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16 de mayo de 2014

El silencio de los desconectados



“Para los conectados, el resto del mundo tiene Internet”. Con esta agria sentencia  comienza un post de la bloguera cubana Elaine Díaz con el cual, no lo dudo, le resultaría fácil identificarse al 55% de la población venezolana sin acceso a la red…si pudiera participar en las discusiones que, en su nombre, se libran en diversos escenarios.
En los últimos meses, debido a las protestas ocurridas en el país, las cuales –como resultado del control y la censura oficiales–   han sido silenciadas por la mayoría de los medios, comienza a tomar fuerza la idea de que los ciudadanos y las audiencias se han deslizado a la red para expresarse, informar e informarse sobre lo que sucede.  En nuestro criterio, aunque en ello haya bastante de verdad , eso no es del todo cierto.  Según la Comisión Nacional de Telecomunicaciones (Conatel), la penetración de Internet alcanza casi el 45% de la población, pero este porcentaje de usuarios no está distribuido equitativamente a lo largo y ancho del país.
Si bien en el Distrito Capital y el estado Miranda los conectados superan el 90%, en estados como Trujillo, por mencionar uno, no llegan al 25%. Aún más: en la zona alta de la parroquia Juan Ignacio Montilla de Valera, un grupo de ciudadanos puede tener acceso a un servicio de banda ancha de 10Mbps (prestado por la empresa Inter); mientras que en la parroquia San Luis, de la misma ciudad, la gente aún accede a través de conexiones discadas (Cantv). Consulta aquí un mapa interactivo del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y presta atención a los dos puntos azules, ambos en Caracas. 
En la actualidad, la censura no solo tiene que ver con las presiones del gobierno sobre los medios (incluidos los digitales),  sino con nuevas formas de discriminación –como la brecha digital– mucho más dinámicas y complejas de comprender. ¿Las estamos estudiando con propiedad? ¿O estamos, como suele suceder, haciendo más énfasis en lo más evidente y que genera más ruido? [Demasiada luz encandila].
En Venezuela el acceso y, por ende, la libertad de expresión en la red no solo se ven coartados a través de disposiciones arbitrarias e ilegales como las de la Conatel, que ordenó a los proveedores de servicio de Internet (y ellos aceptaron) el bloqueo de más de 500 sitios web; o mediante el acoso o la censura a periodistas y ciberciudadanos,  sino a través de mecanismos más sutiles, pero prácticamente “invisibles”, como el control de la infraestructura de telecomunicaciones.

