must be comprehend in order to effectively defend them.

To support this thesis, it is sufficient to say that –as human right activist David Sasaki noted in his presentation at the Personal Democracy Forum recently held in Santiago de Chile– with the invention of the printing press by Johannes Gutenberg in 1450, copyright was born in Spain and the Western world. This was claimed by Spanish philologist and printer Antonio Nebrija, author of the first Spanish grammar (1492) and the first dictionary of this language (1495).

When we refer to ICT, we allude to diverse elements and techniques used for treating and transmitting information. These techniques include mainly those related to microelectronics, informatics and telecommunications. Notwithstanding, is the conjunction of all of these factors, personified in the Web, the one that captures the attention, especially when concerning the validity of free communication and expression.

In a recent article in the journal Scientific America, Tim Berners-Lee, its creator, warned that the Web is now more essential to freedom of expression than any other medium, and that its principles are being undermined. In his view, the disconnection is a form of deprivation of our freedom.
           
The Web, as we have said, is not only a new medium for information and communication, but it is also the needle weaving the Information Society. Furthermore, in this new social space new issues emerge and they are difficult to grasp. In our opinion, the most important among them are the net neutrality and the universal access to broadband (fixed and mobile) which doesn’t only imply to access the service, but also to content, applications, devices and use capabilities.

Currently, a discussion has arisen between two sides. Those who claim for preserving a neutral network ––one in which traffic access and content are clearly separated–– and those who argue that the exponential growth of traffic should lead to the establishment of discriminatory measures to ensure the quality of service in case of potential congestion situations.
                       
Nowadays, the “disconnect” has to do not only with government pressure on the citizens, as happens in countries like China or Iran, but also with new forms of discrimination (nothing else is the digital divide), which are more dynamic and complex that the gaps of the past and are now directly relate to access to broadband. It is clear that the transmission capacity also affects access to services: those with slow connections will have access to simple applications, whereas those with better services can access more sophisticated applications.

In this regard, it is worth to note that, according to one of  the most recently research released by The Economic Commission for Latin America (ECLAC) and The Regional Dialogue on the Information Society (Jordan, 2010), countries in Latin America and the Caribbean (LAC) have few affordable access plans to households. The cost of megabit per second in these countries is fifteen times higher than in the countries of the Organization for Economic Cooperation and Development (OECD).

The penetration levels in the Latin American region ––of 6% for fixed broadband and 4% for mobile broadband–– are lower than the global averages of 8% and 10% respectively. This locates the region below Europe and North America, where over 30% of the population has access to this service. Besides, the average speed offered in the OECD outweighs 12 times that of the Latin American region (30.6 versus 2.5 Mbps).

This disparity in the information society highlights not only the undermining of social duty, but also associates it with a fundamental human right, that of free communication and expression. This right must be defended crucially. In this fight, public awareness is vital, but it particularly needs the decision making from governments in terms of public policies.

It is necessary to legislate to protect net neutrality? According to Berners-Lee’s opinion, yes, it is. “Although the Internet and Web generally thrive on lack of regulation, some basic values have to be legally preserved” (Berners-Lee, 2010). On past July 13, Chile became the first country of ALC to approve ––by 99 votes in favor, zero against and one abstention–– a Net Neutrality Bill.

Is it necessary to legislate to ensure universal access to broadband? In Peru is already under consideration a decree that declares it of public necessity and national interest. Where do we go? In this paper we intend to present a brief panorama of what ––and how––has been done in ALC and what, in our opinion, is there to be done to preserve a fundamental human right.
            

References      

Berners-Lee, T. (2010) Long live the web: a call for continued open standards and neutrality.  Scientific America, Retrieved from http://www.scientificamerican.com/article.cfm?id=long-live-the-web&page=5
November 24, 2010

Castells, M. (2009). Communication power. New York: Oxford University Press.

Jordán, V. (2010). Banda ancha: la nueva brecha digital. In V. Jordán (Ed.). Acelerando la revolución digital: banda ancha para América Latina y el Caribe (pp. 265). Santiago: Naciones Unidas.

Echeverría, J. (2008). Apropiación social de las tecnologías de la información y la comunicación. CTS, 4(10), 171-182.

Abstract presented for consideration at The TERENA Networking Conference

16 - 19 May 2011, Prague, Czech Republic

27 de junio de 2011

Ley de medios comunitarios:
¿Una manzana envenenada?

Con apoyo de diversos estamentos y funcionarios del gobierno, desde principios de año se vienen realizando reuniones que, como ha sido difundido por varios medios, promueven la discusión y aprobación de una Ley, simplifiquemos el título, de Medios Comunitarios.


Variadas notas de prensa, así como documentos disponibles, revelan que la propuesta apunta básicamente al logro de dos cuestiones: la reserva del 33 por ciento del espectro electromagnético para este tipo de iniciativas y el otorgamiento de un abultado presupuesto público para estas emisoras por vía de la publicidad oficial. Algunos señalan el 50 por ciento.


