13 de junio de 2010

Aviso a los navegantes: ¡zarpa el barco!

A los estudiantes de periodismo digital: tómense estas líneas como mensaje de bienvenida. Espero que el viaje sea grato. Con buen viento y buena mar. Nos estamos viendo en el laboratorio el próximo martes, 15 de junio, a las 8 AM.

Desde ya nos preparamos para celebrar un aniversario más de la fundación de la ULA en Trujillo, el miércoles 23 ; la Semana del Periodista, que arranca el viernes 18, y el inicio del 4to. año de la carrera de Comunicación Social.

Tendremos muchas actividades, entre ellas este encuentro Medios digitales, redes y ciudadanía, con el que proponemos un diálogo sobre la formación de periodistas en y para la era digital.

¡Vamos en góndola, pues!

10 de mayo de 2010

Rafael Cadenas: Una voz sin prisa


Cierro tres ventanas para escribir esta nota. Apenas unas breves líneas. Las palabras justas para hablar de una espera sin prisa. El miércoles pasado Rafael Cadenas estuvo en nuestra casa, la de Carmona, para inaugurar la Cátedra Libre de la Lengua que lleva su nombre, feliz iniciativa de la carrera de Comunicación Social de la Universidad de Los Andes en Trujillo. El jueves, el propio escritor protagonizó la primera actividad de ésta: un recital de su poesía.

Fue una tarde insólita, en la que una forzada oscuridad se prestó para alumbrar una voz sin apremio, al menos no el marcado por el tiempo. Antes de la lectura, que duró más de una hora e incluyó un magro y afilado cuaderno de brevísimos poemas aún inéditos, fuimos a encontrarlo en el hotel. El día anterior, durante el acto protocolar de apertura, le habíamos pedido a su anfitrión, el profesor Aníbal Rodíguez Silva, que nos procurara una entrevista con él lejos del ruido, del bello enjambre de estudiantes que se empeñaban, creo que para su deleite, en rodearlo como una estrella de rock.

Mientras lo esperaba en el lobby, repasé las pocas preguntas -que llevé mecanografiadas- con el siguiente preámbulo incluido: Coincido con usted en que la entrevista es un trabajo que debería realizarse sin urgencias y comprendo perfectamente su desconfianza (en sí mismo, ha dicho) en quien hace el vano esfuerzo de captar lo expresado por el otro (agrego). Por ello agradezco su disposición a conversar conmigo sobre algunos asuntos que me inquietan.

Luego de presentarme y saludarlo, ya sentados en una mesa de madera, amplia y redonda, ubicada frente a una montaña imponente y pródiga, leo ese párrafo de un tirón, sin verlo a él siquiera. Cuando alzo la vista consigo sus ojos detenidos en el papel y noto un gesto que interpreto de solicitud. Le entrego la cuartilla que lee muy lentamente.

Señala la primera pregunta y desliza: esta cuestión muy es importante, pero prefiero llevarme el cuestionario y responderle luego, por escrito. De seguidas me advierte que tiene otra entrevista a medio camino, requerida por una periodista de un diario de Caracas.

Entiendo perfectamente, le digo. He leído este libro (señalo el compendio de sus entrevistas publicado en el año 2000 por la editorial La Oruga Luminosa) y sé lo que opina del periodismo y de los estragos que puede causar un oficio sometido a los rigores de la inmediatez. Además, agrego, no siempre la persona tiene la disposición de responder. O no puede, añade él.

Me pide que le escriba mi dirección de correo en el folio que le he entregado. Lo hago y la deletrea. Se asegura de entenderla cabalmente y, sin doblarlo, guarda el papel en su maletín de cuero color ocre. Nos levantamos y caminamos de regreso hacia el vestíbulo, ya de salida. Había quedado con Aníbal en llevarlo del hotel al auditorio donde se realizaría el recital. Me pide que lo espere un momento, pues ha dejado olvidado un libro en su habitación. Ya de regreso, rumbo al estacionamiento, se detiene frente a un amplio espejo y se acomoda el cabello sobre la frente. Nuestras miradas se sorprenden allí.

¿Cuáles preguntas responderá? ¿Cuándo?

El no tiene prisa. Yo tampoco.

Fotografía: Alfredo Cedeño.
Publicado en el Diario de Los Andes

3 de mayo de 2010

Rafael Cadenas en Trujillo

Este miércoles cinco de mayo a las seis y media de la tarde, con la presencia del escritor, quien ofrecerá la lección inaugural, se instala en la casa de Carmona de la Universidad de Los Andes en Trujillo la Cátedra Libre de la Lengua "Rafael Cadenas". Este espacio académico, orientado a cultivar la reflexión sobre los problemas del lenguaje, es coordinado por el también poeta y ensayista Aníbal Rodríguez, investigador con obra publicada sobre Cadenas.
Esta jornada de apertura, que se extiende hasta el día jueves, incluye un extenso recital de quien es considerado el poeta vivo más importante del país y fuera recientemente galardonado con el Premio Internacional Juan Rulfo.
Las actividades de la cátedra, iniciativa de la carrera de Comunicación Social coordinada por la periodista Teresita Jiménez, continuarán a lo largo del año con un taller de crónica, ofrecido por la reconocida escritora Milagros Socorro; un seminario sobre la enseñanza de la lengua, dictado por el doctor Enrique Obediente; y un curso de realización de guiones audiovisuales conducido por Alberto Barrera Tyska, destacado escritor y guionista de TV.

