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3 de diciembre de 2008

Vainas tuyas, creyona...

Ilusa yo. El 24N en la madrugadita le dije a mi hermana que de los resultados electorales seguramente podíamos esperar un respirito, que -ahora sí- la fuerza de los hechos impondría al poder la necesidad de aterrizar, de dialogar, de reconocer a los otros. En pocas palabras, frente a su terca incredulidad (ya verás que la máscara le dura poco, repetía), le expresé mi negativa a abandonar la fe en que el clima político podía cambiar. Convencida, le dije que la sensatez se iría abriendo paso poco a poco, pues un Jefe de Estado no podía, a pesar de sus aspiraciones personales y políticas, insistir en la división, en la camorra...Negarse a la escucha. Que no nos podía condenar a una eterna ingobernabilidad; que se acercaba una crisis económica de grandes dimensiones y que seguramente, pensando en los pobres, que al final son los que más rápido y en mayor cuantía pagan los platos rotos, se vería obligado a deponer sospechas -justificadas o no- y recibiría la mano de los gobernadores y alcaldes recién electos -así los tragara con un tarro de vaselina- para caerle en cayapa a la inmensa cantidad de problemas que nos acosan. Al mejor estilo de nuestras discusiones de escuela primaria, ella me espetó burlona: creyona, creyona, creyona... Y, bueno, sí: lo tendré que admitir, tenía razón. Como dice Ignacio Ávalos en su artículo de hoy, eran vainas mías.

VAINAS TUYAS
Ignacio Avalos Gutiérrez

Ciudadano de a pie, pensaste que las elecciones de la semana antepasada tendrían el efecto de un valium con efecto nacional. Diste por seguro que el país quedaría sedado, dispuesto a vivir la hermosa rutina de la Navidad. Creíste, pues, que el domingo 23 pasábamos la página y dejábamos atrás el mal sabor de una campaña electoral precaria en ideas y lenguaje y que el lunes siguiente la vida venezolana podría empezar a transcurrir, al menos por un tiempo, sin tanto sobresalto.

Pero te equivocaste de banda a banda, pensaste después de que vino lo que vino, apenas 24 horas después.

II.

Cierto. No te gustó que el Presidente encadenara la televisión y la radio para que todos viéramos su interpretación aritmética y política de la pasada consulta nacional, dada a la prensa extranjera. No te gustó que, siempre en cadena nacional, asistiera a la proclamación de los gobernadores y no pocos alcaldes partidarios suyos y que pronunciara discursos contra los gobernadores que tuvieron la ocurrencia de ganar sin ser de su bando. No te gusto, particularmente, que ordenara una transmisión conjunta para la proclamación del Alcalde de la ciudad, en pleno juego entre Caracas y Magallanes, cosa que rechazas a pesar de que, gracias a Dios no tienes vela en ese entierro, pues tú eres de Los Tiburones de La Guaira, a mucha honra.

No te gustó, así pues, que insultara a Salas Feo, a Rosales, a Ledezma, a Capriles, a Pérez Vivas y a Morell, aunque entre ellos haya varios que no son, para nada, santos de tu devoción política. No te gustó que dijera que los tiene cercados, que los va a hacer rendir más temprano que tarde, a como dé lugar. No te gustó que los tildara de enemigos y los amenazara con negarles la sal y el agua del situado constitucional, sin pensar ni por un momento en las consecuencias que ello tendría en la gente de esos lugares. No te gustó su idea de lo que es un país descentralizado, contraria a como lo definen la Constitución y las leyes de la Republica. No te gustó, entonces, que no haya tenido el gesto de tenderles la mano a estos gobernadores para trabajar coordinadamente, tal y como se hace en cualquier país que haya derogado el me da la gana, administrado desde las alturas del poder.

No te gusto verlo tan agrandado y arrogante. Que pontificara afirmando que la bolivariana ha sido la última gran revolución del planeta, como si no supieras nada de la revolución rusa o de la cubana, por ejemplo. Como si no supieras que después de diez años de épica el país sigue capitalismo rentista en popa, mirando con angustia la caída en picada de los precios petroleros. Como si no supieras que el desarrollo endógeno es un espejismo. Que la mala distribución del ingreso sigue intacta y el gobierno ha creado y criado a sus propios ricos. Que la sociedad venezolana esta coqueteando con la anomia desde hace rato. Que el caudillismo no es protagónico ni participativo. En fin, como si no supieras, tú que miras las cosas desde la izquierda política, que el gobierno se ha quedado corto, muy corto, con respecto a las transformaciones que te prometió.

No te gustó que dijera que él es el pueblo y el pueblo es él, un atrevimiento político que pocas veces se ha visto y eso que de delirios esta llena la historia. Que se vendiera como imprescindible para la sobrevivencia del proceso bolivariano e hiciera la propuesta de la re-elección, disfrazada de sacrificio por la Patria - poniendo de testigo a su hija Rosainés -, como si no estuvieras enterado de que es la última oportunidad para su ambición y que al proponerla ya no tiene nada que perder. No te gusto, en suma, que ordenara desde ahora la campaña por el referéndum– quien dijo aguinaldos y hallacas, compatriotas, – para la cual creo su consigna central a los efectos del marketing electoral : uh, ah, Chávez no se va.

III

Que vainas tuyas son éstas, pensaste. Cómo se te ocurrió creer que el Presidente se iba a ocupar de dibujar un territorio para el entendimiento básico de todos con todos, a sabiendas de de que el futuro próximo nos viene enredado, como una bola de nudillos. Cómo, diablos, no pudiste entender que la re-elección presidencial es, en verdad, la prioridad nacional.

