Por tercer año consecutivo, la organización Freedom House se ocupa de analizar la libertad de expresión en el entorno digital venezolano con resultados desalentadores. El primer informe, correspondiente al año 2011, le otorga un puntaje de 46/100; el siguiente, de 2012, lo coloca en la posición número 48; y el de este año (que analiza el lapso que va del primero de mayo de 2012 hasta el 30 de abril de 2013) le otorga 53 puntos, vale decir, cinco más que el anterior. Un declive sustantivo también registrado por Brasil y Estados Unidos. El mayor fue el de India, con 8 puntos.
De América Latina, sólo se estudian seis países. Además de Venezuela, se revisa la situación en Argentina, Brasil, Cuba, Ecuador y México. Mientras Argentina es calificado como "libre", Cuba se encuentra en las antípodas, como "no libre". El resto es clasificado como "parcialmente libre". Venezuela es el país de peor puntuación en este último grupo.
Mediante una metodología compleja, que examina y evalúa 100 indicadores distribuidos en tres áreas: Límites para el acceso, límites en el contenido y violaciones a los derechos de los usuarios, el informe da cuenta pormenorizada de los asuntos más sensibles relacionados con la libertad de expresión en Internet y, sobre todo, de las causas que originan las restricciones.
En primer lugar, con base en hechos incontrastables, la investigación expone la asociación que existe entre la falta de insitucionalidad (la inexistencia de contrapesos entre los poderes públicos), el control del operador principal (CANTV) y del ente regulador (CONATEL), así como el control en la asignación y repatriación de divisas para la empresas privadas de telecomunicaciones a través de Cadivi.
Con este panorama de base, el informe documenta de forma minuciosa (con 129 referencias a pie de página) los eventos más importantes en relación con los indicadores que se examinan. Mediante una exhaustiva revisión hemerográfica, entrevistas a expertos y trabajos de organismos nacionales e internacionales, la investigación sustenta de forma incuestionable cada afirmación que se vierte en torno a los continuos y cada vez mayores obstáculos que enfrentan los venezolanos para ejercer la libertad de expresión en la red, en un contexto signado por la hegemonía comunicacional del gobierno.
Un hecho destaca entre todos por su gravedad: La caída masiva de Internet el 14 de abril del 2013, cuando se celebraron las últimas elecciones presidenciales, evento sólo registrado en países como Egipto y Siria. Como se recordará, la noche de ese domingo, cuando se esperaban los resultados de los comicios, el Vicepresidente de la República, Jorge Arreaza, reconoció que el gobierno le había "bajado el suiche" a la red con argumentos muy poco transparentes.
Si bien el informe subraya el hecho de que se han masificado las conexiones, apunta -igualmente- que la velocidad de acceso es muy pobre. Existe poca disponibilidad de conexiones de banda ancha (iguales o superiores a 4Mbps) y el costo de un plan de este tipo (como el de ABA de Cantv), que además no está disponible en todo el país, es casi un cuarto del salario mínimo.
La telefonía celular también es foco de atención. En este punto se observa, al igual que en la prestación de la banda ancha fija, el control de la CANTV con su filial privilegiada (Movilnet) y las restricciones que confrontan las empresas privadas para ampliar y mejorar sus plataformas. Cantv, por su parte, denuncia el informe, no reinvierte sus ganancias en la empresa, sino que las destina a "inversión social", con la consecuente desmejora de los servicios.
Igualmente, el texto señala la selectividad de las inversiones privadas. Las redes 4G, recientemente disponibles, solo existen en las ciudades de mayor densidad poblacional. La brecha urbano-rural, expresada en los índices de penetración que exhiben estados como Miranda (más de 92%) versus Apure (menos de 15%), por ejemplo, también son objeto de reflexión.
El acoso a periodistas, humoristas, artistas y líderes de opinión, así como también la vulneración y bloqueo de páginas informativas; la grabación y divulgación de conversaciones privadas, sin que las víctimas tengan un organismo independiente al cual acudir, son parte de un recuento que no nos es ajeno a los venezolanos que hacemos uso de la red y, además, realizamos escrutinio de ella como investigadores de la comunicación.