 El “ecosistema internet” puede ser representado, como lo propone Daniel Pimienta, con la forma de una pirámide en cuya base descansa la infraestructura (la red de transporte: cables, satélites, fibra óptica, etc.) sobre la cual se alza la infoestructura  (los diversos servicios: correo, video, redes sociales). Los contenidos (o la infocultura) son las piezas de información que circulan entre los usuarios;  vale decir, la punta del iceberg, lo único que una persona no familiarizada con estos temas puede ver a simple vista.
En nuestra opinión, en Venezuela el control de la red se efectúa y comienza por la base, vale decir, por la infraestructura, y a través de dos mecanismos: El financiero, mediante la restricción a las empresas privadas de las divisas necesarias para sus inversiones (asignación y repatriación); y el normativo, vía la promulgación de leyes, como la de Telecomunicaciones y la  de Responsabilidad Social en Radio, Televisión y Medios Electrónicos (ResorteMe), ambas reformadas en diciembre del año 2010.
Las tres “C”: Cencoex, Cantv, Conatel
En Venezuela, el Estado (hoy lamentablemente cooptado por el gobierno) no solo es el propietario del operador principal de telecomunicaciones (la empresa Cantv, renacionalizada en el año 2007), a través del cual se producen cerca del 90% de las conexiones a Internet, sino que controla al ente que las regula (CONATEL[1]), y –algo para nada menor– también decide de manera unilateral sobre la asignación y repatriación de las divisas requeridas por las empresas privadas de telecomunicaciones (antes CADIVI, hoy CENCOEX).
¿En qué aspectos ha incidido este control?  Nos referiremos, por ahora, sólo a uno: la velocidad de acceso. En la actualidad, de acuerdo con la Comisión Económica para América Latina (Cepal),  se considera banda ancha aquella conexión que es igual o mayor a 4 Mbps. En Venezuela, la velocidad promedio  ronda los 1,5 Mbps  Sólo para comparar: El promedio latinoamericano es de 2.5 Kbps (va desde Ecuador, con 3.6 Mbps, hasta llegar a Bolivia, con 1 Mbps).  El “pico de velocidad” promedio latinoamericano es de 13.5 Mbps (Va desde Ecuador, que tiene 18.5 Mbps hasta llegar a Venezuela con  8.0 Mbps (Akamai, 2013).
Desde el año 2008 nuestro país ha venido bajando en los índices de preparación para el ingreso exitoso a la Sociedad de la Información. De acuerdo con  la Unión Internacional de las Telecomunicaciones (UIT, Informe 2013), pasamos del puesto 76 al 79 (157 países: Corea del sur en el tope, Níger en el fondo).  Las conexiones se han multiplicado, pero en la misma medida se han precarizado.
Las empresas privadas dejaron de vender planes superiores a 2Mbps. De las tres compañías de telefonía celular, solo una (Digitel) ofrece conexiones 4G y en un limitado número de localidades. Existe un parque de teléfonos inteligentes de aproximadamente 8 millones de aparatos, pero de éstos, según cálculos propios basados en las cifras de la Conatel y de la UIT, sólo un 7% se sirve de la banda ancha.
Un informe reciente de la Asociación Hispanoamericana de Centros de Investigación y empresas de Telecomunicaciones (Ahciet) vaticinó que, de acuerdo con las tendencias que se observan,  en el año 2020 Uruguay y Argentina igualarán a Europa, con el 75 por ciento de los hogares con banda ancha.  Chile llegará al 67 por ciento, México al 64 por ciento, Brasil al 63 por ciento y Venezuela al 54 por ciento. Hablamos de 2020 y ya –hoy–según la UIT,  más del 95% de los puestos de trabajo tienen o incluyen un factor de competencia digital.
En resumen: Nos estamos quedando atrás.  El acceso y el uso de Internet no es un lujo, es una prioridad, tal y como lo defendimos en la campaña InternetPrioritaria en el año 2009. En 2011 los relatores de libertad de expresión propusieron que se considerase un derecho humano, pues es puerta de entrada y garantía para el ejercicio de otros derechos, como los de expresión, educación y trabajo. Sabemos que la brecha digital es reflejo o consecuencia de la brecha económica y social y que, gracias a la velocidad con la que impactan las TIC todos los procesos, esta brecha no hará sino ampliarse cada día más. 

¿Qué hacer?  ¿Qué garantías debemos demandar al Estado?
No es posible plantear reclamos y demandas si no hemos comprendido de qué se trata este asunto. En ese sentido, toca, en primer lugar: Sensibilizar sobre estos temas para generar una masa crítica de usuarios.  ¿Cómo hacerlo?  ¿Por dónde empezar? Los jóvenes son la clave. 70% de los usuarios venezolanos de Internet son jóvenes. Esta investigación muestra que aquellos entre 18-29 años son el grupo más dispuesto a defender la apertura del entorno digital.
Internet es una puerta de entrada a la diversidad y una palanca para el desarrollo. Sin embargo, hacer que esté disponible para todo el mundo es sólo posible a través la formulación y desarrollo de políticas públicas producto del debate social. ¿Lo estamos dando? Me temo que no.  No creo equivocarme al decir que sobre esto hablamos mucho, pero todavía muy pocos…precisamente, los conectados.


