16 de mayo de 2014

El silencio de los desconectados



“Para los conectados, el resto del mundo tiene Internet”. Con esta agria sentencia  comienza un post de la bloguera cubana Elaine Díaz con el cual, no lo dudo, le resultaría fácil identificarse al 55% de la población venezolana sin acceso a la red…si pudiera participar en las discusiones que, en su nombre, se libran en diversos escenarios.
En los últimos meses, debido a las protestas ocurridas en el país, las cuales –como resultado del control y la censura oficiales–   han sido silenciadas por la mayoría de los medios, comienza a tomar fuerza la idea de que los ciudadanos y las audiencias se han deslizado a la red para expresarse, informar e informarse sobre lo que sucede.  En nuestro criterio, aunque en ello haya bastante de verdad , eso no es del todo cierto.  Según la Comisión Nacional de Telecomunicaciones (Conatel), la penetración de Internet alcanza casi el 45% de la población, pero este porcentaje de usuarios no está distribuido equitativamente a lo largo y ancho del país.
Si bien en el Distrito Capital y el estado Miranda los conectados superan el 90%, en estados como Trujillo, por mencionar uno, no llegan al 25%. Aún más: en la zona alta de la parroquia Juan Ignacio Montilla de Valera, un grupo de ciudadanos puede tener acceso a un servicio de banda ancha de 10Mbps (prestado por la empresa Inter); mientras que en la parroquia San Luis, de la misma ciudad, la gente aún accede a través de conexiones discadas (Cantv). Consulta aquí un mapa interactivo del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y presta atención a los dos puntos azules, ambos en Caracas. 
En la actualidad, la censura no solo tiene que ver con las presiones del gobierno sobre los medios (incluidos los digitales),  sino con nuevas formas de discriminación –como la brecha digital– mucho más dinámicas y complejas de comprender. ¿Las estamos estudiando con propiedad? ¿O estamos, como suele suceder, haciendo más énfasis en lo más evidente y que genera más ruido? [Demasiada luz encandila].
En Venezuela el acceso y, por ende, la libertad de expresión en la red no solo se ven coartados a través de disposiciones arbitrarias e ilegales como las de la Conatel, que ordenó a los proveedores de servicio de Internet (y ellos aceptaron) el bloqueo de más de 500 sitios web; o mediante el acoso o la censura a periodistas y ciberciudadanos,  sino a través de mecanismos más sutiles, pero prácticamente “invisibles”, como el control de la infraestructura de telecomunicaciones.