La restricción a las libertades de expresión, información y comunicación es un mal global. El informe 2013 de Freedom House señala que de 60 países estudiados, 34 mostraron un declive en sus índices; sin embargo, el informe es auspicioso: de la misma forma en que los gobiernos atentan contra las libertades cívicas, igualmente florece y se fortalece el movimiento de defensa de las libertades ciudadanas, entre ellas, el libre acceso y comunicación en la red.
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16 de octubre de 2013
10 de mayo de 2013
El Cenit reducirá el ancho de banda
a las universidades venezolanas
Como es lógico, la noticia circuló rápidamente entre los
administradores de las redes académicas de las universidades, no así entre los
usuarios que no tienen por qué enterarse de los intríngulis técnicos y
económicos que están detrás de la prestación de los servicios de conectividad,
pero dependen de ellos para sus labores académicas. Sin embargo, al colarse en
un tuit, la reacción fue lógica: Asfixia. Una medida más dirigida a asfixiar a
las universidades venezolanas.
No puede
pensarse en otra cosa al conocer que, por solicitud de la Oficina de
Planificación del Sector Universitario (OPSU),
la Fundación Centro Nacional de Innovación Tecnológica (CENIT) les reducirá
el ancho de banda. Como se sabe, la OPSU es la oficina técnica auxiliar del
Ministerio del Poder Popular para la Educación Universitaria (MppEU) encargada
de de instrumentar las políticas y las estrategias señaladas en los planes de
la nación con respecto a la educación superior. La OPSU es el ente del Estado encargado de financiar la conectiidad universitaria, a través
de un contrato firmado con el CENIT. En pocas palabras: La OPSU paga al CENIT,
y este, a su vez, a la CANTV, que es la empresa de telecomunicaciones del
Estado.
¿Qué está
pasando? ¿Por qué se tomó esta decisión? Al respecto, consultamos la opinión de
los profesores de la Universidad Centro Occidental Lisandro Alavarado (UCLA) Junior Escalona y Jean Paul Angeli, Jefe del Departamento de Redes de Datos y Director de Telecomunicaciones, respectivamente.
No estamos
en contra del monitoreo
Según
Escalona, la medida obedece a una supuesta subutilización de los enlaces
contratados por las Universidades con Reacciun. “Técnicos del CENIT nos
informaron que la OPSU había hecho un monitoreo sobre la utilización del ancho de
banda de cada universidad y que, debido a su subutilización, habían decidido sincerar
su uso pues muchas instituciones no la aprovechan adecuadamente”.
Asimismo,
representantes de la OPSU –agregó– como medida ya tomada, sin consultar a los
equipos técnicos de las universidades, nos informaron que el ancho de banda se
ajustaría, pues según los resultados de un estudio técnico, que desconocemos, “de 17 universidades que tienen MetroEthernet
para acceso a Internet, solo 2 utilizan el ancho de banda en un 100%, 4 en un
poco más del 80% y 3 utilizan un poco mas del 50%; el resto están por debajo
del 50% de utilización. En aquellas que poseen acceso a Redes Avanzadas, 8 en
total, ninguna utiliza más del 50% del ancho de banda asignado, de ellas existen
4 que no llegan al 10% de utilización”.
-La explicación suena lógica. Si el servicio no se usa…
Vista así,
por supuesto, la decisión parece incontestable, responde Escalona, quien representa
a la UCLA ante el Comité Técnico de Reacciun. Aunque desconozcamos cómo fue
hecho este estudio, nosotros no estamos negando la necesidad de realizar todos
los que sean necesarios para garantizar la eficiencia y el mejor uso de los
servicios, pero creemos que una medida como esta debe ser consultada, no tomada
de forma unilateral. Mucho menos si las razones que llevan a la reducción de
los enlaces es su subutilización.