[1] La Comisión Nacional de Telecomunicaciones (CONATEL) es el ente responsable de administrar, regular y controlar el uso de los recursos limitados utilizados en las telecomunicaciones y medios de comunicación audiovisuales. En la letra es un instituto con autonomía técnica, financiera, organizativa y administrativa, pero es dependiente del poder ejecutivo. Sus cinco directivos son de libre nombramiento y remoción por parte del Presidente de la República. El Directorio de Responsabilidad Social, otra instancia reguladora prevista en la Ley de Responsabilidad Social en Radio, Televisión y Medios Electrónicos, es presidido por el Director General de CONATEL e integrado por once miembros, de los cuales siete son representantes de organismos estatales.

15 de mayo de 2014

No estamos para discusiones sublimes

El próximo sábado se celebra el  Día de Internet y, como siempre que pienso en estos temas, pienso también en José Gregorio (Cheo) Silva, protagonista clave en el desarrollo de Internet en la ULA, en Los Andes, y en el país, cuya pasión por la innovación y el cambio tecnológico fue la mecha que prendió en mí un interés que no cesa. Sólo dos preguntas, Cheo:

¿Cuáles son los temas cruciales sobre los cuales pensar hoy en relación a Internet en el ámbito global?


La Internet no es una moda más que llegó a la humanidad. Es un salto en nuestra evolución como especie. Es uno de los hitos significativos de nuestra historia  humana. Ha venido evolucionando y va a seguir evolucionando con nosotros: Inicialmente un proyecto de seguridad militar, luego un proyecto de desarrollo académico, luego un mecanismo flexible de información y comunicación de una masividad y  alcance global sin precedentes. La Web 2.0 permite que estemos y nos mantiene conectados, tiene valor por la participación y los contenidos  de la gente y, sin duda, cambia nuestros hábitos cotidianos e incide en nuestra evolución global.

Un aspecto interesante es el tema de la privacidad: Hay dos puntos allí, el primero es que el concepto de privacidad ha evolucionado y continuará evolucionando. La privacidad de los inmigrantes digitales no es la privacidad de los nativos digitales y por eso  muchas discusiones  están planteadas en mesas diferentes, que a veces son disjuntas.  

El segundo aspecto es la vulnerabilidad intrínseca de los mecanismos que usamos: nuestros datos se trasmiten por canales que podrían ser abiertos en ciertas condiciones y/o son guardados en los archivos de supercompañías a las que conscientes o inconscientemente le damos nuestra confianza, con todo lo que eso significa. Podemos elegir, en parte, donde depositamos nuestra confianza, pero siempre estaremos expuestos a riesgos.

En la evolución de la humanidad estamos obligados a desarrollar una conciencia de terrícolas. Algunos temas que hemos manejado como problemas de países sólo pueden ser resueltos globalmente: el hambre, la pobreza, la salud, la educación, el medio ambiente, la opresión política, la paz, el terrorismo, por mencionar algunos.  El papel de la Internet allí es y será clave. Pero no estamos cerca de resolver estos puntos. Todavía los abordamos de una forma que expresa más nuestras limitaciones de las viejas capacidades y valores que nuestras nuevas potencialidades humanas. Pero cada vez va a haber más personas conscientes delas restricciones que tenemos originadas en nuestra historia previa…
  
Con respecto a Venezuela ¿Cómo observas su evolución? ¿cuáles son los mayores desafíos?

 En Venezuela, tristemente, estamos complicados en nuestra participación dentro de estas reflexiones de hacia donde debemos dirigirnos como humanidad. Los temas de supervivencia física de nivel más elemental son para nosotros relevantes hoy, lamentablemente. Tenemos una agenda cotidiana ligada a la disponibilidad de los productos más básicos: alimentos elementales, productos de higiene, servicios públicos estándares, inseguridad...