Amén de las lógicas suspicacias que un proyecto de este tipo pueda levantar, y de lo evidentemente desfasado que resulta, tomando en consideración las nuevas venas que abre la digitalización, lo que nos parece más curioso es el ominoso silencio de quienes, en nuestra opinión, tendrían mucho que abonar en un debate sobre el tema. Porque ese es un punto cardinal. No hay discusión y debate. Al menos abiertamente.


Las reuniones a las que nos estamos refiriendo están siendo auspiciadas por destacadas figuras afectas al gobierno y en ella participan, de forma mayoritaria también, gestores y representantes de un conjunto de medios claramente identificados con el sector oficial.


Sé, porque conozco el sector desde hace muchos años, que el de los medios comunitarios no es un grupo homogéneo, sumiso y obsecuente. Por el contrario, si algo late en el corazón de su tradición, es el ser esquivo a los controles y mediatizaciones.


Esa, y no otra, es la razón de su emergencia en el espacio mediático, para demandar democracia informativa, al margen de los intereses comerciales y gubernamentales. Ello, como ha sido reconocido por tirios y troyanos, se puso claramente de manifiesto en el año 2002 cuando, gracias al blackout mediático operado por la TV comercial, surgieron como una “alternativa” a la desinformación.


¿Cómo se comportan ahora? Varios estudios disponibles que examinan sus discursos y tendencias dan cuenta de ello. Algunos son de corte descriptivo, con énfasis en las percepciones de sus promotores; otros, ponen sus los oídos en las audiencias; algunos más de fondo, producto de tesis doctorales en universidades y centros de investigación del país y del extranjero, los calibran a la luz de teorías comunicacionales y políticas.


Palabras más, palabras menos, al menos los que hemos consultado, coinciden en una realidad notoria: son pocos los que cuentan con un fuerte anclaje social. Un buen trozo de esta torta ha sido comida por el gobierno. Desde el 2002 se planificó y llevo a cabo un proceso de cooptación dirigido a hacer de ellos un altavoz oficial y así se desempeñan muchos. Muchísimos.


Pero también emerge de bulto que ese panorama no es uniforme, plácido, inamovible. Subsisten, penosamente invisibilizadas, una interesante cantidad de medios de genuina vocación alternativa y comunitaria.


¿Qué piensan estos de esta propuesta de Ley? ¿Qué les parece una pretensión como la que se revela en el proyecto, destinada a doblegar, mediante una pauta publicitaria oficial, su necesaria, sana y legítima independencia?


Que sepamos, no existe en el orbe legislación que se ajuste a tamaño despropósito. Existen sí, Estados democráticos que aseguran y destinan presupuestos y partidas del erario público al sostenimiento económico de unos medios que le urgen a la democracia. Partidas y presupuestos compuestos por ingresos provenientes de fuentes públicas y privadas, vía tasas impositivas, por ejemplo, administrados localmente y supervisados por entes equilibrados y probos.


Porque es esto lo que está en el fondo. Quién te financia y para qué. Ya lo decía Alfonso Gumucio-Dagron, uno de los estudiosos más respetados por el movimiento de medios comunitarios a escala latinoamericana: La sostenibilidad de estos medios es un arte de equilibristas.


De acuerdo con este investigador, autor de varios libros de obligada consulta y protagonista de diversas experiencias en Bolivia y Guatemala, los medios comunitarios tienen que procurar un balance (nada fácil) entre tres tipos de sostenibilidades: social, económica e institucional.


Social, porque deben auscultar y expresar los pálpitos de una comunidad, que siempre es diversa, con equidad. Económica, porque de ella depende su autonomía e independencia. Y, finalmente, institucional, porque tienen el derecho - y el deber- de exigirle al Estado un margo legal y regulatorio que garantice su supervivencia, de acuerdo con los ideales de una gestión democrática y participativa. Sin concesiones.


Hemos advertido muy de cerca la presión que sienten quienes, para nosotros, encarnan prácticas de legítima comunicación comunitaria y alternativa. Por eso nos resultan tan valiosas las expresiones de Argenis Fuenmanyor, de Tierra Libre FM de Trujillo; o de Kenia Useche, de Canal Z, de Maracaibo, quienes en un reciente foro celebrado en Valera, con el patrocinio de la misma Gobernación del Estado, abogaron por una revisión de fondo sobre el quehacer de estos medios y, en el contexto de la Ley que se promueve, pusieron sobre el tapete el tema de su necesaria independencia, al margen del discurso oficial.


¿Quién puede dudarlo? Es necesaria una Legislación que legitime, acote y preserve el digno quehacer de estos medios. Lo que no debe aceptarse es que, en aras de su muy circunstancial cooptación, se les ofrezca -y se acepte- una manzana envenenada. ¿Habrá algún ingenuo en esta época? ¿Se la comerán? ¿Cómo conjurar esa trampa? ¿Cómo aprovechar esta contingencia para avanzar en la antigua y noble lucha por una comunicación democrática?

