16 de febrero de 2010

En Internet cabemos tod@s


Muchos debates en estos días tocan el tema del uso de internet en Venezuela; nosotros queremos proponer algunos puntos para esa discusión. Nuestra premisa es que Internet es prioritaria para el desarrollo de Venezuela, tal como establece el Decreto 825. Pensamos que es necesario trabajar juntos para:

* Impulsar políticas públicas para promover el acceso universal, no discriminatorio y abierto a las tecnologías de información y comunicación en Venezuela.

* Promover programas para que tod@s l@s venezolan@s cuenten con las habilidades necesarias para usar Internet para el desarrollo social, económico, propio y de sus comunidades

* Ampliar las garantías al libre acceso a la información a través de internet.

* Fomentar condiciones que promuevan el ejercicio de la libertad de expresión en internet, en un marco de autoregulación basado en la diversidad de opiniones y de múltiples visiones de los hechos, que puedan ser evaluados libremente por los usuarios de estos medios, y por las comunidades que generan y difunden información.

* Reconocer que Internet permite al usuario generar visiones alternativas más allá de las impuestas por los grandes medios de comunicación (privados y gubernamentales) permitiéndole interactuar con diversas fuentes informativas, incluyendo relatos no mediatizados de testigos y protagonistas de los hechos.

* Abrir oportunidades para que todos l@s ciudanan@s puedan usar la web social como espacio para el diálogo plural y democrático, sin exclusiones partidistas y orientado al consenso sobre el bienestar público.

* Reivindicar la info-alfabetización como un derecho social, dado que el desarrollo de destrezas informáticas que le dan al ciudadano mayores posibilidades tanto para aprender autónomamente, como para colaborar en proyectos colaborativos o colectivos.

* Demandar los aportes del Estado y la contribución del sector privado para el desarrollo de infraestructura de red y ampliación del acceso a la conectividad para superar la brecha digital que aún persiste en Venezuela.

* Reconocer que Internet no es un lujo sino un recurso clave para el combate de la pobreza y el logro de los objetivos nacionales de desarrollo.

* Rescatar la plena vigencia del Decreto 825 y que su espíritu democratizador guíe la legislación futura sobre acceso y uso de internet en Venezuela.

Hoy, cifras oficiales indican que 7,9 millones de personas -30% de la población total del país- son usuarios de internet en Venezuela (CONATEL, Ago. 2009). Queremos un plan nacional concertado que conecte a los desconectados para eliminar la brecha digital por edades, por regiones y por niveles socio-económicos en esta década.

Todos Adentro

#todosenred

5 de febrero de 2010

¡Se acabaron los kleenex!

Usualmente, cuando se aproximan comicios electorales los llamados “no alineados”, esa amplia franja de la población no identificada con gobierno u oposición que va in crescendo, manifiestan su descontento por el menú de opciones que partidos o grupos de electores presentan a su consideración.


No pocas veces hemos escuchado frases como: el domingo aprovecho para hacer una parrillita o, en el “mejor” de los casos, voy a votar…pero con un pañuelo en la nariz. Tanto -pareciera ser- el desánimo y el descontento. Pero suceden cosas, algo parece estar cambiando. Quienes miran los toros desde la barrera, pero lo hacen con atención, comienzan a mostrar signos de hartazgo.


Las últimas protestas son prueba de ello. Interpretadas por algunos analistas como consecuencia de la salida de RCTV de las compañías operadoras de TV por suscripción, en nuestra opinión, más que obedecer a ello, la levantisca observada durante los últimos días ha prendido en la gente del común, sin distingo de afiliación política, pues ella ha operado como catalizadora del descontento de una población ahíta de soluciones a sus problemas. Hablamos de seguridad ciudadana, servicios públicos (como luz, agua y transporte) e inflación, entre los más sentidos.