 El “ecosistema internet” puede ser representado, como lo propone Daniel Pimienta, con la forma de una pirámide en cuya base descansa la infraestructura (la red de transporte: cables, satélites, fibra óptica, etc.) sobre la cual se alza la infoestructura  (los diversos servicios: correo, video, redes sociales). Los contenidos (o la infocultura) son las piezas de información que circulan entre los usuarios;  vale decir, la punta del iceberg, lo único que una persona no familiarizada con estos temas puede ver a simple vista.
En nuestra opinión, en Venezuela el control de la red se efectúa y comienza por la base, vale decir, por la infraestructura, y a través de dos mecanismos: El financiero, mediante la restricción a las empresas privadas de las divisas necesarias para sus inversiones (asignación y repatriación); y el normativo, vía la promulgación de leyes, como la de Telecomunicaciones y la  de Responsabilidad Social en Radio, Televisión y Medios Electrónicos (ResorteMe), ambas reformadas en diciembre del año 2010.
Las tres “C”: Cencoex, Cantv, Conatel
En Venezuela, el Estado (hoy lamentablemente cooptado por el gobierno) no solo es el propietario del operador principal de telecomunicaciones (la empresa Cantv, renacionalizada en el año 2007), a través del cual se producen cerca del 90% de las conexiones a Internet, sino que controla al ente que las regula (CONATEL[1]), y –algo para nada menor– también decide de manera unilateral sobre la asignación y repatriación de las divisas requeridas por las empresas privadas de telecomunicaciones (antes CADIVI, hoy CENCOEX).
¿En qué aspectos ha incidido este control?  Nos referiremos, por ahora, sólo a uno: la velocidad de acceso. En la actualidad, de acuerdo con la Comisión Económica para América Latina (Cepal),  se considera banda ancha aquella conexión que es igual o mayor a 4 Mbps. En Venezuela, la velocidad promedio  ronda los 1,5 Mbps  Sólo para comparar: El promedio latinoamericano es de 2.5 Kbps (va desde Ecuador, con 3.6 Mbps, hasta llegar a Bolivia, con 1 Mbps).  El “pico de velocidad” promedio latinoamericano es de 13.5 Mbps (Va desde Ecuador, que tiene 18.5 Mbps hasta llegar a Venezuela con  8.0 Mbps (Akamai, 2013).
Desde el año 2008 nuestro país ha venido bajando en los índices de preparación para el ingreso exitoso a la Sociedad de la Información. De acuerdo con  la Unión Internacional de las Telecomunicaciones (UIT, Informe 2013), pasamos del puesto 76 al 79 (157 países: Corea del sur en el tope, Níger en el fondo).  Las conexiones se han multiplicado, pero en la misma medida se han precarizado.
Las empresas privadas dejaron de vender planes superiores a 2Mbps. De las tres compañías de telefonía celular, solo una (Digitel) ofrece conexiones 4G y en un limitado número de localidades. Existe un parque de teléfonos inteligentes de aproximadamente 8 millones de aparatos, pero de éstos, según cálculos propios basados en las cifras de la Conatel y de la UIT, sólo un 7% se sirve de la banda ancha.
Un informe reciente de la Asociación Hispanoamericana de Centros de Investigación y empresas de Telecomunicaciones (Ahciet) vaticinó que, de acuerdo con las tendencias que se observan,  en el año 2020 Uruguay y Argentina igualarán a Europa, con el 75 por ciento de los hogares con banda ancha.  Chile llegará al 67 por ciento, México al 64 por ciento, Brasil al 63 por ciento y Venezuela al 54 por ciento. Hablamos de 2020 y ya –hoy–según la UIT,  más del 95% de los puestos de trabajo tienen o incluyen un factor de competencia digital.
En resumen: Nos estamos quedando atrás.  El acceso y el uso de Internet no es un lujo, es una prioridad, tal y como lo defendimos en la campaña InternetPrioritaria en el año 2009. En 2011 los relatores de libertad de expresión propusieron que se considerase un derecho humano, pues es puerta de entrada y garantía para el ejercicio de otros derechos, como los de expresión, educación y trabajo. Sabemos que la brecha digital es reflejo o consecuencia de la brecha económica y social y que, gracias a la velocidad con la que impactan las TIC todos los procesos, esta brecha no hará sino ampliarse cada día más. 

¿Qué hacer?  ¿Qué garantías debemos demandar al Estado?
No es posible plantear reclamos y demandas si no hemos comprendido de qué se trata este asunto. En ese sentido, toca, en primer lugar: Sensibilizar sobre estos temas para generar una masa crítica de usuarios.  ¿Cómo hacerlo?  ¿Por dónde empezar? Los jóvenes son la clave. 70% de los usuarios venezolanos de Internet son jóvenes. Esta investigación muestra que aquellos entre 18-29 años son el grupo más dispuesto a defender la apertura del entorno digital.
Internet es una puerta de entrada a la diversidad y una palanca para el desarrollo. Sin embargo, hacer que esté disponible para todo el mundo es sólo posible a través la formulación y desarrollo de políticas públicas producto del debate social. ¿Lo estamos dando? Me temo que no.  No creo equivocarme al decir que sobre esto hablamos mucho, pero todavía muy pocos…precisamente, los conectados.


[1] La Comisión Nacional de Telecomunicaciones (CONATEL) es el ente responsable de administrar, regular y controlar el uso de los recursos limitados utilizados en las telecomunicaciones y medios de comunicación audiovisuales. En la letra es un instituto con autonomía técnica, financiera, organizativa y administrativa, pero es dependiente del poder ejecutivo. Sus cinco directivos son de libre nombramiento y remoción por parte del Presidente de la República. El Directorio de Responsabilidad Social, otra instancia reguladora prevista en la Ley de Responsabilidad Social en Radio, Televisión y Medios Electrónicos, es presidido por el Director General de CONATEL e integrado por once miembros, de los cuales siete son representantes de organismos estatales.