De alguna forma, estamos ahora en medio de las discusiones que fueron pertinentes en la zona media del siglo pasado, el significado de los derechos civiles elementales,  la libertad de expresión,  la democracia, la libertad de reunión, etc. Obviamente no es el mejor ambiente para discusiones sublimes. 

En ese contexto es claro que si debemos defender los derechos a la vida digital ante amenaza s como el  blackout, la censura parcial o total, el control excesivo de las comunicaciones. Nos quejamos durante mucho tiempo de un monopolio y ahora tenemos otro.  Ya lo decía el poeta  alemán cuando expresaba sus temores ante el posible devenir histórico:  “La bota que pisa es siempre una bota/ Ya comprendéis lo que quiero decir:/ No cambiar de señores/ sino no tener ninguno”. 

Finalmente, aquí y alla, a los problemas de los conectados se suma el de la inequidad digital, que no sólo sigue sin resolver, sino que se profundiza.

6 de junio de 2012

Sociedad de la Información:
¿Participación sin acceso?


Justo el 17 de mayo, cuando se celebraba el Día Mundial de las Telecomunicaciones, mejor conocido como el Día de Internet, uno de los portales digitales más populares del país, La patilla, denunció haber sido bloqueado por CANTV. El miércoles pasado, durante la mañana, el dominio .ve registro una grave caída que fuentes oficiales atribuyeron a fallas en el  suministro eléctrico de los servidores de Conatel. Ambos casos, sin duda, ponen sobre el tapete los nuevos problemas que surgen en la Sociedad de la Información.  Sobre este y otros temas conversamos con la profesora Raisa Urribarrí, de la Universidad de Los Andes.


Por Layisse Cuenca
@layissecuenca
Gráficas: Edgar Alviso


¿Qué significa participar en la Sociedad de la Información?
-Participar en la Sociedad de la Información significa tener acceso a la plataforma de comunicación que se ha convertido en su columna vertebral: Internet. Como señala el profesor Antonio Pasquali, allí se da una relación pendular: no puede haber participación sin acceso. El derecho a mantener una red neutral, y la exigencia de conectividad masiva a bajo costo son asuntos cruciales que los ciudadanos deben exigir a los Estados, dice de entrada la profesora.

La investigadora y experta en esta materia afirma que en Venezuela se han ido viendo avances en ese sentido: En el año 2000 teníamos un 4% de acceso, y hoy tenemos más de un 40% según cifras oficiales de Conatel, pero —se pregunta— ¿qué pasa con el derecho del 60% restante? Además, agrega, a la brecha de acceso hay que sumarle la velocidad promedio de conexión, que es de apenas 1Mbps.  Venezuela ha venido bajando desde el 2008 sus índices de preparación para el acceso a la Sociedad de la Información. De acuerdo con  la Unión Internacional de las Telecomunicaciones, pasamos del puesto 61 al 65. Eso se refleja, entre otros aspectos, en la mala calidad de las conexiones, que se han multiplicado, pero también precarizado.

¿A qué se debe esto?
La precarización, en mi opinión, es producto de la monopolización del servicio de banda ancha, pues sólo CANTV presta ASDL. Es cierto que la operadora nacional mantiene las tarifas más bajas, pero con ellas no pueden competir las privadas y, al no darse una sana –recalco, sana– competencia, las inversiones decrecen. Investigadores serios señalan que  los aportes de sector de las telecomunicaciones al Producto Interno Bruto vienen cayendo en los últimos años. La diferencia de acceso entre el centro del país y la provincia (Miranda más de un 80% Vs. Trujillo, un 16%) también es atribuible a la lógica del mercado, pues se invierte donde es rentable. El Estado debe revertir eso. Las telecomunicaciones son un entramado complejo que necesita políticas de Estado, consensuadas con el sector privado y la sociedad civil,  que garanticen conectividad de calidad para la mayoría de la población. Mejores índices de conectividad y mejores velocidades de conexión serían  dos políticas de Estado deseables para asegurar el acceso equitativo a la red. Además de la garantía sobre su neutralidad.