El porqué
de la subutilización
Pero, ¿es
esto cierto? ¿Se subutilizan los recursos de conectividad? Hago la pregunta
como usuaria, pues en el caso de la ULA, particularmente en Trujillo, ya ni
entrenar usuarios podemos debido a la
conexión, que es muy precaria…
Justamente,
ese es el punto. Nosotros hemos presentado proyectos para agregar valor a las
redes, proyectos de todo tipo: Sub nodos regionales para la optimización de las
redes, telemedicina, repositorios, bibliotecas digitales, educación a distancia,
voz sobre IP, salas de videoconferencia… ¿Cuáles son los entes responsables de
su financiamiento? Entes del Estado. A un servicio que presta el Estado, como
es la conectividad, se le agrega valor si el mismo Estado se encarga de promoverlo como parte de sus estrategias. El financiamiento para ello no existe, ni
siquiera es posible a través de los recursos propios de las mismas
universidades porque todos sabemos como están sus presupuestos. Esto sin tomar
en cuenta, además, que el desarrollo de este tipo de proyectos pasa por sortear
las dificultades que impone el Decreto Presidencial 6649 (marzo del 2009),
que ha llevado a cero la adquisición de
equipos informáticos y desarrollo de sistemas de información.
Para Jean
Paul Angeli, quien además es el representante institucional ante el CENIT y Reacciun por parte de
la UCLA, una medida como esta no puede realizarse de manera unilateral, sin
consultar a los miembros del Comité Educativo de Reacciun y sin el
correspondiente análisis de los comités técnicos de cada institución.
“Nosotros
apoyamos los deseos de optimización de los recursos, pero estos enlaces son el
resultado de compromisos y esfuerzos que se realizaron entre la OPSU, el CENIT
y las Universidades, plasmados en acuerdos y puntos de agendas del CNU, del
Ministerio, y de la Presidencia de la República".
¿Cree usted
que sea posible revertir la medida, frenarla…?
Nosotros estamos
pidiendo que se revise en atención a lo dispuesto en la Ley de Universidades vigente
y en los estatutos que norman y otorgan sus funciones al Comité Educativo de Reacciun.
Es necesario que el CENIT convoque a una reunión para analizar el informe que hizo
la OPSU, el cual desconocemos; además, para escuchar los argumentos de cada universidad
en relación con la utilización de los enlaces.
Lo deseable, concluye Angeli, es que una decisión como esta sea producto de un consenso entre el Comité Educativo de Reacciun, el CENIT y la OPSU.
Lo deseable, concluye Angeli, es que una decisión como esta sea producto de un consenso entre el Comité Educativo de Reacciun, el CENIT y la OPSU.
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31 de marzo de 2013
Majunche Vs. Toripollo
Desde hacía varios días estas líneas pujaban por ser dichas. La "autocensura", el "ya tenemos bastante con lo duro que nos dan para darnos nosotros", el "ahora no conviene "...en fin, los límites que nos quiere imponer la insania que como sociedad estamos padeciendo, me alejaban del teclado, pero las preguntas de mis alumnos no me dejaron escapatoria.
En una de las materias que dicto he evadido un programaba basado en el dominio instrumental de los aparatos y me he dedicado a explorar los asuntos del lenguaje. No usamos computadoras ni Internet. Nos bastan dos libros: En torno al lenguaje, de Rafael Cadenas, y El origen del lenguaje, de José Manual Briceño Guerrero. No importa que se vaya la luz. Nos bastan las páginas en blanco y negro, nuestras voces y, si hace falta, tiza y pizarrón. También llevamos periódicos, alguna pieza de la radio y/o la TV grabada en casa, en nuestros celulares...y, por supuesto, cuentos cortos y poemas.
Durante semestres, el país de fondo, la tragedia política que padecemos, ha sido pródiga en anécdotas. La campaña electoral del 7O nos brindó un respiro inusual; nos llevó a hacer una lectura crítica (comparativa) del verbo y de los mensajes de los candidatos, y a poner en evidencia eso que se conoce como "la construcción del enemigo" fraguada en y con el lenguaje.
Fue maravilloso celebrar con estos muchachos, jóvenes de nuestros pueblos más apartados, inteligentes, frescos y abiertos, gloriosas epifanías. Di brinquitos cuando los vi hacer síntesis de las ideas de Karl Kraus urbanizadas en el texto de Cadenas. La polarización se ceba en la lengua. Eso lo hemos venido trabajando y comprendiendo. Y no ha sido fácil.