15 de mayo de 2014

No estamos para discusiones sublimes

El próximo sábado se celebra el  Día de Internet y, como siempre que pienso en estos temas, pienso también en José Gregorio (Cheo) Silva, protagonista clave en el desarrollo de Internet en la ULA, en Los Andes, y en el país, cuya pasión por la innovación y el cambio tecnológico fue la mecha que prendió en mí un interés que no cesa. Sólo dos preguntas, Cheo:

¿Cuáles son los temas cruciales sobre los cuales pensar hoy en relación a Internet en el ámbito global?


La Internet no es una moda más que llegó a la humanidad. Es un salto en nuestra evolución como especie. Es uno de los hitos significativos de nuestra historia  humana. Ha venido evolucionando y va a seguir evolucionando con nosotros: Inicialmente un proyecto de seguridad militar, luego un proyecto de desarrollo académico, luego un mecanismo flexible de información y comunicación de una masividad y  alcance global sin precedentes. La Web 2.0 permite que estemos y nos mantiene conectados, tiene valor por la participación y los contenidos  de la gente y, sin duda, cambia nuestros hábitos cotidianos e incide en nuestra evolución global.

Un aspecto interesante es el tema de la privacidad: Hay dos puntos allí, el primero es que el concepto de privacidad ha evolucionado y continuará evolucionando. La privacidad de los inmigrantes digitales no es la privacidad de los nativos digitales y por eso  muchas discusiones  están planteadas en mesas diferentes, que a veces son disjuntas.  

El segundo aspecto es la vulnerabilidad intrínseca de los mecanismos que usamos: nuestros datos se trasmiten por canales que podrían ser abiertos en ciertas condiciones y/o son guardados en los archivos de supercompañías a las que conscientes o inconscientemente le damos nuestra confianza, con todo lo que eso significa. Podemos elegir, en parte, donde depositamos nuestra confianza, pero siempre estaremos expuestos a riesgos.

En la evolución de la humanidad estamos obligados a desarrollar una conciencia de terrícolas. Algunos temas que hemos manejado como problemas de países sólo pueden ser resueltos globalmente: el hambre, la pobreza, la salud, la educación, el medio ambiente, la opresión política, la paz, el terrorismo, por mencionar algunos.  El papel de la Internet allí es y será clave. Pero no estamos cerca de resolver estos puntos. Todavía los abordamos de una forma que expresa más nuestras limitaciones de las viejas capacidades y valores que nuestras nuevas potencialidades humanas. Pero cada vez va a haber más personas conscientes delas restricciones que tenemos originadas en nuestra historia previa…
  
Con respecto a Venezuela ¿Cómo observas su evolución? ¿cuáles son los mayores desafíos?

 En Venezuela, tristemente, estamos complicados en nuestra participación dentro de estas reflexiones de hacia donde debemos dirigirnos como humanidad. Los temas de supervivencia física de nivel más elemental son para nosotros relevantes hoy, lamentablemente. Tenemos una agenda cotidiana ligada a la disponibilidad de los productos más básicos: alimentos elementales, productos de higiene, servicios públicos estándares, inseguridad...

De alguna forma, estamos ahora en medio de las discusiones que fueron pertinentes en la zona media del siglo pasado, el significado de los derechos civiles elementales,  la libertad de expresión,  la democracia, la libertad de reunión, etc. Obviamente no es el mejor ambiente para discusiones sublimes. 

En ese contexto es claro que si debemos defender los derechos a la vida digital ante amenaza s como el  blackout, la censura parcial o total, el control excesivo de las comunicaciones. Nos quejamos durante mucho tiempo de un monopolio y ahora tenemos otro.  Ya lo decía el poeta  alemán cuando expresaba sus temores ante el posible devenir histórico:  “La bota que pisa es siempre una bota/ Ya comprendéis lo que quiero decir:/ No cambiar de señores/ sino no tener ninguno”. 

Finalmente, aquí y alla, a los problemas de los conectados se suma el de la inequidad digital, que no sólo sigue sin resolver, sino que se profundiza.

9 de mayo de 2014

Reinventar el periodismo: Apuntes para conversar

Los profesores Mariengracia Chirinos (Ucab) y Omar Rincón, director del Ceper

Gracias a la invitación del profesor Marcelino Bisbal, coordinador de los Postgrados en Comunicación Social de la UCAB, estuvimos en Caracas hace unos días para participar en una discusión entre colegas venezolanos sobre la "Recomposición del Periodismo". La jornada contó con la participación del profesor e investigador de la Universidad de Los Andes en Colombia, Omar Rincón. Comparto aquí los apuntes que llevé para conversar.
 