Masa crítica

¿Cuánto le cuesta a un venezolano una conexión promedio?
La tarifa más baja, hablo de banda ancha, significa un egreso de aproximadamente el 15-20 % del salario mínimo. Lo lógico sería que si no lo pudieras pagar,  pudieras conectarte en bibliotecas, escuelas, liceos, universidades y sitios públicos. El Estado ha hecho esfuerzos para llevar la conectividad a las zonas populares, con el programa Infocentros, por ejemplo, pero estudios serios señalan que en ellos sólo accede el 3% de la clase E. Por eso es tan importante que haya habido una declaración de los relatores internacionales para la libertad de expresión instando a los Estados y a los gobiernos a declarar el acceso a internet como un derecho humano. En realidad el derecho humano es el de la comunicación, pero esta pasa  hoy en día por tener acceso a las plataformas de telecomunicaciones que la habilitan.

¿Qué es lo que se necesita para asegurar  la defensa de ese derecho?
Masa crítica de usuarios.  El acceso a Internet es un derecho que solo se defiende si se conoce, si se ha disfrutado. Por ello siempre he insistido en que, incluso para la comprensión de estos temas, se requiere una inmersión práctica.  Internet permite la multimedialidad, la hipertextualidad, la globalización de los mensajes y, lo que para mí es sumamente importante, la interactividad. Esas cuatro características cambian todo el ecosistema mediático. Incluso, la manera de pensar la misma sociedad porque ella se transforma gracias a esos cambios. No estamos hablando de banalidades.  Estamos en medio de un cambio de época que debe ser comprendido cabalmente si queremos incidir en su rumbo.

La invención de Internet vino a cambiar  definitivamente los modelos de comunicación. Los de antes eran medios unívocos, donde existía un emisor para varios destinatarios, prácticamente mudos, sin posibilidades de retorno. Una tecnología como esta, bidireccional, lo que hizo fue abrir los canales, abrir las puertas para que ese destinatario se convirtiera en uno con posibilidad de participación y eso cambio todo,  al menos desde el punto de vista técnico. Desde el punto de vista social, las inequidades siguen presentes, como vemos son altas las barreras (acceso, educación, etc.). El punto crucial es cómo aprovechas esas nuevas posibilidades que se te abren para superarlas. Lo contrario es cruzarte de brazos, algo muy peligroso porque los cambios son veloces y vas a quedarte atrás.

¿Cuáles serían los mayores desafíos?
Este siglo va a estar marcado por el control de las telecomunicaciones. Quien controla las comunicaciones controla la sociedad,  y quien controla la sociedad tiende a controlar las comunicaciones que, en este siglo, encarnan en las telecomunicaciones. En los años que siguen vamos a ver de una manera cada vez más marcada, esa lucha -que ya se está dando-  por  mantener la red libre o por controlarla. En Venezuela ya lo vemos con la nacionalización de la CANTV. Por ahí pasa el 92% del tráfico nacional de Internet y su control por parte del Estado es una señal importante. A ello súmale la reforma de la Ley Orgánica de Telecomunicaciones y la Ley  Resorte. La primera le devolvió al Estado el control de las telecomunicaciones, y la segunda incluyó en la normativa a los mensajes que circulan por los medios digitales.  No estoy diciendo que el control de las telecomunicaciones por parte del Estado sea necesariamente negativo, pero sí hay que reflexionar sobre el porqué y el para qué se controla al Estado.

