21 de agosto de 2007

El Radar de los Barrios





La Asociación Civil Radar de los Barrios es una plataforma de encuentro y apoyo mutuo de la que forman parte dirigentes comunitarios de distintas tendencias políticas que hacen activismo social en los barrios populares de Caracas (Venezuela).



La experiencia es una iniciativa de Jesús Torrealba quien en su blog personal http://jesuschuotorrealba.blogspot.com/ apunta su credo:



"Sostengo que la democracia sin bienestar social es inviable, pero que el "bienestar" material sin libertades civiles ni derechos humanos también lo es. Por eso soy profundamente crítico de los sectores y grupos que gobernaron a Venezuela en el pasado, que permitieron que la democracia se vaciara de contenido social, y también estoy claramente enfrentado al régimen personalista que hoy desgobierna mi país. Frente a ese estado de cosas creo firmemente en la necesidad y pertinencia de una salida democrática y popular. Salida que no "aparecerá" si no la construimos. Y "construirla" pasa por comprender que el escenario primordial de combate político y de acción social son los espacios populares, los barrios, esos sectores de la informalidad urbana en los que residen 16 de los 26 millones de venezolanos".



Desde su blog se puede acceder a las páginas que bajo el mismo título, "El Radar de los Barrios", se publican en el diario La Voz. Torrealba también produce y conduce "Del Dicho al Hecho", un programa que sale al aire desde la comunidades populares de Caracas de lunes a viernes, de 10 a 11 de la mañana, por Radio Caracas Radio (750 AM).

13 de agosto de 2007

A propósito de los jóvenes
y el uso de la tecnología


Jóvenes campesinos de Calembe (Trujillo)


Entrevista a Nicholas Burbules
LANACION.com Cultura Miércoles 8 de agosto de 2007

6 de agosto de 2007

Antonio Pasquali:
Una radiotelevisión pública
sólo florece en democracia


Antonio Pasquali no necesita presentación. Basta con decir que su texto capital, Comprender la Comunicación, cuya primera edición publicada por Monte Ávila data de 1970, acaba de ser reeditado –casi cuatro décadas después– por la prestigiosa editorial Gedisa. La vigencia de sus apreciaciones sobre el tema de las comunicaciones es notoria, tanto como la solvencia y la coherencia de su pensamiento a lo largo de 50 años de ininterrumpido desempeño académico y activismo social. En los tempranos noventa, se dio a la tarea de impulsar un Proyecto de Ley Orgánica de Radiotelevisión que les asegurara a los ciudadanos la existencia de medios de Servicio Público, algo que, afanados en obtener ganancias unos, y en promover los gobiernos de turno, los otros, no atendían ni los medios privados ni los del Estado. ¿Podrá dudar alguien de la actualidad de este planteamiento en Venezuela hoy? Invitado por el programa de Comunicación Social de la Universidad Valle del Momboy (UVM) de Valera (Trujillo), en convenio con la Universidad Católica Cecilio Acosta (UNICA), el investigador se refirió ampliamente a éste y a otros temas que se le consultaron luego, en un diálogo que concluyó por correo electrónico con el envío de un manuscrito en el que precisa los principios de un Servicio Radiotelevisivo Público (SRTVP).


Los paraísos no existen

Para Antonio Pasquali la situación es clara: los paraísos no existen, pero sí hay experiencias -como las de la BBC del Reino Unido, la RAI italiana, la TVE española o TV5 de Francia- que demuestran la posibilidad de contar con una televisión de calidad. Es por ello que propone, con el mismo ímpetu que en los noventa, o quizás con más fuerza hoy, la creación de un Servicio Radiotelevisivo Público. Su conferencia en el I Congreso de Comunicación Social para el Desarrollo Humano Sustentable, organizado por la UVM-UNICA, estuvo dirigida a explicar sus principios, los cuales dividió en formales-ideales y específicos-concretos.