Porque los ciudadanos ¿es tan difícil entenderlo? anhelamos una eficiente gestión pública, un clima de paz y sana gobernabilidad. Y ello pasa por la superación de una forma de ejercicio político que ha fracasado en la satisfacción de las aspiraciones de las mayorías. Ello, obviamente, está directamente en relación con aquellos a quienes elegimos para que gobiernen y nos representen.


¿Estamos ejerciendo nuestro derecho a elegir? ¿Sabemos quiénes son y a qué intereses responden nuestros representantes? ¿Nos han rendido cuentas nuestros gobernantes? Los ciudadanos también tenemos responsabilidades. Derechos, sí, pero también deberes. Entre ellos el de votar con conciencia de lo que significan nuestros actos y el de exigir a quienes pretenden ejercer cargos públicos una hoja de servicio intachable, un comportamiento cívico ejemplar, un proyecto y, por supuesto, que luego nos rindan cuentas de su actuación.


En relación con esto, y frente a las próximas elecciones parlamentarias pautadas para celebrarse el 26 de septiembre, privadamente, cara a cara, o en pequeños grupos de reflexión (reales y virtuales) ciudadanos de diferentes ocupaciones, intereses y tendencias políticas hemos estado conversando sobre la posibilidad de que el estado Trujillo pueda dar un salto cualitativo, en el sentido de postular como candidatos a personas con una excelente trayectoria de servicio público y comprometida con una agenda legislativa vinculada al sentir colectivo. Ojo: no se promueve la antipolítica, sino un forma cualitativamente diferente de ejercerla. En todo caso, interprétese como un llamado de atención a los partidos políticos. A todos, sin excepción.


Sin embargo, la sensación que no pocas veces nos ha embarga al término de nuestros diálogos puede resumirse con un: “estamos entrampados”, aludiendo con ello a que opciones dicotómicas se imponen y parecieran dejarnos sin escapatoria. “Es que no escuchan”, exclaman por ahí.


¿Cómo salir de esta trampa? Obviamente no hay respuesta al tiro, ni mágica ni fácil. Pero la poesía es sabia y, como decía nuestro gran poeta Rafael Cadenas: No se pueden buscar las salidas en el sitio de donde se pretende salir. Ello pareciera un buen punto de partida. Cabe entonces preguntarnos: ¿De qué estamos abjurando? ¿Qué es necesario tramsformar? ¿Habría alguien dispuesto a encarnar esa voluntad, a comprometerese con un verdadero cambio?


Los ciudadanos tenemos el derecho de exigir y escoger personas que nos representen con dignidad y que ejerzan con decoro la administración de la cosa pública. Es urgente urbanizar la política y creo no equivocarme al afirmar que cada vez somos más quienes no nos conformamos con el llamado "mal menor", que cada vez somos más quienes nos negamos a acudir a las urnas con un pañuelo en la nariz. A mí, lo digo sin reservas, se me acabó la cajita de kleenex.


Algunos dicen que en Trujillo, este pequeño, deprimido y olvidado estado andino, no estamos preparados para dar un salto cualitativo y probablemente sea cierto. Lo que me pregunto es si no somos nosotros, los ciudadanos, los responsables de impulsarlo, de trabajar por la construcción de una alternativa, de una referencia.


Publicado en el Diario de Los Andes

23 de enero de 2010

San Nicolás en enero...

Éramos ocho y parió la abuela, dice un adagio popular. En este caso, la abuela -disfrazada de San Nicolás- es el nuevo ocupante de uno de los dos apartamentos de la planta baja (PB) del edificio, una pequeña comunidad de viejos conocidos compuesta por apenas seis familias. En total, la edificación, una añosa construcción de tres pisos, ahíta de cariño y múltiples refacciones, alberga menos de 20 personas.