La muerte del Presidente Chávez marcó un hito. Volvimos a las aulas la semana posterior al duelo con muchas interrogantes y dudas. Y seguimos leyendo los libros y el país. De repente comenzamos a observar un giro en el discurso y en el tono del candidato de la alternativa democrática, Henrique Capriles...y he allí que un día, que no anoté presa de la conmoción, le escucho nombrar a su adversario con un mote, con el horrible calificativo de "toripollo". Llegué a clases contrariada y allí estaban ellos, no todos debo decir, pero sí los más ganados a la reflexión y al análisis, preguntándome: Profesora: ¿usted qué opina de eso? No les voy a contar todo lo que conversamos, pero allí estuvo Gandhi con nosotros: "Ojo por ojo y todo el mundo acabará ciego".
Esta mañana, como cada domingo, leí la columna de mi estimada colega y amiga Milagros Socorro, en la que se refiere con justificada acritud a los ataques verbales "pergeñados por los esbirritos del gobierno". Lastimosos, de fondo y de forma, los califica y se vale de una cita del filósofo y lingüista Ludwig Wittgenstein (Los límites de mi lenguaje son los límites de mi mundo) para subrayar su tesis: la pobreza cognitiva -y espiritual- de quien insulta y de quien, con ello, disminuye al lenguaje.
Sabiamente, también dijo Wittgenstein: Revolucionario será aquel que pueda revolucionarse a sí mismo.
Me niego a ser lo que adversamos.
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16 de febrero de 2013
Valera entre nosotros
Ayer, 15 de febrero, en medio de constantes interrupciones del servicio eléctrico, Valera conmemoró su 193 aniversario.
Para nosotros, como para el escritor Rafael Alfonzo, quien nos cedió este trabajo (el Diario de Los Andes no lo publica en su versión digital) no hubo nada qué celebrar.
El 14 de enero del 2008, Adriano González León , cuyo nombre -mal escrito- identifica mi calle, ya lo había dicho: Valera no vale hoy. Sus calles también hablan.
(Para leer basta con hacer clic en cada imagen)
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9 de octubre de 2012
Querido Luis...
Tenía tiempo sin escribirte, pero como no respondiste mi
último correo…Vi que marcaste como favorito un par de tuites que envié ayer y
mandé un mensaje a García...Veo que llegó a su destino.
Me preguntas sin rodeos qué pienso. Empiezo por retomar nuestra última conversación. Te decía entonces que al igual que tú estaba sorprendida de mi actitud
más reciente. Como sabes, como sé, como sabe todo el que me conoce, jamás me
había visto en trance de estar apoyando candidato presidencial alguno. Hasta en casa me miraban raro. ¿Y eso vos?, preguntaban. Te
repito aquí –y esta es parte de la
respuesta al “qué pienso”– lo dicho entonces: me enganchó el mensaje de HCR porque es un bálsamo: no insulta, no agrede, no pone sobrenombres despectivos a sus adversarios políticos. Durante la campaña hizo de la
reconciliación y de la inclusión su prédica diaria. A él se le dijo de todo (no voy a repetir aquí esos epítetos) y nunca respondió. Dejó que el odio le pasara por un lado sin
engancharse. Para pelear se necesitan dos y HCR no estuvo nunca dispuesto. Yo
voté por esa forma de hacer política y de ser persona. No evadió el debate, la polémica, pero desechó la diatriba inútil, polarizadora. Dos cosas más me fueron
ganando, como su atención a la provincia. Su campaña comenzó en un lugar
impensable y desconocido del estado Bolívar, con poquísimas personas, y terminó en Barquisimeto, con un gentío. Y en las tarimas y templetes (como las de los pueblitos y aldeas) nunca estuvo solo, siempre hubo líderes regionales. A mí no
me sorprende que haya ganado en Mérida. La foto con Progreso, el cachorro
Mucuchíes que le regalaron en su gira por el páramo, debió significar algo para esos
venezolanos. Y el equipo, la noción de equipo a la cual siempre hacía mención.
Fíjate en este detallito: en un país donde el ámbito político está lleno de pescueceos, el
libro que editaron en Miranda (Camino a Ítaca. La historia que contamos todos) no está firmado. Es de autoría colectiva.