Entre los primeros, los formales, mencionó la universalidad, que obliga a la prestación del servicio a todos los ciudadanos, sin distinciones económicas o de distancia geográfica; la continuidad, que refiere a un prestación ininterrumpida (por lo cual no se admite bajo ningún concepto los llamados “black-out”); la versatilidad, vale decir, una oferta elaborada de acuerdo con a las demandas de una audiencia estratificada; y la adecuación, entendida como la permanente actualización de la infraestructura que permite la prestación del servicio.

En cuanto a los principios específicos y concretos, Pasquali señaló tres aspectos claves. El primero es el financiamiento. “En un país democrático el público es un servicio que la colectividad se presta a sí misma con dineros del erario público o de su propio peculio, con la ayuda de un Estado que se limita a garantizarle un financiamiento suficiente y no condicionante; imponerle un pliego de obligaciones cualitativas de obligatorio cumplimiento; a velar por el mantenimiento en ella de la libertad de expresión, el pluralismo y la no-discriminación a agrupaciones políticas, minorías y ciudadanos”.

En ese sentido, “la prestación de dicho servicio público no requiere ni implica la desaparición de servicios análogos prestados por privados, siendo lo ideal-óptimo una democrática y sana convivencia de ambos servicios más los de carácter comunitario”.

En segundo lugar, subrayó que en un país democrático la radiotelevisión pública es “orgánicamente pública” en todos sus componentes: “Un sistema que mezclara servicios estatales, gubernamentales, proselitistas, adoctrinadores o autocráticos con servicios públicos efectivamente respetuosos de todos los principios aquí indicados, daría vida a un híbrido quimérico del que no se conocen antecedentes”. Por ello, “el servicio público” y una “hegemonía socialista” en comunicaciones son antitéticos”.

En último lugar se refirió a la autonomía: “La Radiotelevisión Pública de un país democrático es una institución paraestatal, autónoma, rigurosamente no-gubernamental y confiada a una Autoridad Independiente que no recibe órdenes de gobiernos, cuya primera tarea es garantizar trato igual a todas las fuerzas políticas del país y responder de ello ante Poderes Legislativos multipartidistas, Consejos Superiores del Audiovisual, Presidentes de República o Reyes. En sus instancias directivas deben estar representadas todas las fuerzas políticas del país, sus principales organizaciones científico-culturales y los usuarios del servicio”. Por ello, “al ser abanderada de la libertad de expresión con pluralismo, una radiotelevisión pública no puede florecer sino en democracia”

La Sociedad de la Información

A todo el complejo análisis del sistema de medios masivos hay que sumarle hoy el advenimiento de la informática y las telecomunicaciones Por ello el discurso sobre el servicio público y la democratización de las comunicaciones, asegura el estudioso, se ha hecho mucho más complicado. La centralidad de este fenómeno es tan evidente que la llamada Sociedad de la Información (SI) ha sido objeto de dos cumbres mundiales organizadas por la Unión Internacional de las Telecomunicaciones (Ginebra, 2003 y Túnez, 2005). Uno de los capítulos de la nueva edición de Gedisa, señala, lo constituye un documento que le requirieron para el primero de estos eventos, y consiste en una especie de vocabulario que intenta poner un poco de orden en la confusión terminológica.

Es en ese escenario (el de las cumbres), asegura el profesor, “donde se evidencia lo que está en juego: lo que busca la industria, la sociedad civil (que de algún modo recupera el discurso del NOMIC, el Nuevo Orden Mundial de la Información y la Comunicación) y el poder. Porque pueden llamarla SI, pero sigue siendo una Sociedad de la Comunicación, una comunicación manipulada, cercenada”.

Uno de los aspectos centrales de la Sociedad de la Información asociado al concepto de servicio público es, para Pasquali, el costo. Según sus propios análisis, basados en datos del Banco Mundial, la humanidad gasta el 13 por ciento del PIB en el sector. “En el año 2004 la humanidad produjo 36 mil millardos de dólares. El 13 por ciento de esa cifra es algo bestial”.