Los “ocho” eran las constantes contrariedades entre la señora del segundo piso y quien, fastidiado ya de tanta discordia, acaba de mudarse luego de una década de coexistencia poco pacífica en la que prevalecieron los reclamos entre dientes y las pequeñas mezquindades de ella, como la de orillar su único carro al extremo de que al otro no le cupieran dos; o las “vivezas” de él, como robarle a ella la señal del cable…

Así estábamos, acostumbrados a las constantes diatribas entre este par de co-propietarios, hasta que el vecino de marras consiguió quien repentinamente le comprara el apartamento a un precio extraordinario. Sin aviso alguno, el último sábado de noviembre le vimos emprender, más que una mudanza, una especie de huida veloz con tres camiones en simultáneo abarrotados con sus pertenencias.

- Es que el comprador me ha dicho que si no lo desocupo este fin de semana no firma el documento que ya ha introducido en el Registro para el próximo lunes, y no pienso perder este chance, me confió sin apartar los ojos de sus bártulos en mitad del estacionamiento.

-¿Y quiénes son los nuevos vecinos?, deslicé curiosa.
-Un tipo con muchos reales, fue su respuesta brevísima.

Justo tres días después llegaron los nuevos ocupantes del inmueble con una cuadrilla de obreros listos a desbaratar (nunca mejor empleada la palabra) el apartamento. Luego de casi dos meses seguidos en obras, durante los cuales hemos visto salir restos de muebles de cocina, piezas sanitarias, lámparas, cortinas, cerámicas de paredes y pisos y pare usted de contar, la vecina del 2A nos hace entrega de una carta en la cual los nuevos dueños piden una reunión de condominio para notificarnos su deseo de obsequiar a la comunidad unos cuantos regalos, como la pintura de los portones del estacionamiento, las lámparas de los pasillos…y hacernos una solicitud: que les cedamos la única área verde del edificio para ampliar su apartamento.

A la reunión asistimos prestos y la vecina del 0A tomó la palabra para decir, en nombre del resto de los copropietarios, que aceptábamos y agradecíamos los regalos, pero que no estábamos de acuerdo en cambiar el uso del patio. A San Nicolás se le desvaneció el disfraz y el rojo quedó reservado para el tono con el que comenzó a hablar. Tan alto y grosero que provocó el indignado retiro de la vecina del 1-A.

Justo en eso estábamos, despidiéndola, cuando llegó nuestro anterior vecino, el vendedor del inmueble, con sus abogados y un cheque del Banco Canarias que aún no ha podido cobrar. ¡Menos mal que en ese instante se fue la luz!

14 de noviembre de 2009

El ¿municipio? ombligo

Tengo una manía, heredada con la colección de revistas "Selecciones" de mi abuelito Rafael que, no está de más decirlo, también nos legó una bastante abultada de Marcial Lafuente Estefanía. A ello debe obedecer que cuando algunas fechas o eventos se desgajan de lo ordinario me atrae entrar al túnel del tiempo y curucutear archivos para ver qué pasaba "tal día como hoy". La maravilla de internet, que nos permite hacerlo velozmente, sin manchas de tinta ni estornudos, esta vez me llevó hasta la carpetica de mis opinadores favoritos para...¡oh sorpresa!

Los 40 años de internet, que se cumplieron ese día -el 29 de octubre pasado- me hicieron posponer la publicación de esta nota que, como
no dice su autor, Ignacio Avalos, parece que no se trata de una mera coincidencia. ¿En un año, habremos aprendido algo? La interrogación del titular corre por mi cuenta. Es una invitación a sacar el álbum de barajitas. La tengo, no la tengo...
El Municipio ombligo
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I Es un municipio muy pequeño y, electoralmente hablando, casi insignificante. Cuenta con apenas 80.000 electores –poca cosa si se le mide desde las cifras del CNE–, de los cuales, por cierto, la mitad no suele votar. Cuando el país hacía sus primeros pininos en materia de descentralización y estrenaba gobiernos locales, fue gobernado por una rutilante politóloga que venía de ser designada, ni más ni menos, la mujer más bella del planeta. Su gestión fue buena, aunque nada espectacular, como también fue buena, sin ninguna nota de asombro gerencial, la de quien vino después, dado que, según se dice, por ser proporcionalmente el más rico de la nación y carecer de las enormes complejidades presentes en casi todos los demás, este pequeño municipio resulta más o menos fácil de administrar.