En su libro fundamental, Comprender la comunicación, reeditado por la editorial Gedisa en el año 2007, el maestro Antonio Pasquali incluyó un capítulo final –La velocidad y el jadeo– en el que destacaba los dos cambios tecnológicos que, en su criterio, impactan con mayor fuerza el ejercicio del periodismo en este siglo: la velocidad en el procesamiento de la información y la capacidad de almacenamiento.

Al preguntarse sobre los desafíos que esta realidad imponía a los comunicadores, Pasquali lo hizo con una interrogante aparentemente simple: ¿En qué difieren los grandes periódicos del mundo y los demás? Para responderse de seguidas: en sus archivos.

Hoy, gracias a las tecnologías de información y comunicación (TIC), no solo hemos ganado acceso a una gran cantidad de información, sino a un conjunto de herramientas que nos permiten procesar un gran volumen de datos de forma eficiente.  Con una computadora de escritorio –decía en ese texto Pasquali– un periodista podría alcanzar la capacidad de memoria de un gran periódico y hacer un excelente periodismo de investigación (o de datos, como le llamaríamos hoy). Obviamente, esto supone una gran formación general y el desarrollo de nuevas capacidades.

En este aspecto, los pensa de las escuelas de comunicación lucen –desde hace al menos dos décadas– absolutamente desfasados.  Hoy se debe enseñar otras cosas, más cosas… ¡y de otra manera! Ahora no solo hay que aprender a leer los textos en sus contextos y a contar las historias con corrección y, si es posible, con belleza. A esas capacidades, tan difíciles de desarrollar, hay que sumarles las competencias para la comprensión, el manejo y la producción de lo digital….incluida la programación, cuestiones que no deberían ser “materia aparte”, sino integrarse a la carrera como eje transversal.  

¿Podemos seguir pensando en escuelas divididas en departamentos de impreso, audiovisual, etc., cuando hablamos de multimedios y nuevos emprendimientos comunicacionales? ¡Hay que conectarlos!

Conectar las escuelas a Internet es algo obligatorio[2], pero también lo es la integración de unas áreas/medios que no pueden pensarse separados cuando las plataformas por las que circulan los mensajes las están juntando. ¿Qué diferencia se consigue hoy entre los portales de algunos periódicos y servicios de noticias como el de la BBC?  Para usar una antigüalla de término, hoy de moda: ¡Están embebidos!
Ganarse la escucha. Omar Rincón en el foro junto a Andrés Cañizález



Cambios en las formas de ejercer el oficio y en las maneras de informarnos

La desconexión, sin embargo, no es sólo tecnológica sino social. Si cuando surgieron la radio y la TV ya nos quejábamos de la obsolescencia de las noticias. ¿Qué podemos decir hoy cuando ciudadanos –y periodistas– somos víctimas de una cada vez más grave infoxicación? En medio del jadeo noticioso, ¿en qué temas nos detenemos, cuáles son los asuntos que importan a la sociedad?

            En este terreno, las TIC nos abren múltiples ventanas a través de las cuales podemos atisbar nuevos caminos que pueden llevarnos a puerto seguro, o bien causarnos extravíos y conducirnos a ningún lado… ¡Aunque a veces perderse haga falta! En todo caso, se necesita un mapa, una ruta. Y esa es la que nos presenta a los periodistas como puente y como canal, como mediador-tejedor de los discursos e intereses de las audiencias que ahora también producen información. Cada día se necesita más periodismo, mejor periodismo.

¿Qué rol estamos jugando los periodistas en Venezuela? ¿De quién o de quiénes somos canal? ¿Tejemos los diferentes discursos y presentamos una malla multicolor o, más bien, nos quedamos con sólo dos ovillos, el blanco y el negro, para presentar un tapete monocromático y de alto contraste? Se afirma que las redes sociales son una nueva fuente y a la vez nuevo medio alternativo de información, expresión y comunicación… ¿Es eso cierto?
Acianela Montes de Oca, Moraima Guanipa y Omar Rincón

He llegado a la conclusión de que podríamos estar desperdiciando –y mucho– la potencialidad que nos brindan tanto medios digitales como redes sociales para escuchar, sopesar y transmitir las múltiples voces que anidan en la red.  Obsérvese que digo podría estarse desperdiciando, no lo afirmo porque tampoco es así. Hendijas se consiguen, pero aun hay brechas por abrir.