¿Cuánto nos cuesta la SI?, se pregunta el investigador para responderse:

Aquí las tarifas son escandalosas y agiotistas, a nivel mundial, por eso los hombres más ricos del globo están en este sector. Yo me saqué la cuenta a mí mismo, comencé a calcular lo que me cuestan los dos periódicos, las revistas y los libros que leo, el aparato de sonido con los discos, la TV, la suscripción al cable, la computadora -prorrateada a 7 años-, la impresora, la banda ancha, el papel de la copiadora y lo que termino de gastar mensualmente supera con creces el trece por ciento de mis ingresos. Se promete universalidad, pero el teléfono no está llegando al campo. Lo que ha hecho este gobierno, rebajar el diez por ciento al prepago celular, es escandaloso. La ganancia en prepago es feroz. La empresa le cobra 50 mil bolívares y le saca intereses hasta que la termina. Ud. pagó por delante y le dan sólo 35 o 38 mil bolívares de servicio, el resto son colaterales, pero no tenemos una autoridad que nos defienda.

El control de Internet

En una entrevista reciente Ud. aseguró que a pesar de que esa tecnología es en esencia democratizadora, sus potencialidades se ven coartadas por filtros, controles y prohibiciones…
El poder a veces es prepotente. Nosotros mandábamos a África desde la UNESCO equipitos para radios comunitarias y receptores de radio que cargaban sus pilas dándole a un resorte, como en los juguetes, y eso funcionaba hasta que el coronel de turno se sentía en cuestión porque le habían dicho que por allí se hablaba mal de él. Aquí, más maquilladamente, sucede lo mismo. Ya hay denuncias graves. Se ha dicho que en CANTV hay un responsable de doctrina socialista y que se están instalando plataformas de control. Todo eso viene piloteado de Cuba y debemos recordar que el ministro cubano de la Informática y las Comunicaciones, Ramiro Valdés, fue el hombre que le instaló a Castro la policía política. Cuba lo mantuvo en un escaparate porque fue una figura siniestra y cuando se enfermó Fidel (esta es hipótesis mía), quizás por temor a que la cosa se les fuera de la mano, lo sacaron del closet y le dieron nada menos que este ministerio.

¿Cómo cree Ud. que van a controlar la red?

No lo sé, pero este gobierno es sistemático y le va echar el guante. Ellos necesitan hegemonía, así lo han dicho. Asesorados por los cubanos, saben que eso pasa por eliminar la disidencia y la Internet y el teléfono son, tecnológicamente, instrumentos de libertad.

Instrumentos de libertad para el que tiene acceso a ellos…

El problema es sencillo, si Internet es un instrumento de libertad, pero yo no puedo usarla, aumenta la libertad de quienes la controlan mientras aumenta la dependencia mía. Por eso en Venezuela ni CANTV ni Internet avanzan. A pesar de las promesas, tenemos una penetración del 12 por ciento. Ramiro Valdés declaró que Internet era una invención de occidente para el exterminio de la humanidad. El gobierno había prometido una expansión, pero los cubanos le han dicho cuidado que por ahí viene el demonio. Con el mismo pretexto moralista de la Ley Resorte, nuestros pobres niños sometidos a la pornografía, van a conseguir el argumento para coartarla. Mientras en Chile hay un 36 por ciento de penetración, en Cuba hay un 0,9. Donde su carácter libertario da más miedo es donde más se restringe su uso.

Ud. ha dicho que no debemos hablar de libertad de expresión y de derecho a la información, sino de derecho a la comunicación, ¿Cómo garantizar este derecho cuando la misma tecnología es controlada por el poder, sea éste político o económico?

En países donde no hay suficiente riqueza para que todos los ciudadanos tengan acceso, es un rol del Estado. De un Estado democrático.