Como se sabe, la rutilante politóloga fue alentada, luego, para que presentara su candidatura a la Presidencia de la República. En algún momento las encuestas la llegaron a dar como segura triunfadora en los comicios de 1998, pero se le atravesó en el camino un tal Chávez, militar de profesión, quien fue capaz de descifrar el galimatías que por aquel tiempo era el país (de paso, ¿ha dejado de serlo?) y se alzó con la victoria.
De cualquier manera, al parecer ella dejó sentado un precedente no escrito, según el cual quien gobierna este pequeño municipio adquiere los galones necesarios para abrigar pretensiones políticas mayores, incluidas entre ellas la silla de Miraflores.

II
Desde el punto de vista electoral, en el pequeño (y rico) municipio hay problemas ante los comicios de noviembre. Mientras el oficialismo luce despreocupado por lo que ocurre en estos predios, la oposición exhibe la pugna feroz de varios candidatos, a pesar de los pactos en nombre de la unidad, rubricados con sangre al comienzo de la campaña. Por lo que se observa de lejos, ha prevalecido una concepción de la política que deja mucho que desear como reemplazo a las ideas que hoy gobiernan al país, concepción que se despliega en un tablero de ajedrez que incluye, además de egos inflados y maniobras no muy santas (acusaciones de abuso de poder, por ejemplo), jugadas relacionadas con la disputa del liderazgo nacional opositor y una lejana candidatura presidencial.
III No hay que olvidar que por diversas razones (algunas de ellas hubiera sido mejor que no hubiesen sido), el pequeño municipio se convirtió en los primeros años de este gobierno en el bastión del movimiento opositor, el lugar en el que se realizaron casi todas las manifestaciones en contra del Presidente, desde bailoterapias y toma de plazas por parte de militares activos, hasta marchas multitudinarias. Fue así, pues, el lugar desde donde la oposición trató de empinarse para mirar a Venezuela, sin caer en la cuenta de que en muchas ocasiones apenas se miraba su propio ombligo.
Desde entonces han pasado muchas equivocaciones bajo los puentes y afortunadamente para el país –por aquello de que la democracia es un sistema de contrapesos– la oposición es ahora muy distinta (y mejor), aunque, por lo que se ve, los políticos del pequeño municipio aún no se han dado cuenta y siguen mirándose la barriga.
Muy distinta, digo, a pesar de que amplios sectores de la población venezolana todavía no alcanzan a verla como una alternativa con relación al pasado que nos trajo hasta aquí, ni tampoco respecto al futuro, no importa que éste sea cada vez menos parecido al proyecto que despertó su esperanza hace una década.

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IV Si el cuento aquí contado coincide con lo que ocurre en el municipio que usted se imagina, es menester aclarar que se trata de una mera coincidencia, de esas miles que se dan en la vida.

Publicado en el diario El Nacional. Se reproduce con la autorización del autor.



28 de octubre de 2009

México: de Twitter al senado

El 29 de octubre de 1969 se transmitió el primer mensaje a través de ARPANET (Advanced Research Projects Agency Network), una red de computadoras creada por el Departamento de Defensa de EEUU para interconectar diferentes organismos del país. El primer nodo se creó en la Universidad de California, en Los Angeles, y fue la espina dorsal de Internet hasta 1989, cuando se crea la World Wide Web. En cuatro décadas es notable el desarrollo de aplicaciones que nos han llevado, del simple correo electrónico, en 1971, al complejo canal de comunicación multidimensional llamado Wave, la última innovación salida de los laboratorios Google, aún en versión beta. Celebramos estos hitos con un texto que celebra la exitosa movilización mexicana por un #internetnecesario y la comparamos con la campaña #internetprioritaria, que realizamos recientemente en el país.
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Un hecho ciertamente notable ocupó la atención de la comunidad internauta la semana pasada cuando se desató una álgida campaña que, convertida en revuelta ciber-ciudadana, logró, en escasos días, escalar la enorme distancia que existe entre el teclado de un mexicano de a pie y el hemiciclo del senado de la República. ¿El motivo de la protesta? La aprobación de un impuesto especial del tres por ciento a los productos y servicios de telecomunicaciones que podrían considerarse suntuarios, entre ellos Internet.