2 de junio de 2011

Declaración conjunta sobre la libertad de expresión e Internet (01/06/2011)

De los principios generales (1, a):

"La libertad de expresión se aplica a Internet del mismo modo que a todos los medios de comunicación. Las restricciones a la libertad de expresión en Internet solo resultan aceptables cuando cumplen con los estándares internacionales que disponen, entre otras cosas, que deberán estar previstas por la ley y perseguir una finalidad legítima reconocida por el derecho internacional y ser necesarias para alcanzar dicha finalidad..."

Ver el texto completo aquí

29 de abril de 2011

Aumentan y se diversifican
las amenazas sobre Internet

“Nuevas tecnologías, innovación en los modos de represión” se titula la introducción al informe Libertad en la Red 2011, un estudio publicado recientemente por la organización Freedom House (FH), según el cual la libertad de expresión y prensa en Internet correría riesgos en Venezuela.

Esta es la segunda investigación que realiza FH para calibrar el estado de la red a escala global. El informe del año 2009 examinó 15 países y de América Latina sólo figuraron Cuba y Brasil. El actual presenta los resultados de 22 más, para un total de 37. Entre los latinoamericanos se cuentan, además de los dos anteriores, México y Venezuela.

En líneas generales, internacionalmente la propagación e intensificación de los controles de Internet sigue cuatro patrones bien definidos: bloqueo de contenido político relevante, ciberataques contra sitios críticos, control de la infraestructura de telecomunicaciones y manipulación de la información disponible en línea.

Los resultados globales revelan que un número cada vez mayor de gobiernos se está moviendo para regular o restringir la libre circulación de información en Internet. Incluso en países como Corea del Sur y el Reino Unido la red es vapuleada a través del acoso judicial, la censura o la vigilancia.

No obstante, el informe también señala que, aunque las amenazas aumentan y se diversifican, igualmente lo hacen las iniciativas de ciudadanos y activistas que ensayan y encuentran formas de eludir las restricciones y de usar las diversas herramientas disponibles en la red para promover la democracia y los derechos humanos.

La metodología del estudio se basa en el escrutinio de un conjunto de cien indicadores clasificados en tres categorías: obstáculos para el acceso, límites en el contenido y violación de los derechos de los usuarios. Los resultados permiten agrupar a los países en tres segmentos: con libertad en la red, parcialmente libres y sin libertad.

Ocho países aparecen en el tope, con Estonia y Estados Unidos a la cabeza, y once en la base, con Irán, Burma y Cuba disputándose el foso. Venezuela se ubica en el medio, junto con diecisiete más y, según los hallazgos, comienza a mostrar “signos iniciales de control de Internet por motivos políticos”.

Ya en los preliminares, de un texto de casi 150 páginas, las investigadoras Sanja Kelly y Sarah Cook mencionan este dato y advierten que, si bien en nuestro país las restricciones a los medios de radiodifusión habían crecido en los últimos años, la red se había mantenido relativamente libre de control.

Aunque hasta la fecha no se han detectado casos de filtrado a gran escala, o detenciones masivas de ciberactivistas, sí se nota “el esfuerzo por intimidar a los sitios web para que censuren los comentarios de sus usuarios”, afirman. Un riesgo adicional a futuro lo supone la posible aplicación discrecional de la ley Resorte, reformada en diciembre pasado, que insta a los operadores de las redes de telecomunicaciones a convertirse en censores.

Entre los eventos más relevantes asociados a un posible bloqueo mencionan un caso puntual: la dificultad que se tuvo para acceder a ciertos blogs alojados en la plataforma de Wordpress y al portal Noticiero Digital (inaccesible desde Venezuela a través de CANTV) durante los días cercanos a las elecciones parlamentarias de septiembre de 2010.

El informe señala una arista crítica: la imposibilidad de comprobar la responsabilidad del gobierno, u otros agentes, en estos casos. Subraya que estos son eventos preocupantes en un país donde no existen contrapesos entre los diferentes poderes del Estado y que carece de instituciones independientes ante las cuales propietarios, usuarios y productores de contenido pueden tramitar sus quejas, pues el organismo regulador del sector, la Comisión Nacional de Telecomunicaciones (Conatel), depende del poder ejecutivo a través de la Vicepresidencia de la República.

De cara a las próximas elecciones presidenciales del 2012, el estudio sugiere que podría “aumentar la censura y el hostigamiento a los medios digitales y a los usuarios de Internet”. De concretarse este vaticinio, el gobierno estaría bien apalancado, pues en Venezuela, “aunque hay 25 operadores de telecomunicaciones, es la CANTV, estatizada en 2007, la compañía que monopoliza el servicio de banda ancha y controla más del 90 por ciento del mercado de Internet”. Movilnet, por su parte, lidera el mercado de la telefonía móvil.

El informe completo se puede revisar aquí

Publicado en CódigoVenezuela y Diario de Los Andes