En Venezuela, gracias a la polarización política, lo que estamos viendo es la repetición del esquema bipolar hegemonía/contra hegemonía, que tan bien se aviene al antiguo sistema de medios masivo y masificante,  pero que es tan contrario/opuesto al espíritu de los nuevos medios que potencian, no solo la multiplicidad de los discursos –la antihegemonía– sino la interlocución entre los ciudadanos…

 Los periodistas, que hemos estado siempre a la intemperie, hoy, además, hemos quedado al desnudo. Las audiencias nos han quitado la ropa y la voz. Son muchos, cada vez más, quienes dicen: Yo también soy periodista. Aunque eso esté muy lejos de ser cierto y allí haga falta un esfuerzo de formación. ¿Qué estamos haciendo mal? ¿En qué estamos acertando?

Debo decir que me sorprendió una reciente iniciativa digital, supuestamente “innovadora”, que presenta las noticias nacionales, en inglés y español, con base en un streaming de Twitter que se nutre de dos fuentes catalogadas y presentadas en pantalla (de facto dividida) como de oposición y de gobierno. En el portal no se explica cómo se escogieron las fuentes, pero en una lectura diagonal destacan las del mainstream.  Ojalá lo haya leído mal, o que este sea un proyecto en fase beta (como casi todo en este ámbito). En todo caso, lo describo para mostrar un contraejemplo.

Marcelino Bisbal, Mariengracia Chirinos y Andrés Cañizalez.
Cuando se habla de innovación periodística, con uso o por efecto de las TIC, quisiera pensar que se trata de otras apuestas que impliquen más escucha ciudadana, más mezcla de voces, como la que hizo la ONG de derechos humanos Provea los días posteriores a las elecciones del 14 de abril, cuando desmontó la mentira del gobierno en torno a la quema de los Centros de Diagnóstico Integral (CDI), valiéndose de su red de contactos en las ciudades donde supuestamente se produjeros estos hechos.

O el extraordinario trabajo del equipo de investigación del diario Últimas Noticias, que mediante los testimonios y el material grabado por los reporteros ciudadanos puso en evidencia, comprobó y divulgó lo que sin duda fue un homicidio cometido por funcionarios, y obligó al gobierno a pronunciarse.

O la buena noticia del proyecto del Instituto Prensa y Sociedad,  Poderopedia, “una plataforma colaborativa que ayuda a entender las relaciones entre las personas, empresas y organizaciones que se convierten en noticia e influyen en nuestra vida diaria. Usando visualizaciones de datos y tecnología semántica, muestra quién es quién en los negocios y la política”

O…claro que hay más. Menciono estas tres para subrayar tres tendencias. El uso de medios y redes digitales para el activismo político; el periodismo profesional en medios clásicos que se vale de los infociudadanos; y las iniciativas profesionales de periodismo de datos.

¿Cómo vincular/cruzar/fertilizar estas experiencias? ¿Las del periodismo de investigación, organizaciones sociales y reporteros ciudadanos?  ¿Qué capacidades hay que desarrollar para que esto se dé con más frecuencia y mayor calidad? Creo que una muy importante es la escucha, pero,  ¿cómo se forma la voluntad/capacidad de escucha?  

¡Es que no hay nada más aburrido que los fijos de los medios, que si no los lees en la prensa, los oyes en la radio o los ves en la TV!  Nuestro oficio tiene un enorme desafío allí, allí donde están fallando los medios tradicionales. No podemos seguir haciendo lo mismo cuando todo ha cambiado.



Dispositivos y formatos
Un selfie con Omar

 En ese mismo texto del año 2007, Pasquali aseguraba que la telefonía celular sería el primer servicio universal de la historia de la humanidad.  Profecía cumplida: La cobertura a escala mundial llega al 95%. En Venezuela sobrepasa el 100%. Y, como constatamos a diario,  a través del celular no solo se habla y mandan mensajes de texto, sino que se oye música, se toman fotos, y si se tiene acceso a Internet, la gente navega, ve videos en tiempo real, se conecta a redes sociales…

Un estudio reciente sobre el consumo de información en EEUU arrojó estos datos:

En el 2010 el 3,6% lo hacía a través del móvil; 22% a través de la PC (Total: 25,6%) y 41% a través de la TV.