Puente de acceso a otros derechos
Para la periodista y profesora de la ULA,  cuando se priva al ciudadano de las posibilidades de acceso se le está sustrayendo de la posibilidad del ejercicio de un derecho que garantiza el ejercicio de otros más: al trabajo, al estudio...
“Quienes defendemos el libre acceso a la red nos preocupamos  cuando surge alguna iniciativa dirigida al control de la plataforma. Internet es un canal sobre el que se alzan los otros medios. Por eso debería ser neutral. Esa es la campaña que han emprendido un conjunto de activistas a escala internacional, una que por cierto acompañan sus mismos creadores, Vint Cerf y Tim-Berners Lee”.
 Nuestra utopía por una comunicación democrática, destaca finalmente la profesora Urribarrí,  nos ubica de ese lado, del de quienes trabajan porque no haya ningún mecanismo o poder que permita privilegiar o censurar el acceso y la participación de todos los ciudadanos en esta plataforma global.

Publicada en el Diario de Los Andes. 06/06/2012

22 de marzo de 2010

Internet: más acceso ¿más libertad?

En la última edición del programa dominical “Aló Presidente”, el Jefe del Estado anunció el relanzamiento del programa Infocentros, el cual nació en septiembre del año 2000 para dar cumplimiento a las disposiciones del decreto 825, del mes de mayo de ese mismo año, que establece, en su artículo primero, el acceso y el uso de Internet como política prioritaria para el desarrollo cultural, económico, social y político de la República Bolivariana de Venezuela.

Sin pasar a juzgar las motivaciones de esta decisión, que algunos atribuyen a tratar de despejar los temores y críticas que generaran sus declaraciones anteriores: “Internet no puede ser una cosa libre”, para quienes nos dedicamos a investigar en esta área constituye un hecho no sólo relevante, sino beneficioso, el que haya sido el mismo Presidente de la República quien haya puesto el tema de Internet en el tope de la agenda pública.

Para bien o para mal, cuando el Jefe del Estado llama a sus seguidores a suscribirse y a activar en plataformas como Twitter está llamando la atención sobre la existencia de un nuevo recurso - y a la vez espacio de interlocución pública y privada- que no puede estar reservado, como hasta ahora, para un 30 por ciento de los ciudadanos como destacamos quienes formamos parte de la iniciativa Todos en Red.


Si bien las cifras que el mismo Presidente se encargó de resaltar resultan auspiciosas, y pueden atribuirse en parte a valiosas iniciativas gubernamentales, no es menos cierto que aún estamos lejos de superar la brecha digital. Recordemos que este divisorio es consecuencia de una fisura social real, pero, al mismo tiempo, contribuye con su aceleración y ampliación en el contexto de una sociedad informacional o de la información.

En ese sentido, hay que llamar la atención sobre un punto capital. Y es que en nuestro país existe un cuerpo de leyes y decretos que
reconocen -como dispone la Carta Magna en su artículo 110- el interés público de los servicios de información por ser instrumentos fundamentales para el desarrollo económico, social y político del país. Entre ellos, el ya nombrado Decreto 825 que apunta hacia la masificación de Internet.

Para algunos podría resultar contradictorio que, al tiempo que se ponen en marcha programas para la ampliación del acceso a la red, se pretenda controlar lo que por allí circula. Ello tiene una explicación sencilla: se confunde la plataforma con los servicios.

Internet
es un conjunto descentralizado de redes de computadoras interconectadas que, a través de un protocolo informático de interconexión, funciona a escala mundial. Sobre esta, llamémosla plataforma, corren o funcionan diversos servicios que van, desde redes de bibliotecas, buscadores, manejadores de correos, hasta medios de comunicación digital…o la mezcla o superposición de varios de éstos.

Vale decir: la misma plataforma que un ciudadano usa para pagar sus impuestos, tramitar el pasaporte, bajar documentos de una base de datos y capacitarse en línea, es la misma que utiliza para comunicarse con sus familiares lejanos, leer las noticias o activar en redes sociales como Facebook. o Twitter.

Que el Estado relance el proyecto Infocentro con el fin de promover la ampliación del acceso a Internet es un hecho que aplaudimos, sobre todo nos complace a quienes impulsamos la campaña Internet Prioritaria, con el fin de eliminar la calificación de suntuario al uso de Internet por parte de la administración pública, como establece el decreto 6499 de marzo del 2009. A la luz de las declaraciones del Presidente Chávez, ¿no resulta un absurdo?