Sobre la formación y el pensamiento

La UNESCO, en el mes de junio pasado, hizo público un currículo modelo para las escuelas de comunicación social de los países en desarrollo y democracias emergentes. Hace poco Ud. dijo que había escuelas de más…

En América Latina tenemos 1200 escuelas y facultades de comunicación social. Sobran mil. En Venezuela debemos andar por 20 porque se reproducen como hongos; sin embargo estamos entre los más virtuosos, pues Brasil y México andan por 500 cada uno. Hay que inventar una escuela que sólo reciba egresados: médicos, poetas, filósofos, ingenieros, urbanistas…profesionales que traigan un saber ya adquirido y que la escuela les enseñe a difundir ese saber. Estamos criando unos jóvenes todólogos que no manejan ni las reglas de ortografía. Cubren crímenes, sociales, economía… Tenemos que ir a un periodismo donde el crimen sea narrado por un criminólogo. Yo fui entrevistado una vez por una chica joven, y muy bella, ¡que daba consejos a madres divorciadas! La radio está llena de eso, de gente que habla de lo que les venga en gana, de lo que tienen a la mano, sin ninguna formación.

En cuanto a los investigadores en comunicación ¿cómo se forman hoy?

Hay una gran crisis. No quiero entrar en detalles, pero las instituciones que conozco son inorgánicas. No hay trabajo de equipo, cada quien se dedica a lo suyo y no se sabe muy bien lo que se investiga. Existe un poco de anarquía. Es que nadie está financiando investigación, somos un país cada vez más rústico, que no cree en eso. Cuando yo me dedicaba a ello en la UCV había instituciones públicas que pedían investigaciones serias. Eso se acabó. En general, en el país la estamos pasando mal.

En uno de sus últimos libros, Bienvenido Global Village, Ud. se quejaba de que hoy no hubiera un gran pensador en el campo de las comunicaciones. El filósofo francés Jacques Derrida decía que la filosofía estaba en deuda con la época…

Se está muriendo.

¿Y no hay relevo?

El último gran pensador creo que es Habermas, porque estos filosofetes europeos que salen con una novedad y pasan al comercio, tipo Baudrillard, no sirvieron para nada; lanzaron una idea y ya. No sé. Hay una crisis del pensamiento, una crisis política.

En el año 2007 han reeditado una obra suya de los años setenta… ¿Sigue vigente la teoría crítica para analizar las comunicaciones hoy?
No está en el tope de la popularidad. Conceptualmente no sé quien está arriba y quien está abajo. Hay mucha investigación empírica, poco pensamiento. Habermas es la única mente que sobresale y para mí un poco confusa porque intentó un matrimonio de teoría crítica con pensamiento liberal anglosajón, pero algunas cosas le quedan bien. No he tenido tiempo de pensar en estas cosas; le confieso que estoy devorado por la cotidianidad. Ya no vivo haciendo filosofía, vivo luchando.


Raisa Urribarrí, publicado en el Diario de Los Andes (06-08-07)

30 de julio de 2007

Las reglas del juego


"La precisión, la imparcialidad y la transparencia son las bases de todo el periodismo de la BBC, independientemente del medio que utilicemos para llegar a nuestro público".
Nigel Chapman, director del Servicio Mundial de la BBC.


Imparcialidad:
Reflejar hechos e ideas de forma equilibrada e imparcial.
Precisión:
Obtener los datos correctos, las fuentes, la verificación.
Transparencia:
Tratamiento justo. Respeto a pueblos y culturas.
Responsabilidad:
Respeto por la audiencia con contenidos dignos.
Independencia:
Más allá de presiones políticas y comerciales.

http://www.bbc.co.uk/spanish/specials/journalism/

26 de julio de 2007

Una apuesta
por la democracia informativa

José Rojas, coordinador de la RRP, en camino hacia la comunidad de Calembe

Tengo muchas pretensiones para el periodismo ciudadano. Una es hacer que la gente sea creadora de medios, no sólo consumidora, y que disfruten de sus descubrimientos y aprendizajes. Creo que cuando la gente empieza a elaborar sus propios medios comienza a trabajar con otra gente de manera colaborativa y esto les ayuda a ser más activa, social y políticamente. El periodismo ciudadano tiende a ser una conversación, en vez de una conferencia. Y una conversación debe empezar con una norma, que es ser cívicos y respetuosos mutuamente, incluso estando en desacuerdo, pues la moderación es esencial para encontrar un campo común.