Apenas tres años después, en el 2013, 19,8% a través del móvil; 19,5% a través de la PC (Total: 39,3%)  y 38% por la TV. 

La prensa escrita bajó del 7,5 al 4,5 y la radio del 14,9 al 12,1.

Bajó el consumo de radio y de periódicos a costa del celular. Solo se mantuvo la TV, pero también -o porque- cambió.



¿Qué pensar para ese nuevo formato en términos periodísticos? Tenemos un 100% de penetración celular y el 70% de la población conectada es joven.  La brecha digital en Venezuela es grande. Aunque el teléfono sea de los “inteligentes”, la penetración de la banda ancha móvil no llega al 7 %.  Pero esa burbujita, para bien o para mal, hace ruido, se divierte. ¿Cómo sacarle punta?   
En redes sociales se produce una gran conversación sobre los programas de TV, por ejemplo. Desde el sofá, celular en mano, se comparten programas y series. Basta con seguir la tuiterzuela durante un Miss Venezuela, la entrega de los premios Oscar o las cadenas del presidente para comprobar ese hecho.  [Nos quejamos de la hegemonía, pero el presidente se encadena y los infociudadanos también]. Pensar, innovar. Pero primero: Ver/entender qué pasa ahí.

Para cerrar, pienso (al menos por ahora) que la recomposición/reinvención del oficio pasa por un reto de formación en cinco áreas:

  • 1.      La lectura (desde el mi mamá me mima) que además incluya la comprensión –mejor si desde la práctica–  del entorno digital. [Somos lengua].

  • 2.      La escucha ciudadana (diversificación de fuentes, lugarización de la información, periodismo hiperlocal).

  • 3.      El desarrollo de competencias para el manejo de los nuevos dispositivos y la creación de contenido para los nuevos soportes (en un contexto de censura, el humor tiene un gran rol que jugar allí…[El Chigüire Bipolar, por ejemplo, hackea la noticia. No todo da risa, pero se rie para no llorar]

  • 4.      El emprendimiento empresarial (porque los jóvenes se están graduando para trabajar con sueldos de miseria e incluso gratis con la única “retribución” de “aparecer” en los medios).Hay experiencias para mirar.

  • 5.      Las estrategias de seguridad digital (para proteger nuestra privacidad y la de nuestras fuentes y datos, porque los periodistas nunca habíamos estado más expuestos)






[2] En las cuatro universidades públicas que ofrecen la carrera en Venezuela (UCV, LUZ, ULA y UBV) el reto de la adecuación tecnológica es enorme.  Sabemos que en Venezuela la conexión a Internet no sólo se ha estancado sino precarizado. [Y es allí donde comienza la censura a Internet. No en los contenidos, que es la punta del iceberg, sino en la base: en el control del acceso. Pero ese es otro tema]