Para finalizar queremos insistir en reconocer la importancia de relanzar el programa Infocentro. Lo que no nos parece conveniente es que se añada como coletilla que ello tiene como fin convertir la red en una “trinchera de lucha”. Al destacar
sólo uno de los múltiples usos que se le pueden dar a esta compleja plataforma (el Presidente anunció que crearía un blog para dar cuenta de sus actividades), se minimizan sus potencialidades y se pone en evidencia el desconocimiento de su principal caracteristica: la posibilidad de generar diálogo e interacción.
Si acaso la red puede considerarse una trinchera, lo es una de conocimiento y libertad.
Publicado en el Diario de Los Andes.

17 de mayo de 2009

Internet prioritaria: punto y seguimos

La campaña Internet Prioritaria llega al 17 de mayo y se suma a la celebración del Día de Internet con una noticia relevante para el sector TIC. La eliminación del Ministerio de Telecomunicaciones e Informática (cuyas competencias han sido transferidas al de Ciencia, Tecnología e Industrias Intermedias) y la adscripción del organismo regulador (Conatel) al de Obras Públicas y Vivienda.

Un dato sin duda significativo es que al frente de estas dos carteras se encuentran los oficiales en condición de retiro Jesse Chacón y Diosdado Cabello, respectivamente, quienes -desde Conatel- estuvieron al frente de las negociaciones que, en el año 2000, culminaron con la promulgación de la Ley de Telecomunicaciones.

Como se recordará, la posible sanción de un nuevo texto legal armado tras bastidores fue largamente debatida el pasado año, a partir de la filtración de un "borrador" de decreto (el 6244) recibido por la Secretaría de la Sala Constitucional del Tribunal Supremo de Justicia, el 29 de julio.

Transcurridos varios meses, y luego de que diversos sectores se pronunciaran en contra de algunas de las disposiciones allí contenidas, la última información que recibimos fue que un equipo técnico del ministerio recién abolido trabajaba su articulado para su posterior envío, consideración y aprobación por parte de la Asamblea Nacional.

Tan delicada es la legislación del sector de las telecomunicaciones que pasaron más de 50 años para que el Reglamento de Telecomunicaciones (1946) se convirtiera en Ley (2000) y vale subrayar que ésta fue sancionada -la única, por lo demás- en el período especial denominado "el congresillo". ¿Cuánto tiempo será necesario para su reforma? De acuerdo con estos movimientos, ¿será posible pensar que la hora ya llegó?

Quienes hemos impulsado la campaña Internet Prioritaria con el propósito de solicitar la exclusión del uso de internet del Instructivo Presidencial para la Eliminación del Gasto Suntuario o Superfluo en el Sector Público Nacional (Decreto 6649) y de exhortar a la defensa de lo dispuesto en el Decreto 825, que lo declara política prioritaria para el desarrollo cultural, económico, social y político del país, llamamos la atención también sobre este asunto que aún está pendiente, pues -reiteramos- el de las (tele) comunicaciones es un tema que toca los intereses de la ciudadanía, que compete a la sociedad toda, y -por lo tanto- es demasiado importante para dejárselo solo al Gobierno.

Con una amplia programación, a la que se suma un Festival organizado por ciberactivistas y autores de la blogosfera criolla, congregados en redes sociales como Facebook yTwitter, celebramos las maravillas que nos pone en las manos la red y nos convocamos a seguir pendientes de su rumbo en Venezuela.

Ex ministra Socorro Hernández: "Cuando el borrador sea consultado..."




Nota de prensa del MPPTI, a propósito de la celebración del Día Mundial de las Telecomunicaciones y de la Sociedad de la Información, en la cual la ex funcionaria destaca que las telecomunicaciones “son herramientas para la transformación, para el cambio, para que la sociedad pueda realmente avanzar hacia el socialismo”.

