21 de agosto de 2007

Y entonces la dignidad se va...


Ayer estuvimos en una reunión en el ambulatorio "Nuestra Señora de la Paz", ubicado en el barrio 5 de mayo, de Valera. Algunos líderes comunitarios se quejaban allí de la actitud de algunos vecinos que "sólo participan si el gobierno les va a dar algo". Nos parecía oír las palabras de la señora Violeta de Ramírez, quien conversó con nosotros a mediados del año pasado a propósito del levantamiento de la historia del barrio El Milagro. Aquí recordamos su testimonio, recogido por los estudiantes Carlos Barrios, Carolina D´Santiago y Rebeca Blanco.



“Cuando recibió el doctor Caldera en el barrio El Milagro solamente faltaba hacer las aceras y asfaltar las calles y las hicieron bien hechas, porque se mantienen bien fuertes; todavía se hacía con conciencia, se hacían las obras con conciencia, ya después yo veo que hacen una acera y ya al otro día el agua la está levantando…Esta iglesia la hicieron en cayapas, en esas cayapas llegaba todo el mundo a trabajar, como sería que esa iglesia costo 900 mil bolívares, pero la mano de obra fue toda de la comunidad. Los materiales los buscaba el sacerdote y los que tenían como dar, pues colaboraban con un metro de construcción, y el que no, pues trabajaba en buscar los materiales, pero por mano de obra no se paraban, no es como está pasando ahora, que usted llama y no acude nadie. Yo pienso que aquí los políticos volvieron a nuestro pueblo recibidores de dádivas, ahora nuestro pueblo no hace nada, sino que está esperando que el gobierno le dé, entonces tú ves que ahora dicen “van a dar bolsas de comida” y en aquello no cabe la gente, yo no sé de dónde sale tanta gente; anteriormente no, la gente buscaba sus propias cosas. Hoy donde quiera está la gente pidiendo. Eso arranca más que todo en el gobierno de Carlos Andrés Pérez, las becas escolares echaron a perder mucho; a las 2 de la mañana la gente ya estaba haciendo la cola en un banco para ir a recibir algo regalado, así se pierde el orgullo, yo a veces digo -y perdonen la expresión- que este es un pueblo limosnero, así digo yo: este pueblo se volvió limosnero. Antes, la gente si sacaba fiáo pagaba, hoy día no, a veces ni una letra vale, tiene que venir un tribunal a obligarlo a que pague; antes se cumplía por la palabra. Yo soy un poco cruda en esto y siempre critico al gobierno de Carlos Andrés que convirtió nuestro pueblo en recibidor de dádivas y hoy da vergüenza. Yo perdí una buseta que le había ayudado a comprar a mi hijo menor porque no teníamos el fondo para una pérdida total…la gente de la asociación le dijo que le iban a dar una carta para que se parara en la avenida a pedirle a los compañeros. Yo le dije: un momentito, usted es hijo mío y usted no va a pedir en ninguna parte, usted va a tener su buseta, pero la va a sacar fiada y la va a pagar, usted no va a ser el primero de mi familia que va a pedir caridad…. y así fue. El no aceptó. El problema es que a nuestro pueblo no le da pena pedir y entonces la dignidad se va…”