16 de octubre de 2013

Venezuela: Sigue declinando la libertad en la red

Por tercer año consecutivo, la organización Freedom House se ocupa de analizar la libertad de expresión en el entorno digital venezolano con resultados desalentadores. El primer informe, correspondiente al año 2011, le otorga un puntaje de 46/100; el siguiente, de 2012, lo coloca en la posición número 48; y el de este año (que analiza el lapso que va del primero de mayo de 2012 hasta el 30 de abril de 2013) le otorga 53 puntos, vale decir, cinco más que el anterior. Un declive sustantivo también registrado por Brasil y Estados Unidos. El mayor fue el de India, con 8 puntos.
De América Latina, sólo se estudian seis países. Además de Venezuela, se revisa la situación en Argentina, Brasil, Cuba, Ecuador y México. Mientras Argentina es calificado como "libre", Cuba se encuentra en las antípodas, como "no libre". El resto es clasificado como "parcialmente libre". Venezuela es el país de peor puntuación en este último grupo.
Mediante una metodología compleja, que examina y evalúa 100 indicadores distribuidos en tres áreas: Límites para el acceso, límites en el contenido y violaciones a los derechos de los usuarios, el informe da cuenta pormenorizada de los asuntos más sensibles relacionados con la libertad de expresión en Internet y, sobre todo, de las causas que originan las restricciones.
En primer lugar, con base en hechos incontrastables, la investigación expone la asociación que existe entre la falta de insitucionalidad (la inexistencia de contrapesos entre los poderes públicos), el control del operador principal (CANTV) y del ente regulador (CONATEL), así como el control en la asignación y repatriación de divisas para la empresas privadas de telecomunicaciones a través de Cadivi.
Con este panorama de base, el informe documenta de forma minuciosa (con 129 referencias a pie de página) los eventos más importantes en relación con los indicadores que se examinan. Mediante una exhaustiva revisión hemerográfica, entrevistas a expertos y trabajos de organismos nacionales e internacionales, la investigación sustenta de forma incuestionable cada afirmación que se vierte en torno a los continuos y cada vez mayores obstáculos que enfrentan los venezolanos para ejercer la libertad de expresión en la red, en un contexto signado por la hegemonía comunicacional del gobierno.
Un hecho destaca entre todos por su gravedad: La caída masiva de Internet el 14 de abril del 2013, cuando se celebraron las últimas  elecciones presidenciales, evento sólo registrado en países como Egipto y Siria. Como se recordará, la noche de ese domingo, cuando se esperaban los resultados de los comicios, el Vicepresidente de la República, Jorge Arreaza, reconoció que el gobierno le había "bajado el suiche" a la red con argumentos muy poco transparentes.
Si bien el informe subraya el hecho de que se han masificado las conexiones, apunta -igualmente- que la velocidad de acceso es muy pobre.  Existe poca disponibilidad de conexiones de banda ancha (iguales o superiores a 4Mbps) y el costo de un plan de este tipo (como el de ABA de Cantv), que además no está disponible en todo el país, es casi un cuarto del salario mínimo.
La telefonía celular también es foco de atención. En este punto se observa, al igual que en la prestación de la banda ancha fija, el control de la CANTV con su filial privilegiada (Movilnet) y las restricciones que confrontan las empresas privadas para ampliar y mejorar sus plataformas. Cantv, por su parte, denuncia el informe, no reinvierte sus ganancias en la empresa, sino que las destina a "inversión social", con la consecuente desmejora de los servicios.
Igualmente, el texto señala la selectividad de las inversiones privadas. Las redes 4G, recientemente disponibles, solo existen en las ciudades de mayor densidad poblacional. La brecha urbano-rural, expresada en los índices de penetración que exhiben estados como Miranda (más de 92%) versus Apure (menos de 15%), por ejemplo, también son objeto de reflexión.
El acoso a periodistas, humoristas, artistas y líderes de opinión, así como también la vulneración y bloqueo de páginas informativas; la grabación y divulgación de conversaciones privadas, sin que las víctimas tengan un organismo independiente al cual acudir, son parte de un recuento que no nos es ajeno a los venezolanos que hacemos uso de la red y, además, realizamos escrutinio de ella como investigadores de la comunicación.
La restricción a las libertades de expresión, información y comunicación es un mal global. El informe 2013 de Freedom House señala que de 60 países estudiados, 34 mostraron un declive en sus índices; sin embargo, el informe es auspicioso: de la misma forma en que los gobiernos atentan contra las libertades cívicas, igualmente florece y se fortalece el movimiento de defensa de las libertades ciudadanas, entre ellas, el libre acceso y comunicación en la red.




10 de mayo de 2013

El Cenit reducirá el ancho de banda
a las universidades venezolanas



        Como es lógico,  la noticia circuló rápidamente entre los administradores de las redes académicas de las universidades, no así entre los usuarios que no tienen por qué enterarse de los intríngulis técnicos y económicos que están detrás de la prestación de los servicios de conectividad, pero dependen de ellos para sus labores académicas. Sin embargo, al colarse en un tuit, la reacción fue lógica: Asfixia. Una medida más dirigida a asfixiar a las universidades venezolanas.

            No puede pensarse en otra cosa al conocer que, por solicitud de la Oficina de Planificación del Sector Universitario (OPSU),  la Fundación Centro Nacional de Innovación Tecnológica (CENIT) les reducirá el ancho de banda. Como se sabe, la OPSU es la oficina técnica auxiliar del Ministerio del Poder Popular para la Educación Universitaria (MppEU) encargada de de instrumentar las políticas y las estrategias señaladas en los planes de la nación con respecto a la educación superior. La OPSU es el ente del Estado encargado de financiar la conectiidad universitaria, a través de un contrato firmado con el CENIT. En pocas palabras: La OPSU paga al CENIT, y este, a su vez, a la CANTV, que es la empresa de telecomunicaciones del Estado.