Ni bien se conoció la intención del gobierno, la comunidad electrónica mexicana reaccionó para rechazar la idea e inició una movilización a través de Twitter con la etiqueta #internetnecesario, inspirada -como declaró su impulsor, el profesor de la Universidad Nacional Autónoma de México y presidente de la Sociedad de Internet de ese país, Alejandro Pisanty- en la campaña similar (#internetprioritaria) que realizamos un grupo de académicos de la Universidad de Los Andes y ciberactivistas venezolanos en marzo pasado con el fin de promover la exclusión de Internet del decreto 6649 que considera su uso como suntuario.

Por ahora, ni en el caso mexicano ni en el venezolano, es menester resaltar, se han logrado todos los objetivos planteados. A pesar de las acciones, no sólo virtuales sino muy “reales” como la entrega al ministro de Educación Superior de un documento suscrito por más de 1500 personas y cerca de un centenar de reputadas instituciones científicas, tanto venezolanas como del exterior; o la audiencia otorgada por el Senado a la comunidad twittera de México, el decreto aquí continúa vigente y el impuesto, allá, aunque al parecer logró detenerse para Internet, sigue amenazando otros servicios de telecomunicaciones.

En todo caso, lo que sí ha quedado demostrado, en ambos contextos, es que una campaña cuyo nicho inicial fue un servicio de microblogging escaló con extraordinaria rapidez hasta adquirir el carácter de noticia -nacional e internacional- en los medios tradicionales lo cual, en el caso mexicano, incluyó unos de mucho peso como el servicio informativo de la BBC y el diario El País, de España.

Y no puede ser de otra forma cuando esta cuarentona, cuyo natalicio celebramos hoy, le confiere a la gente la potencialidad de dialogar, identificar intereses, promover causas comunes y aspirar a ser escuchados. Todo ello al margen del establecimiento -y del mainstream mediático- que pareciera, al menos en nuestras latitudes, no advertir aún lo esencial de los cambios que el paradigma tecnológico ha ocasionado en el ecosistema de medios.

Necesario y Prioritaria

Vale la pena resaltar que, más allá de lo que pudiera resultar crítico o anecdótico, ambas campañas -lideradas en principio por académicos y luego asumidas por la comunidad internauta- se basaron en argumentos racionales, de peso, que demuestran lo contradictorio que resulta impulsar planes y proyectos nacionales y sectoriales de desarrollo económico y social basados en la inclusión digital, mientras se aumentan -como en México- los costos de los servicios de Internet a los consumidores, o se considera el acceso a Internet como algo suntuario, como en Venezuela. Mientras que en México el lema fue: Impulsar, no tasar. En Venezuela dijimos: Prioritario, no suntuario.

Es que para la ciudadanía, para los usuarios, se hace cada vez más evidente que el acceso a Internet constituye una necesidad básica y que es obligación del Estado facilitar e impulsar su uso y apropiación a través de, entre otras políticas, el establecimiento de conexiones de banda ancha que garanticen altos niveles de interacción de datos, voz y video.

Medidas como estas ya son un hecho en países pioneros como Suiza, que a partir del año pasado la asegura a todos sus nacionales, o Finlandia, donde a partir de julio del próximo año la legislación consagrará el derecho universal de acceso a Internet para sus casi seis millones de ciudadanos con un megabyte por segundo. Obviamente, son éstas otras latitudes.