Son detallitos enormes. Detallazos, pues. Confieso que no estuve pendiente de su discurso en los mitines,
pero sí del último, del de cierre. De todo lo que dijo esto quedó resonando en mí y reafirmó mi voto
“Sigo buscando el cambio que quiere Venezuela". Para mí fue un mensaje
claro, prístino: para los que apostaron
por HCh en 1998 y hoy se sienten decepcionados; para quienes no lo hicieron,
pero tienen claro que HCh fue un producto, una respuesta a una serie de
desaciertos; y también -last but not least- para quienes creen que estos años
han pasado en vano, que nada ha cambiado. Resumiendo, Luis. Todo eso me ganó. A mí, chico, ¡quién lo iba a creer! tan díscola y descreída. Y ojo: No estoy hablando de
HCR, del mensajero, sino del mensaje [por cierto, esta interpretación de su relato me gustó mucho], aunque, por supuesto, él lo encarne, pero no Mesías mode on. Nunca lo vi de cerca en persona, no pude –como hubiera querido– sentir de primera mano sus vibraciones (ríete, pues, llámame brujilda), pero es obvio que oye quien quiere oir, no insulta quien no cree en el insulto, hace equipo alguien de ego liviano, que cree y confía en los demás... ¿Qué pienso? Pienso que un grupo grande de venezolanos ganamos cohesión, unidad, un líder y un mensaje. ¿Te parece poco? Es mucho, pero mucho más lo que nos falta por recorrer. En fin: sigo buscando un cambio. Y tú ¿qué piensas?
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6 de septiembre de 2012
Lo alternativo es lo antihegemónico
Comparto la conversación que sostuve con Luis Carlos Díaz, publicada en el diario Tal Cual
Recientemente la profesora Raisa Urribarrí, de la Universidad de Los Andes, presentó su tesis doctoral "La comunicación alternativa en la sociedad de la información: una lectura hermenéutica de la situación venezolana". La hermenéutica es el ejercicio interpretativo necesario para abordar dos fenómenos en crisis y surgimiento, los postulados de la comunicación alternativa frente a los poderes y el florecimiento de una nueva forma de comunicación masiva que empodera a la ciudadanía con herramientas digitales.
| Con mi tutora y los tres miembros del jurado. |
Hace pocas décadas se hablaba de comunicación alternativa porque el acceso de los ciudadanos a los medios de comunicación era excluyente y costoso. Llegó Internet y parece un tsunami. ¿Qué cambios hubo? ¿Qué elementos de la comunicación alternativa se mantienen?
El elemento que se mantiene vivo es la utopía. La utopía de una comunicación democrática. Si partimos de la ya larga tradición de la comunicación alternativa, ésta siempre se ha concebido como un proceso dialógico. A pesar de que los medios que se alzan sobre la red permiten la interactividad y unas mayores cuotas de participación de los ciudadanos en la emisión, que no en la incidencia, a la dupla tecnologíacomunicación la engloba otra dimensión que cualifica esta relación: la política.
En Venezuela el panorama es bastante claro. Debido al esfuerzo hegemónico del gobierno, dirigido a la cooptación de los medios, la disidencia política encontró en los medios digitales y en las redes sociales un escape, una fisura. En ese nuevo entorno, menos controlado, es posible apreciar la emergencia de voces que bien pudiéramos llamar CONTRAhegemónicas. ¿Es una manifestación de lo alternativo? Quizá no, porque reproduce una lógica binaria de opuestos que se repelen. Quizá lo verdaderamente alternativo sea lo ANTIhegemónico, vale decir "el polílogo", la expresión pública y la incidencia política de las múltiples voces del tejido social, con sus diversos matices. Con su diversidad. Lo dicho: la comunicación democrática que sigue siendo una utopía.
Pareciera que estamos sumergidos en ella y por eso perdemos coordenadas, ¿con qué se come "la sociedad de la información" hoy?
Es fácil ubicarse en los extremos y observarla como una moneda incusa, con la misma cara en el anverso y en el reverso. Pesimistas y optimistas, apocalípticos e integrados, ya han abundado bastante en descripciones benévolas o catastrofistas. A mí me interesa observar el canto de la moneda, ese centro denso que usualmente no se toma en cuenta y que está atrapado entre los extremos. Allí se concentran las prácticas, los usos sociales, lo que los ciudadanos van gestando. Sólo sobre su canto es que la moneda rueda.
¿Cómo entramos a la sociedad de la información?