24 de noviembre de 2008

23N: Reinterpretar

Mientras me visto hago zapping. Escucho a Eustoquio Contreras. No he seguido su trayectoria política ni puedo dar cuenta de los intereses que representa, pero me gustó su discurso. Lo vi en un panel en Televen con Julio Borges, Alfonso Marquina y Miguel Angel Latouche, director de la Escuela de Comunicación Social de la UCV y politólogo. Se muestra satisfecho con los resultados del domingo y da a entender que "esa remezón le hacía falta al proceso". Propone una nueva "erre", la de reinterpretar. De cara a los resultados de ayer, a lo que él llama proyecto socialista le toca evadir los extremos y avanzar hacia un equilibrio que los electores han ido construyendo con votos. Algo similar recomendaba Oscar Schemel, director de Hinterlaces, sentado en la silla de Canal-i, a la oposición. Una amplísima mayoría de los venezolanos sigue anhelando -y creyendo- en un proyecto de inclusión social. Quienes han sido electos fuera de las filas del oficialismo deben tener eso muy presente. No hay vuelta atrás. De la posición de OS creo que se desprende algo así como "lo ganado no se toca, pero seguimos en falta..." Latouche no optó por medias tintas: para avanzar hace falta que algunos dirigentes de la oposición se hagan a un lado. Y precisó: como muestra, Cojedes. Borges mostró sus haberes para referirse a una nueva generación que ya se fragua dentro de su partido: Ocariz y Capriles. Sí, el mapa político venezolano va recobrando, poco a poco, sanos y necesarios tintes de pluralidad. ¿Nos vamos despolarizando? ¡Ojalá! Una tarea, sin embargo, sigue pendiente como lo subrayó Latouche: la construcción de una agenda de país. A lo que bien se le podría agregar el compromiso de quienes recibieron un voto de confianza ayer de irlo mostrando con hechos. Esperamos que estén conscientes del tamaño de ese reto. Que a pesar de la graciosa sentencia de Don Simón Rodríguez, no se pongan a inventar. Pero el país no es Caracas. Escenarios como el nuestro muestran otras realidades menos auspiciosas. Como me dijo una amiga esta mañana, si algo quedó demostrado ayer es que en Trujillo ganó el dedo. Tanto a la Gobernación como a la mayoría de las alcaldías, incluyendo la de mayor peso, resultaron electos candidatos del PSUV sin trayectoria política local. Los "Cabezas" (Hugo y Temístocles), como se hizo llamar la "llave de Chávez" llegaron a esta región y se impusieron sin dificultad sobre una población cooptada, demovilizada, pero en el fondo, también a la espera. ¿Hasta cuándo?

Foto: cortesía de Silvia Ponte (del álbum Italia, grafitti en Puglia)


PS (del 25-D): Me llamó la atención la lectura que ofreció el Presidente Chávez ayer, en cadena nacional, como preámbulo a la rueda de prensa con corresponsales internacionales. Para él "la oposición" perdió 5 gobernaciones de las 9/ 10 a las cuales aspiraba (esos eran los números más optimistas): Trujillo, Carabobo, Aragua, Guárico y Sucre. Es decir, su disidencia interna. Incluso se permitió decir que prefería a Salas Feo que a un traidor. Triunfó la purga: se impuso el PSUV, es decir: él. Que nadie le discuta el anillo. Por otro lado, aún con dolor de hígado a causa de los comentarios "colaterales" con los que acompanó cada cifra, nos pareció interesante la interpretación de los números de Caracas, municipio por municipio, parroquia por parroquia... En realidad, creo que lo único que el Presidente consideró un revés fue la Gobernación del estado Zulia. Anunció la próxima apertura de un proceso a Manuel Rosales. En cuanto a los numeritos, el malabarismo se impuso pues, entre otros tricks, las regionales no se pueden comparar con el revocatorio que, por cierto, Chávez calificó como algo "atípico". ¿Entenderá que lo atípico es querer reelegirse indefinidamente? ¿Llegará su lectura hasta ese prárrafo? Lo que sí pareciera -carómetro mediante- es que tanto a Barreto como a Diosdado le pasaron su factutrita. Con IVA y sin descuento. Como decir: los tres millones que me sacaron el 2D no me hacen falta. ¿Escenarios a futuro? ¿Más polarización o diálogo?

20 de noviembre de 2008

Sin kinos y sin chuletas: con conciencia

Un grupo de blogueros venezolanos, que algunos denominan -o se denominan a sí mismos- "ciberactivistas" o "infociudadanos", entre los que se cuentan Iria Puyosa y Luis Carlos Díaz, autores de No Suma Cero y Periodismo de Paz , se ha lanzado a promover una campaña por el voto consciente el próximo domingo 23-N. Desde esta esquina del ciberpaís, donde las lluvias no cesan con las consabidas secuelas de trágica damnificación, nos hacemos eco del llamado a ser activos protagonistas de una jornada que, tanto en el Estado como en el Municipio, se presenta atípica, con candidatos y candidatas disidentes de las corrientes hegemónicas, tanto del chavismo como de la oposición. Como hemos dicho en otros lugares y oportunidades: a votar sin kinos y sin chuletas. Dispongámonos a ejercer nuestro derecho -y a cumplir con nuestro deber- luego de una buena dosis de reflexión sobre las propuestas y la trayectoria de quienes aspiran a los cargos de elección popular. Que al salir del centro de votación y mirar nuestro dedito entintado nos sintamos plenamente satisfechos de haber cumplido, con conciencia, nuestra responsabilidad como ciudadanos.