Más información sobre el decreto 6244 en http://uraisa.wordpress.com/

6 de mayo de 2009

Internet Prioritaria ¿hacia dónde vamos?

Oficialmente, la campaña Internet Prioritaria comenzó el martes 28 de abril con la puesta en línea del portal. El fin de semana anterior, sin embargo, ya el pronunciamiento estaba corriendo por las tuberías virtuales de la red. Cumplimos ayer -cinco de mayo- una semana intensa de trabajo que ha dado sus frutos.

Podemos contabilizar ya cerca de 1000 adhesiones individuales, varias institucionales (del país y del exterior) y vernos reflejados en un grupo de la red social Facebook que ya alcanza los casi 700 miembros. En la tuitosfera, ese nuevo espacio de intercambio que no para de darnos sorpresas, la conversa también ha sido activada y una etiqueta #internetlujo concentra las contribuciones. Más de 25 blogs y una ya incontable cantidad de vínculos nos referencian. Periódicos, programas de radio...

En fin. Vamos logrando lo que nos propusimos. Llamar la atención sobre el contrasentido que representa declarar como suntuario el uso de una herramienta de comunicación que ya, en el año 2000, había sido declarada de uso prioritario para el desarrollo. Internet no es un lujo. Como dice uno de los documentos de la campaña: "No se puede comparar un servicio público con el alquiler de autos ejecutivos, recepciones, o cualquier otra cosa claramente suntuaria. No se puede hacer un esfuerzo de magnitudes tan importantes como el lanzamiento del satélite Simón Bolívar y luego declarar suntuario el uso de Internet. A todas luces es un error".

Así lo consideramos y, en consecuencia, lo que estamos proponiendo no es una revuelta, no es un acto subersivo (como ciertos voceros han querido deslizar). Es, ni más ni menos, que Internet sea (como lo establece el decreto 825 de mayo del año 2000) una herramienta útil para la transformación social en la que creemos. Que el uso de internet siga siendo política prioritaria del Estado venezolano para impulsar el desarrollo cultural, económico social y político de nuestro país.

Para ello, entre otras cosas, es necesario que el uso de Internet sea retirado del Instructivo Presidencial para la Eliminación del Gasto Suntuario o Superfluo en el sector público nacional, publicado el miércoles 22 de marzo en la Gaceta Oficial (Decreto 6.649).

En esto estamos embarcados y no estamos solos. La campaña, desde antes de que se iniciara, recibió el apoyo de gente solidaria que, desde diversos lugares (reales y virtuales), abrazó la causa como suya y la ha hecho multiplicar por mil rincones.

Ahorita, justo ahora, nos preparamos para celebrar el Día de Internet que, como se sabe, fue una inciativa de la sociedad de usuarios de España. Se celebró por vez primera el 25 de octubre del 2005, pero luego de haber sido declarado el Día Internacional de las Telecomuncacines el 17 de mayo por la Unión Internacional de las Telecomunicaciones , se asumió esa fecha y así se celebra en diversos lugares del mundo.

Queremos que este día la campaña salga del nido. Ya lo ha hecho, pero un mayor esfuerzo se hace aún necesario. Queremos posicionar el tema del uso de la internet en la sociedad porque la universidad tiene la responsabilidad de impulsar el debate sobre estos temas. Es nuestra obligación. Como dijo una vez José Gregorio Silva: "El de las comunicaciones es un tema que toca la cotidianidad de la gente y es demasiado importante para dejárselo solo al Gobierno”.

En eso estamos embarcados y para ello la cooperación, el entusiasmo, las ideas y el ánimo de todos sigue siendo, como hasta ahora, vital. En el grupo de Facebook, vía twitter, en el sitio de la campaña...donde quieras te puedes hacer sentir. ¿Cómo lo celebramos? Estamos seguros de contar con tus ideas porque Internet es así: global, constructiva y colaborativa.