¿Pero qué acciones se pueden esperar en nuestros predios? Aunque en Venezuela se registra un auge en el índice de penetración de banda ancha, decretos como el 6649 -que, como hemos dicho, califica el uso de Internet como suntuario- evidencian un retroceso inexplicable. Un decreto anterior, el 825, fechado en mayo del año 2000, establecía su uso como prioritario para el desarrollo. En México, como vemos, se promueve el criterio de pechar su uso con más impuestos. En esto estamos pares.

México y Venezuela: Las diferencias

Una diferencia entre ambos países, sin embargo, es la reacción del estamento político encargado de elevar una discusión de este calibre -que no es menor, pues se trata del desarrollo de la sociedad del conocimiento- a la esfera parlamentaria.

El diálogo, se sabe, es una calle de ida y vuelta y mientras que en México algunos políticos como Carlos Navarrete (presidente del Senado, coordinador de la fracción parlamentaria del Partido de la Revolución Democrática y promotor del encuentro entre ciberactivistas y diputados) han descubierto el capital de movilización escondido tras la pantalla y tomado nota de las demandas ciudadanas, aquí hemos carecido de interlocutores.

Como ha resaltado el diario El País, el minúsculo grupo que desató el fenómeno social de #InternetNecesario demostró que un movimiento social con puerto de destino claro puede convertirse en un instrumento de comunicación política y rendición de cuentas. Cuando legisladores y gobernantes, agregaríamos nosotros, prestan atenta escucha y atienden los reclamos.

En Venezuela, lamentablemente, el escenario es muy distinto. No mencionemos la polarización política ni la existencia de una Asamblea Nacional monocolor, sino el desinterés que - a pesar de la extraordinaria muestra que constituye la campaña del presidente de EEUU Barack Obama, afincada en redes sociales; de las recientes movilizaciones en Irán, y del componente etáreo de nuestra población, compuesta en su mayoría por jóvenes- muestra la mayoría de nuestros líderes políticos por la “criollosfera”, al menos en términos de interlocución ciudadana.

Sabemos que los usuarios de Internet somos una franca minoría -apenas el 27 por ciento de los venezolanos- y que la política se hace en las calles, no en el ciberespacio. Pero en la Sociedad de la Información -y no es un detalle- las vías ya no son sólo de asfalto o cemento. También las hay virtuales. No está de más, un día como hoy, cuando la red cumple 40 años, y frente a los escenarios electorales que se avecinan, dar cuenta de este hecho que significa, por supuesto, una escucha atenta y no -como ya es posible observar- el mero afán de agenciarse un nutrido grupo de “fans” o “followers”.

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Publicado en Diario de Los Andes

9 de octubre de 2009

Trujillo: 500 metros en 16 semanas


"Trujillo es una ciudad pequeña, pero de casas grandes. Cuando se fundó la ciudad se hizo un pueblo firme, un pueblo para siempre (...) Nosotros, en este cajón sin tapa, vivimos una vida apacible, sosegada, que nos fuerza a ver hacia dentro..."
Mario Briceño Iragorry


Capital de un solo semáforo, en cuyas calles pueden cruzarse peatones, vehículos y mulas, Trujillo es un pequeño centro poblado de carácter rural, con cerca de cuarenta mil habitantes. Los avatares históricos de su fundación la hicieron acreedora del nombre de "Ciudad Portátil", debido a que fue mudada siete veces de lugar antes de instalarse donde hoy se alza con el nombre completo de Trujillo de Nuestra Señora de la Paz. Paradójicamente, es en su casco central donde Simón Bolívar, en junio de 1813, dicta lo que es conocido como el Decreto de Guerra a Muerte. Hoy, cuando se conmemora su 452 Aniversario, recordamos la experiencia de un grupo de nuestros estudiantes que dedicó 16 semanas ¡un semestre completo! a recorrerla y conocerla. ¡Feliz cumpleaños!

La fotografía es un collage de la propuesta "Puertas", de Ana María Vásquez.
El cuento del cuento ¿metacuento le llaman? puede leerse aquí.