Dan Gillmor, director del Center for Citizen Media



En nuestro último artículo, escrito a propósito de la celebración del Día del Periodista y publicado en este mismo espacio, quisimos llamar la atención acerca del deslizamiento que se observa, por parte de los llamados medios alternativos, hacia el sector gubernamental, situación inédita en el sector. En ese sentido, nos referimos a la capacidad de escucha y equilibrio que cabe exigir y esperar de los líderes comunitarios -y de los medios que éstos gestionan- si en realidad les mueve el deseo de hacer visible la natural polivocalidad de las comunidades a las cuales pertenecen y deben servir.

Los medios populares, resaltamos entonces, en vez de deslizarse a los extremos deberían aprovechar el espacio vacío, la tierra de nadie no abonada adecuadamente, y constituirse en verdaderos medios de servicio público. Creo no equivocarme al afirmar que ha sido esta característica, sobresaliente en la experiencia de la Red de Reporteros Populares (RRP) cobijada por el Diario de Los Andes, la que la ha llevado a ser distinguida como finalista del Concurso Promoviendo Líderes Socialmente Responsables, auspiciado por Venancham, el Rotary Club y el Banco Mercantil.

A nuestro juicio, el aporte más valioso de la RRP es la meta que se ha trazado de darle visibilidad y promover la articulación de actores y grupos que trabajan a favor del desarrollo humano y social, vinculados con todos los espectros políticos que hacen vida en la región, sin exclusiones. El de los editores, por su parte, ha sido el apostarle con hechos concretos a la democracia informativa.

Nacida en el seno de la Escuela de Liderazgo y Valores, una experiencia de innovación educativa con fuerte impronta comunitaria que cobija la universidad privada Valle del Momboy, la RRP, integrada por miembros de asociaciones civiles, juntas comunales, cooperativas, estudiantes de comunicación social, empresarios y académicos, entre otros, se dedica desde hace tres años a informar sobre asuntos de interés local y a promover la organización ciudadana desde una perspectiva plural en la que no está exenta la crítica y la autocrítica.

Aunque de reciente data, la RRP se inserta sin embargo en una larga tradición. De alguna manera toma como referencia el proyecto de comunicación popular Construyamos Juntos una propuesta que nace en la Valera de 1986, época en la que una vocería popular empezaba a hacerse sentir con bastante fuerza. La ciudad y el estado Trujillo, en general, era en ese entonces un laboratorio de pujante organización comunitaria necesitada de espacios de interacción, articulación, proyección y reconocimiento social. El periódico decidió no estar de espaldas a esa realidad y se dedicó a atender a estos sectores como un asunto de responsabilidad social empresarial.

Este proyecto, cuyo objetivo inicial fue la publicación quincenal de cuatro páginas dedicadas al mundo de vida comunitario, pronto cobró personalidad propia al dedicarse a reseñar –con el apoyo de grupos y organizaciones populares– las múltiples y variadas vivencias de los sectores que, de manera organizada, estaban trabajando para superarse a sí mismos y conseguir –gracias a su propio esfuerzo– mejores condiciones de vida para ellos mismos y sus comunidades.

A quienes gestionaban Construyamos Juntos en aquella época la idea que los animaba no era sólo “cubrir” la fuente comunitaria, sino propiciar la valoración de la dimensión comunicativa en el trabajo de organización popular, a través de la elaboración de un periódico hecho por las organizaciones y líderes comunitarios.