Es un proceso en plena evolución, producto de las transformaciones del paradigma tecnológico centrado en las innovaciones informáticas con énfasis en la generación, el procesamiento, la distribución y la aplicación del conocimiento. Debemos entrar en ella con un esfuerzo comprensivo. Ningún fenómeno se puede aprovechar si no se entiende de qué se trata. Estamos en la prehistoria de este cambio de época. Una época que a mí me gustaría llamar "de la formación" que, en términos hermenéuticos, quiere decir del diálogo y de la convivencia.
El acceso a la conectividad ha sido evolutivo y por efecto de consumo de mercado. ¿Pero qué puede hacer un Estado para promover esa digitalización?
En primer lugar, preguntarse para qué quiere promover la digitalización y la conectividad. Parece una perogrullada, pero no. En América latina hemos visto barbaridades, como escuelas donde llegan las computadoras pero no hay electricidad. O, peor aún: no hay agua.
La digitalización de cada sujeto social está llena de historias. ¿Cuál recuerda en la zona andina?
La ULA tiene una hermosa y honrosa historia que he vivido en carne propia. En Venezuela los esfuerzos de conectividad comenzaron en el campo académico y mi universidad, con el Consejo de Computación Académica a la cabeza (que acaba de cumplir 25 años), marcó un rumbo importante. No sólo en nuestra institución, sino en el área andina y en las ciudades de Mérida, Táchira y Trujillo donde la ULA tiene sus tres núcleos. Se conectaron profesores, investigadores y estudiantes y eso impactó positivamente el entorno. Sobre todo porque quienes diseñaron y dirigieron esta iniciativa tuvieron claro desde un principio que el desarrollo de la infraestructura debía ser acompañado por la formación. En Trujillo, por ejemplo, a la par de llevar la red a las sedes de docencia e investigación, se abrieron laboratorios destinados a la capacitación de docentes, alumnos, personal administrativo, obrero y comunidad de nuestro entorno.
Durante los años del proyecto hegemónico del chavismo ¿qué adelantos y retrocesos hemos tenido en materia digital?
En estos doce años podemos diferenciar dos etapas. La primera del 2000 al 2006, de apertura; y esta segunda, que va concluyendo, de control y cierre. La muestra más evidente de ese cambio lo representa el artículo quinto de la Ley Orgánica de Telecomunicaciones. Cuando se sancionó, en el año 2000, al sector se le consideró de "interés general"; cuando se reformó en diciembre del 2010, volvió a manos del Estado, al ser calificado de "interés público". La estatización de la CANTV en el 2007 es otra muestra. El decreto 825, del año 2000, y el 6649, del 2009, son una evidencia más. De "prioritario para el desarrollo", Internet pasa a ser de "uso suntuario" con ese decreto. Ese golpe de timón es explícito en el Proyecto Nacional Simón Bolívar. Primer Plan Socialista de la Nación: 2007-2013. El plan de Telecomunicaciones que de él se deriva enrumba a la nación hacia el Socialismo del Siglo XXI; el del año 2000, por el contrario -lo señala así el texto- la empujaba hacia la Sociedad del Conocimiento.
Es cierto que la conectividad (cifras oficiales) ha pasado del 4 al 40% en doce años, pero no se ha cualificado. Se da cuenta de muchas conexiones pero con un servicio sumamente precario. La CANTV, que monopoliza la prestación de ADSL, no reinvierte sus ganancias en el mejoramiento de los servicios y eso es grave porque afecta a la mayoría de la población que recibe un servicio de banda estrecha.
Un tema urgente son las universidades y centros educativos, ¿qué se debe hacer en materia digital para dar un salto a la sociedad del conocimiento?
He participado en varios procesos electorales como miembro de mesa en escuelas ubicadas en barrios pobres y deprimidos donde falta de todo, desde baños hasta bombillos. El día de las elecciones, sin embargo, esos centros se conectan al CNE y transmiten los datos en línea. ¿Por qué no dejar esos centros conectados? No digo todos, digo un grupo piloto a escala nacional. Lo que hay en Venezuela son programas y proyectos de informatización y conexión desconectados entre ellos. Por acá los infocentros, por allá los CBits... Haría falta definir una prioridad, un para qué claro y, desde allí, formular un proyecto piloto y luego, sí, ampliar, maximizar, de acuerdo con los hallazgos positivos de su implementación. ¿Por dónde más comenzar sino por las escuelas? Pero vemos chamos con canaimitas y maestros con tiza y borrador.
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