            ¿Qué está pasando? ¿Por qué se tomó esta decisión? Al respecto, consultamos la opinión de los profesores de la Universidad Centro Occidental Lisandro Alavarado (UCLA)  Junior Escalona y Jean Paul Angeli, Jefe del Departamento de Redes de Datos y Director de Telecomunicaciones, respectivamente.

            No estamos en contra del monitoreo

            Según Escalona, la medida obedece a una supuesta subutilización de los enlaces contratados por las Universidades con Reacciun. “Técnicos del CENIT nos informaron que la OPSU había hecho un monitoreo sobre la utilización del ancho de banda de cada universidad y que, debido a su subutilización, habían decidido sincerar su uso pues muchas instituciones no la aprovechan adecuadamente”.
            Asimismo, representantes de la OPSU –agregó– como medida ya tomada, sin consultar a los equipos técnicos de las universidades, nos informaron que el ancho de banda se ajustaría, pues según los resultados de un estudio técnico, que desconocemos,  “de 17 universidades que tienen MetroEthernet para acceso a Internet, solo 2 utilizan el ancho de banda en un 100%, 4 en un poco más del 80% y 3 utilizan un poco mas del 50%; el resto están por debajo del 50% de utilización. En aquellas que poseen acceso a Redes Avanzadas, 8 en total, ninguna utiliza más del 50% del ancho de banda asignado, de ellas existen 4 que no llegan al 10% de utilización”.

           -La explicación suena lógica. Si el servicio no se usa…

            Vista así, por supuesto, la decisión parece incontestable, responde Escalona, quien representa a la UCLA ante el Comité Técnico de Reacciun. Aunque desconozcamos cómo fue hecho este estudio, nosotros no estamos negando la necesidad de realizar todos los que sean necesarios para garantizar la eficiencia y el mejor uso de los servicios, pero creemos que una medida como esta debe ser consultada, no tomada de forma unilateral. Mucho menos si las razones que llevan a la reducción de los enlaces es su subutilización.

            El porqué de la subutilización

            Pero, ¿es esto cierto? ¿Se subutilizan los recursos de conectividad? Hago la pregunta como usuaria, pues en el caso de la ULA, particularmente en Trujillo, ya ni entrenar usuarios  podemos debido a la conexión, que es muy precaria…

            Justamente, ese es el punto. Nosotros hemos presentado proyectos para agregar valor a las redes, proyectos de todo tipo: Sub nodos regionales para la optimización de las redes, telemedicina, repositorios, bibliotecas digitales, educación a distancia, voz sobre IP, salas de videoconferencia… ¿Cuáles son los entes responsables de su financiamiento? Entes del Estado. A un servicio que presta el Estado, como es la conectividad, se le agrega valor si el mismo Estado se encarga de promoverlo como parte de sus estrategias. El financiamiento para ello no existe, ni siquiera es posible a través de los recursos propios de las mismas universidades porque todos sabemos como están sus presupuestos. Esto sin tomar en cuenta, además, que el desarrollo de este tipo de proyectos pasa por sortear las dificultades que impone el Decreto Presidencial 6649 (marzo del 2009), que  ha llevado a cero la adquisición de equipos informáticos y desarrollo de sistemas de información.

            Para Jean Paul Angeli, quien además es el representante institucional ante el CENIT y Reacciun por parte de la UCLA, una medida como esta no puede realizarse de manera unilateral, sin consultar a los miembros del Comité Educativo de Reacciun y sin el correspondiente análisis de los comités técnicos de cada institución.
            “Nosotros apoyamos los deseos de optimización de los recursos, pero estos enlaces son el resultado de compromisos y esfuerzos que se realizaron entre la OPSU, el CENIT y las Universidades, plasmados en acuerdos y puntos de agendas del CNU, del Ministerio, y de la Presidencia de la República".  

            ¿Cree usted que sea posible revertir la medida, frenarla…?

            Nosotros estamos pidiendo que se revise en atención a lo dispuesto en la Ley de Universidades vigente y en los estatutos que norman y otorgan sus funciones al Comité Educativo de Reacciun. Es necesario que el CENIT convoque a una reunión para analizar el informe que hizo la OPSU, el cual desconocemos; además, para escuchar los argumentos de cada universidad en relación con la utilización de los enlaces.
            Lo deseable, concluye Angeli, es que una decisión como esta sea producto de un consenso entre el Comité Educativo de Reacciun, el CENIT y la OPSU.