Se planteó entonces el desarrollo de una dinámica comunicacional donde los receptores fueran los sujetos del proceso, razón por la cual se desarrollaron mecanismos que permitieron que las comunidades se involucraran con el medio, no como espectadoras, sino como protagonistas y relatoras de sus propias historias.

El equipo promotor asumió como un reto importante tratar de "descodificar" la realidad buscando entender qué se escondía detrás de lo aparente. La tarea de “apropiarse” del medio les permitió la comprensión de sus lógicas de producción y su desmitificación. A lo largo de cinco años de trabajo el proyecto se extendió a otras ciudades de la región andina y con el objetivo de capacitar a los grupos para la comunicación alternativa, se creó la Red Nacional de Comunicadores y la Escuela Andina de Comunicadores Populares "Mario Kaplún". A finales de los años ochenta llegaron a imprimirse 22 periódicos en una imprenta propia que, incluso, generaba pequeñas ganancias, debido a que también se utilizaba para edición a terceros.

La experiencia germinó rápido y fue fecunda, pero al cabo de siete años, cuando las medidas de ajuste macroeconómico se hicieron sentir con fuerza, al inicio de los años noventa, la experiencia fue perdiendo vigor hasta desaparecer. Hoy -20 años después- una experiencia que, como diría el trovador, no es la misma pero es igual, cobra nuevamente vida dentro del Diario de Los Andes, manteniendo su característica principal: ser una activa escucha.

El reto de la formación

Construyamos Juntos y la RRP son dos casos ciertamente atípicos, pues se incuban al interior de un medio privado en una relación sui géneris que las hace experiencias inusuales, a la luz de los esfuerzos que deben hacerse a favor de la democratización de las comunicaciones.

Para Fernando Ruiz, director del Observatorio Periodismo y Democracia en América Latina, en un país puede hablarse de democracia informativa, entre otras cosas, cuando el sistema de medios muestra un buen nivel de representatividad popular y la crítica está institucionalizada.

Para ello, destaca el también periodista y académico argentino, es necesario tener como regla dar la voz a todo el mundo, dejar claro cuando ello no sea posible porque alguien no quiera hablar, trabajar más la información que la opinión y tratar la polarización como una epidemia social.

Hoy, con base en la evaluación de las experiencias pasadas y tomando en cuenta las nuevas configuraciones políticas y socioculturales, entre las que destaca la globalización de las comunicaciones, las iniciativas comunicativas de corte comunitario tienen la responsabilidad de superar la mirada dicotómica y promover la construcción de ciudadanía, entendida ésta como una acción política dirigida a impulsar la interrelación de los grupos sociales para la transformación de las instituciones.

A nuestro juicio, fomentar estas transformaciones, obliga a quienes gestionan este tipo de medios a asumir el reto de su propia formación: como intérpretes y relatores de una sociedad en plena transformación, como ciudadanos responsables y, en suma, como seres humanos sensibles y respetuosos, pues como bien apunta Dan Gillmor, el buen periodismo –comunitario o no– se asienta sobre una serie de principios que incluyen la exactitud, la corrección, la honestidad, el equilibrio, la independencia de pensamiento y la transparencia. ¿Cómo impulsar una formación de este tipo? He allí una pregunta difícil de responder. Tanto, como el desafío que asoma.
Raisa Urribarrí, 26-07-07

24 de julio de 2007

Currículo modelo
para escuelas de periodismo



El 26 de junio, durante el "World Journalism Education Congress" realizado en Singapur, la Unesco hizo público un documento de 150 páginas en el que un equipo de expertos de Africa, Asia, Europa, Medio Oriente, Norte y Sur América, bajo la supervisión de 20 docentes de periodismo de amplia trayectoria en estas regiones, proponen un modelo de currículum para las escuelas de periodismo ubicadas en "países en desarrollo y democracias emergentes" . El documento -señalaron fuentes de la organización- está concebido para ser adaptado a las necesidades de cada país. Se puede obtener aquí (en inglés).