Ars poética

Que cada palabra lleve lo que dice.
Que sea como el temblor que la sostiene.
Que se mantenga como un latido.

No he de proferir adornada falsedad ni poner tinta
dudosa
ni añadir brillos a lo que no es.
Esto me obliga a oírme. Pero estamos aquí para decir
verdad.
Seamos reales.
Quiero exactitudes aterradoras.
Tiemblo cuando creo que me falsifico. Debo llevar en peso
mis palabras. Me poseen tanto como yo a ellas.

Si no veo bien, dime tú, tú que me conoces, mi mentira,
señálame la impostura, restriégame la estafa.
Te lo agradeceré, en serio. Enloquezco por corresponderme.
Sé mi ojo, espérame en la noche y divísame, escrútame,
sacúdeme.

Rafael Cadenas
En "Intemperie", Ediciones de la ULA. Colección El Ciervo Vulnerado. Mérida, 1977.

13 de abril de 2010

Y...¿qué nombre le pondremos?

Días atrás la nota había circulado por las redes. El gobierno lanzaría un programa de "formación", dirigido a jóvenes liceístas caraqueños, que apuntaba (nunca mejor utilizado el término) a la conformación de unos supuestos comandos de guerrilla comunicacional.

Al principio, debo confesar,no lo tomé en serio. La iniciativa, en sí misma, albergaba una grave contradicción. Comenzando por el nombre. ¿A quién se le ocurre? ¿Un Estado, un gobierno, alentando guerrillas? Por otro lado, pensar en comandos de inmediato nos lleva a términos como propaganda, adoctrinamiento... y nada más lejos de ello que la formación. En fin que, sin profundizar mucho, dejamos de prestarle atención al asunto.

Hasta que ayer, a partir de una nota de Jessica Carrillo publicada en el diario Tal Cual, donde señala la existencia de unos videos que recogen parte del proceso en el que han sido involucrados 75 jóvenes venezolanos, calibré, con estupor y dolor, la gravedad del asunto.

En uno de éstos, como describe Naky Soto en su blog uno de los "mentores" de estos niños, que lleva puesta una franela con la imagen del terrorista Ilich Ramírez Sánchez, conocido como Carlos "El Chacal", declara la verdadera intención de esta iniciativa "...la educación media ha sido olvidada tradicionalmente, y la derecha sí cuenta con herramientas en todos los ámbitos para captarlos a ellos. Entonces se hace necesario que nosotros les salgamos adelante y le piquemos esas intencionalidades que tienen ellos con nuestros jóvenes, y bueno, por eso estamos realizando esto".

Ya en la tarde, la transmisión del acto de juramentación de los muchachos, en abierta violación de la Ley Orgánica de Educación vigente, no dejará lugar a ninguna duda acerca de lo que se persigue con este programa que, de acuerdo con las declaraciones del ministro Héctor Navarro, se extenderá a 25 liceos más del Distrito Capital.

A uno, que ha estado invlucrado por largos años en procesos de formación de niños y adolescentes, frente a tal avasalllamiento del poder sólo le resta confiar en la pureza de los sueños juveniles, esos que se descubren de pronto y revelan que por donde menos se espera salta la liebre.

@Lady Carolina

La adolescente se sienta frente al computador y sigue atenta, pero muy lentamente, las instrucciones del profesor. Se nota que ni el teclado ni el ratón le son familiares. Los gestos de sus manos son torpes, pero no claudica en el empeño. Dedo a dedo. Letra a letra. Llega a la pantalla que le pide el login y allí queda desconcertada. Se les había informado que debían tener y saber manejar una dirección electrónica. Me le acerco y la interrogo directa, pero discretamente: ¿tienes cuenta de correo? Me hurta la mirada y con voz muy baja responde: ¿qué es eso? Se lo explico brevemente y, como ya lo sospechaba, me dice que no, que no tiene. ¿Y por qué no lo advertiste? Porque me dio pena y porque quería mucho hacer este curso. Querer es suficiente. No inquiero más y me dispongo a ayudarla a abrir su cuenta en gmail. Despacito, se van juntando las letras en el recuadro hasta completar nombre y apellido. Cuando llegamos al registro le pregunto. A ver, ¿cómo te quieres llamar tú? Me mira con una sonrisa de oreja a oreja como si hubiera estado esperando esa pregunta desde el día en que se descubrió como Carmen Ramona: “Ladys Carolina”, responde sin titubear y feliz, muy feliz. Y así, afortunadamente, como otras muchas veces, descubro y compruebo que cada taller de éstos trae consigo una alegría insospechada. El logro de un sueño. De algo imaginario.


Foto: Los niñ@s del periódico escolar La Candelita, de la escuela Francisco Javier Urbina de Flor de Patria. Experiencia animada por mis tesistas Flor Mogollón y Dayana Salas, y la maestra Mercedes Pena.